La decisión del Estado de Texas de reclamar al Banco de la Reserva Federal de Nueva York su parte de las reservas de oro del país, valorada en 861 millones de dólares, para almacenarla en una cámara acorazada en la ciudad de Austin, es un paso más por parte de diversos Estados de la Unión hacia la vuelta al uso de los metales preciosos como medio de pago.

En un interesante artículo firmado por Olenka Hamilton en Spear’s, se hace referencia a una noticia que publicamos hace unas semanas en Oroinformación: la reclamación por parte del Estado de Texas de su parte en las reservas de oro almacenadas por la Reserva Federal, para custodiarlas en su territorio.

El objetivo de las autoridades tejanas es almacenar las reservas de oro en una cámara acorazada de nueva construcción, en la ciudad de Austin, capital del Estado, que estará listo en el mes de diciembre de 2018. Esta reserva de oro servirá de base para establecer un mercado de commodities, al estilo de los que ya funcionan en Chicago y Nueva York.

En teoría, este movimiento, que se gestó con un proyecto de ley elaborado en 2015 por el representante republicano Giovanni Capriglione, estaba motivado por la crisis financiera de 2008 y su objetivo era garantizar la independencia y soberanía del Estado de Texas frente a los bancos de Wall Street y a la Reserva Federal.

En opinión de Ross Norman, CEO de Sharps Pixley (una compañía intermediaria de oro), citado por Spear’s, se trata de una medida marcada por el sentido común: “quieren protegerse con un medio de pago que a lo largo de la historia se ha mostrado como un depósito de valor. La libra esterlina, por ejemplo, ha perdido un 97% de su poder adquisitivo desde que nací hasta ahora; en cambio, el oro mantiene su valor a largo plazo. Y parece que Estados como Texas están buscando romper el monopolio del dólar, del dinero en efectivo como forma de proteger la riqueza”.

En efecto, la medida adoptada por el Estado de Texas se une a una corriente en otros Estados que ya han aprobado o están en camino de aprobar leyes favorables al uso del oro y la plata como medios de pago. Es el caso de las medidas adoptadas en ArizonaIdaho o Luisiana para eliminar los impuestos por la venta de lingotes o monedas de oro o plata. Una medida defendida por personalidades como el ex congresista y dos veces candidato a la Casa Blanca, Ron Paul, fundador del Movimiento Libertario y firme partidario del uso de oro y plata como moneda de curso legal en los Estados Unidos.

Un movimiento que se está extendiendo a más Estados: Tennessee, Utah, Virginia, Kansas… Según explican en Spear’s, la iniciativa de Texas forma parte de un movimiento global originado por la incertidumbre y la falta de confianza en el sistema financiero global, que puede disparar la inflación en el mundo con la emisión incesante de dinero.

Frente a ello, el oro se presenta como el único refugio confiable de valor a disposición de los inversores. Un activo que ha sido objeto de deseo desde los principios de la Humanidad y que, en la época inmediatamente posterior a la crisis financiera, se perfila como el antídoto perfecto a las criptomonedas como el bitcoin o al conjunto de intrincados instrumentos financieros que proponen los bancos.

Hace ya 46 años que los Estados Unidos abandonaron el patrón oro, pero este movimiento de varios Estados de la Unión podría ser un primer paso hacia su reinstauración.