Solá: reconciliación con Randazzo y movida para que Massa vuelva al PJ

Armados

Charlas con Randazzo y con los intendentes del grupo Esmeralda. La tensión sobre el rol de Stolbizer y  Cristina como factor crítico.

 

Felipe Solá

Sergio, tenés que volver al peronismo.

Felipe Solá y Héctor Daer desplegaron, a duo, su posición política ante Sergio Massa: ensayar un intento de unidad del peronismo, en la previa de las legislativas del 2017.

El ex gobernador es un líbero dentro del Frente Renovador y Daer, que ocupa una bucata en el triunvirato de la CGT, suele votar con criterio y manual propio. Massa, para ganar tiempo o para no clausurar ninguna variable, los habilitó: «Vayan, abran una puerta», les dijo, según supo Clarín.

Desde entonces, Solá y Daer parecen dos cruzados en busca de un grial: lograr que Massa vuelva al peronismo.

Ambos, además de coincidir en el bloque FR, tenían otra mesa en común: se veían en las cumbres semi secretas de Los Laudatos, que, al amparo del Papa Francisco, compartían con peronistas como Gabriel Katopodis del grupo Esmeralda, el ex diputado Julián Domínguez y, entre otros, Víctor Santa María, del gremio Suterh y jefe del PJ porteño.

Las charlas -las laudáticas y las demás- eran casi clandestinas. Una vez que Massa los validó como gestores para explorar la vía peronista, se hicieron más frecuentes y públicas. Solá fue uno de los oradores centrales en el acto que intendentes del PJ armaron para recordar la victoria de Antonio Cafiero.

El vínculo con los Esmeralda, en particular Katopodis y Juan Zabaleta, de Hurlingham, se afianzó. Fue la previa para el encuentro que a fines de octubre tuvo con Florencio Randazzo, en un restó porteño.

Randazzo fue ministro de Solá en la provincia y la relación terminó mal. Pero volvieron a verse, unos días después del 17 de octubre, esa fecha «patria» para los apóstoles de Juan Domingo Perón.

Eduardo «Lalo» Di Rocco, amigo de ambos, compartió la mesa para evitar chispazos. Cuando el ex ministro del Interior ensayó un reproche de otro tiempo, que en algún momento los distanció, Solá le dijo:

– ¿Querés que discutamos de eso ahora o lo dejamos para otra cena?

– Lo dejamos para la próxima -dijo, risueño, el ex funcionario.

Florencio Randazzo con intendentes bonaerenses, entre ellos Eduardo Bucca y Gabriel Katopodis.

Florencio Randazzo con intendentes bonaerenses, entre ellos Eduardo Bucca y Gabriel Katopodis.

Al final fue todo cordial. Randazzo enfocado en la maratón de una candidatura cada vez más cerca. Solá con su plan de una unidad peronista que tiene un estorbo: la variable de que Cristina de Kirchner sea candidata obtura cualquier hipótesis de acuerdo, no solo con Massa sino con otros sectores del PJ.

Randazzo asume que, más temprano que tarde, tendrá que verse mano a mano con la ex presidente para saber, sin intermediarios, cuál es el plan K.

Máximo Kirchner intentó un acercamiento pero el ex ministro lo gambeteó: cuando sale del modo dirigente unionista, Randazzo señala a Máximo como el ejecutor de la operación que lo bajó de la PASO del FpV en el 2015.

Daer tiene agendado un almuerzo con Randazzo. El dirigente del gremio de Sanidad promovió un acto en el café Homero Manzi junto Solá y Alberto Fernández.

Allí se apareció Santa María que tiene su propia porfía: se distanció de Juan Manuel Olmos, un socio histórico, que molesto con la cristinización del gremialista busca un acercamiento con el FR.

Solá, Daer y Fernández operan en una sintonía similar. Casualidad: la noche que Randazzo cenó con Solá en la planta alta de Oviedo, apareció Alberto F, con otros comensales. El ex jefe de Gabinete estuvo, a fines de octubre, en una actividad por los seis años de la muerte de Kirchner.

Alberto Fernández, Héctor Daer y Felipe Solá se encontraron en un ascensor durante el homenaje a Cafiero. (Juano Tesone)

Alberto Fernández, Héctor Daer y Felipe Solá se encontraron en un ascensor durante el homenaje a Cafiero. (Juano Tesone)

El trio empuja la tesis de la unidad peronista, admite como límite un protagonismo de Cristina aunque entiende que, en la variable bonaerense, está el atajo de la PASO.

«El riesgo con Cristina es que haga con que han hecho otros dirigentes: intervenir para romper, para que no se arma nada diferente», le dijo un dirigente del PJ a Clarín.

Ven, los tres, algo más: que la fascinación de Massa con Margarita Stolbizer limita la incorporación de peronistas. «Una cosa es que forme parte -explica uno- otra cosa es que Margarita quiera conducir o decir que este si, que aquel no«.

En esa bruma surge otra chance. Que un sector del FR se desmarque de Massa y vaya en busca de otro esquema. En estos días, por una discusión que tuvo con Graciela Camaño y porque votó por su cuenta, se rumoreó que Solá abandonaría el massismo.

El ex gobernador dijo que no, que es massista pero, a su lado, reconocen que la relación de confianza mutua está dañada.

Algo más: Massa expone reservas serias sobre un retorno al peronismo. «Hablemos con peronistas presentables, que no sean chorros ni violentos y que no crean que Margarita es antiperonista. Con ellos podemos confluir en un frente amplio» condiciona Massa.

Randazzo, que 10 días atrás cenó con Fernando Espinoza para hablar sobre eventuales PASO del PJ bonaerense, habla de diferencias profundas con el dirigente de Tigre

Quizá, en el camino, los massistas no logren que Massa regrese al PJ pero ellos sí. Solá solía contar la anécdota de un dirigente al que mandaron a espiar a otro espacio político pero como le gustó lo que vio, se quedó del otro lado.

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