Un estudio revela el poder de la plata y el cobre en la desinfección de piscinas

A meses del comienzo de la temporada de piscinas, una de las principales preocupaciones de quienes las mantienen es la desinfección, una cuestión crítica desde que se desencadenó la pandemia de Covid-19. Para contribuir a ella, un equipo de investigadores ha descubierto una nueva forma de desinfección que aprovecha las propiedades físicas y químicas de dos metales como la plata y el cobre.

 

El equipo, liderado por Susan Richardson, de la Universidad de Carolina del Sur (EEUU), ha descubierto que, mediante el uso de una forma complementaria de desinfección conocida como ionización cobre-plata (CSI, por sus siglas en inglés), es posible reducir los subproductos que se generan durante el proceso de desinfección y la toxicidad que provoca en las células el cloro contenido en el agua de las piscinas.

En un artículo publicado en la revista Environmental Science & Technology, los autores explican que la ionización cobre-plata genera iones antimicrobianos de estos dos metales por medio de la electrolisis. Al combinar esta técnica con unos niveles reducidos de cloro, es posible aumentar la seguridad del agua de las piscinas.

En el experimento, los científicos han medido la capacidad de este proceso de ionización para reducir los subproductos derivados de la desinfección, que se forman cuando el cloro reacciona con la materia orgánica y otros compuestos generados por los nadadores, como el sudor, la orina, cremas solares o cosméticos.

Estos subproductos (denominados DBP), pueden ocasionar diversos problemas de salud, como complicaciones respiratorias, cáncer de vejiga y complicaciones en las embarazadas.

El equipo de científicos de la Universidad de Carolina del Sur tomó muestras de dos piscinas tratadas mediante ionización cobre-plata y con cloro, una exterior y la otra interior. Una vez llevados a cabo los análisis, los investigadores detectaron hasta 71 subproductos derivados de la desinfección, incluyendo algunos que hasta ahora no se habían encontrado en una piscina.

En una serie de experimentos con células de mamíferos, el equipo descubrió también que las muestras tomadas en la piscina interior resultaban más tóxicas que las de la piscina exterior, probablemente debido a que los subproductos se volatilizan al aire libre o se degradan con la luz solar.

En cambio, en la piscina exterior se observaron menores niveles de formación de subproductos tóxicos cuando se utilizaba menos cloro en combinación con la ionización cobre-plata.

Para controlar otros factores como el número de nadadores, la temperatura y el pH, los investigadores también llevaron a cabo experimentos en piscinas simuladas, en cuya agua se añadía una solución que imitaba los fluidos desprendidos por el cuerpo humano. Los resultados observados fueron muy similares.

Todos estos datos sugieren que la combinación de ionización cobre-plata con una menor cantidad de cloro podría ser una fórmula para lograr que las piscinas sean más seguras para los nadadores.

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