Singapur quiere ser un centro de comercio de oro

Singapur está llevando a cabo una estrategia para convertirse en un centro mundial de comercio del oro que, de momento, está resultando fructífera: las importaciones y exportaciones de este metal han crecido desde el año 2012.

El Gobierno de Singapur puso en marcha esta estrategia en 2012, con la eliminación del impuesto sobre bienes y servicios a los metales preciosos de inversión, lo que ha permitido que, desde ese año, se hayan casi duplicado las importaciones y exportaciones.

En concreto, la International Enterprise Singapore ha publicado los primeros datos estadísticos, que demuestran que el total de importaciones y exportaciones ha crecido desde las 474 toneladas en 2012 (cuando se puso en marcha la eliminación del impuesto) a un máximo de 873 toneladas en 2014, para caer a 618 toneladas en 2016.

Este descenso entre 2014 y 2016 fue general dentro del mercado global del oro, en un momento en que los inversores acudieron a otros activos con mayor riesgo en un momento de mayor estabilidad en los mercados financieros.

Según señala el CEO de la Singapore Bullion Market Association (SBMA), Albert Cheng, al diario local The Business Times, “el proyecto de que Singapur se convierta en un centro mundial de comercio del oro está tomando forma y se ha mostrado exitoso”.

Sin embargo, queda camino por recorrer, especialmente por lo que se refiere a incrementar los flujos de negocio, una vez que se ha implementado la infraestructura.

De momento, se han dado pasos positivos en este sentido, como la apertura de una nueva refinería de oro en 2013, el incremento de la presencia de entidades financieras como el banco suizo UBS o el canadiense Toronto-Dominion, o la apertura de sucursales de comerciantes de lingotes y monedas o de compañías logísticas.

Ello ha permitido que el número de miembros de la Singapore Bullion Market Association haya incrementado su número de miembros desde los 25 a los 36.

El próximo reto es incrementar el flujo de negocio del mercado de oro de la región. En palabras de Cheng, “aunque el Gobierno ha hecho lo posible para eliminar obstáculos, retirando el impuesto sobre bienes y servicios o fomentando la instalación de refinerías en el país, lo que realmente se necesita es que el negocio fluya. Y para ello hay que darle razones a los inversores para que trabajen aquí, y ponerles en contacto con las personas adecuadas”.

Parte de esta estrategia es la celebración, entre los pasados días 4 y 6 de junio, de la Conferencia sobre Metales Preciosos Asia Pacífico, un evento que se va a celebrar anualmente en Singapur y que va a permitir conectar a los operadores del mercado global con el país.

La primera edición de esta conferencia ha contado con unos 320 participantes inscritos, más de los 150 que había previsto la organización inicialmente, procedentes, además de Singapur y Hong Kong, de Rusia, los Emiratos Árabes Unidos o Ghana.

También han estado presentes unas 150 compañías de 23 países, entre los que se encuentran 17 refinerías, ocho bancos comercializadores de lingotes y 10 bolsas.

El mercado asiático demandó el año pasado unas 300 toneladas de oro, frente a las 675,5 toneladas de la India y las 913,5 toneladas de China.

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