Trump anulará la protección medioambiental de Obama para extraer oro en Alaska

La administración Trump puede desbloquear la situación del proyecto de mina de oro de Pebble Beach (Alaska), un importante yacimiento que se encuentra en una zona a la que Obama concedió una especial protección medioambiental. Tras su llegada a la Casa Blanca, Trump prometió eliminar esa protección para que pudiera explotarse comercialmente este yacimiento, que contiene oro por valor de más de 100.000 millones de dólares.

 

Según publica el diario canadiense The Toronto Star, la Agencia de Protección Medioambientalestadounidense (EPA, por sus siglas en inglés) está reconsiderando las restricciones que impuso en 2014 en la zona de Bristol Bay (Alaska), para evitar la contaminación del agua de esta región, rica en salmones salvajes.

Esta reconsideración es el paso previo necesario para que la EPA levante oficialmente las restricciones en una de las múltiples zonas salvajes del estado más al norte de la Unión.

Como informamos desde este periódico a finales de 2016 y principios de 2017, la victoria electoral de Trump en las pasadas elecciones presidenciales podía suponer que se revirtiera el estatus de zona protegida que le confirió Obama en 2014 (en la imagen, durante una visita a la zona), lo que hizo despertar el optimismo en Northern Dinasty, la empresa propietaria de la concesión, que creía inminente la reforma.

Sin embargo, este proyecto ha quedado relegado en las prioridades de la administración Trump y solo ahora, a un año de acabar la legislatura, se vuelve a hablar de la situación de Pebble Beach.

La posible eliminación de las restricciones establecidas por la Clean Water Act, que daría luz verde a la explotación del oro, cobre y molibdeno que se encuentra en el subsuelo de la zona, ha disparado las acciones de Northern Dinasty en la Bolsa de Nueva York un 27%, diez veces la media diaria de los últimos tres meses.

La compañía minera con sede en Vancouver (Canadá) cree que el yacimiento de cobre y oro de Pebble Beach es el más importante de los que se encuentran aún sin explotar en el mundo. Solo las reservas de oro con que cuenta están valoradas en más de 100.000 millones de dólares.

El problema es que este yacimiento se encuentra en una región del sudoeste de Alaska cercana a Bristol Bay (en la imagen), donde se localiza la explotación pesquera de salmón salvaje más productiva del mundo. Por ello, los conservacionistas, activistas locales y pescadores se movilizaron en contra del proyecto hace 12 años, alertando de que podía poner en peligro la próspera industria de la pesca del salmón en la región, que el año pasado generó más de 280 millones de dólares.

En 2014 y bajo la presidencia de Barack Obama, la EPA prohibió el vertido de relaves de minería en los acuíferos de la región, antes incluso de que la compañía elaborara el plan de viabilidad o solicitara la autorización al Gobierno.

Unas restricciones que no pueden levantarse hasta 2021, según sentenció un tribunal en mayo de 2017, tras la denuncia de la minera a la EPA. Hasta ese momento, la Agencia Medioambiental se ha comprometido a no imponer más restricciones permanentes, en virtud de la Clean Water Act.

Por su parte, la compañía minera ha solicitado los permisos pertinentes y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército está evaluando el posible impacto medioambiental.

Sin embargo, la confusión existente sobre la situación de las restricciones impuestas hace cinco años sigue comprometiendo el futuro de la explotación. Según un informe del consejero general de la EPA, Matthew Leopold, hará falta claridad y transparencia para poder explicar a la opinión pública la decisión final, sea en el sentido que sea.

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