De primer mundo. San Juan vivió ayer un embalaje propio de las grandes vueltas mundiales. Podría haber sido en una etapa del Tour de Francia o el Giro de Italia, pero fue en la avenida Libertador. Tom Boonen y Elia Viviani pelearon palmo a palmo hasta el final. Gaviria lanzó a su compañero y 60 metros antes sabía que nadie podía vencerlo.
Tom Boonen, el veterano de mil batallas. Uno de los clasicomános más importantes del pelotón mundial dejó su marca en San Juan. Quien fuera campeón del mundo en 2005. El mismo que ha ganado cuatro París-Roubaix, tres Tour de Flandres y seis etapas del Tour de Francia, en el año de su despedida del ciclismo activo, se dio el gusto de ganar la segunda etapa de la 35ta Vuelta a San Juan.

El belga, que dijo ‘estar disfrutando’ del cariño de la gente, venció en un furioso embalaje al italiano Elía Viviani (Selección de Italia), luego de recorrer 128,8 kilómetros en un tiempo de 3h00m40s. El tercer puesto fue para otro italiano, Matteo Malucelli (Androni Giocattoli), cuarto finalizó el barrealino Ricardo Escuela (Agrupación Virgen de Fátima) y quinto otro italiano, Andrea Guardini (Abu Dhabi).
Un mundo de gente, ubicado en distintos tramos del parcial, observó la carrera. Que, al igual que el lunes, contó con una fuga que controló gran parte de su desarrollo, la que fue neutralizada cuando restaban 30 kilómetros para el final y se definió, ahora sí, en un embalaje masivo disputado, de manera limpia, sobre el impecable pavimento de la Av. Libertador.
Después de varios ataques, el pelotón se cortó pasando el paredón del Dique de Ullum. El chileno Antonio Cabrera (Selección de su país) y el sanrafaelino José Luis Rivera (Municipalidad de Pocito) sacaron unos metros a su favor y pelearon la primera meta sprinter, disputada en el corazón de Ullum. Cuando comenzó el ascenso al Dique Punta Negra, el trasandino se cortó y coronó el ascenso en solitario.
Unos metros antes de llegar a Zonda, tres ciclistas llegaron desde atrás para acompañarlo, dos ‘pocitanos’ Pedro González y Gerardo Tivani y un ‘piquetero’, Nicolás Naranjo. Trabajando parejo, el cuarteto llegó a tener 2m05s al completar el primer giro, cuando pasaron por Marquesado para iniciar la segunda vuelta uniendo los dos lagos.
Al salir del espejo de agua de Ullum, el pelotón había acortado a 1m45s. Al disputar la segunda meta volante, en la parte urbana de Ullum, que ganó Naranjo, los de atrás ya viajaban a 56s.
Pedro González coronó en solitario Punta Negra, pero metros más abajo fue fagocitado por el enjambre multicolor. De allí en más todo quedó a pedir de los equipos grandes, que armaron sus ‘trenes’ y lanzaron a sus ‘pistoleros’ al duelo. Boonen gatilló primero y ganó la etapa. Pero su disparo no fue letal, dejó con vida a Viviani que se vistió de líder de la general.

El colombiano Darwin Atapuma sufrió una rodada y tuvo traumatismo encefalocraneano leve (TEC) y excoriaciones, por lo que abandonó.

 «Fue muy lindo ganar aquí»

 Boonen disfruta cada momento 

Tom Boonen
Quick Steep-Floors
Ganador de la etapa

Está en la recta final de su rica y dilatada carrera profesional. Ha fijado el 9 de abril, cuando se dispute la París-Roubaix, clásica que ganó en cuatro ocasiones e intentará hacerlo por quinta vez, como fecha de su retiro. Tom Boonen está disfrutando este momento y lo demuestra corriendo a su manera. «Fue muy lindo ganar aquí. Hoy me tocó a mí, ayer (por el lunes) a Fernando (Gaviria)», contó el belga de 1,92 metros de altura en la conferencia de prensa. «La etapa fue muy rápida y muy linda», expresó cuando se le pidió que definiera cómo fue el esfuerzo.
Dijo que su equipo tiene muchas ganas de ganar la general. «La crono es corta y la montaña no es tan dura, iremos etapa a etapa, pero nos tenemos confianza», expreso.
Contó que «le encantaba la pasión del público de San Juan y que en pocos lugares del mundo el ciclismo se vive de esta manera tan afectuosa» y afirmó que aunque venga de Bélgica, le encanta el calor y le gusta «correr con temperaturas elevadas». Es un grande que no tiene nada que demostrar, pero que sigue corriendo con la ilusión de un pibe. Su alegría la demostró en el podio, cuando se animó a regalar pelotas al público a «volea» pura.