SEMINARIO DE MINERIA PJ NACIONAL:  “LICENCIA SOCIAL PARA OPERAR” – 16 DE SEPTIEMBRE DE 2020

INTRODUCCION A LA LICENCIA SOCIAL: POR ANDREA POLIZZOTTO

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible representa el plan de acción mundial para la inclusión social, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico. Compartimos la creencia de que la industria minera tiene una oportunidad sin precedentes para movilizar importantes recursos humanos, físicos, tecnológicos y financieros para promover los ODS, y así alcanzar la licencia social para operar.

La minería es una industria global, y a menudo se encuentra en áreas remotas, ecológicamente sensibles y menos desarrolladas. Cuando se gestiona adecuadamente, puede crear puestos de trabajo, estimular la innovación y aportar inversiones e infraestructura a una escala revolucionaria a largo plazo. Sin embargo, si se gestiona mal, la minería también puede conducir a la degradación ambiental, poblaciones desplazadas, desigualdad y aumento de conflictos, entre otros desafíos.

En la búsqueda por obtener la Licencia Social, nos centramos en los vínculos entre la minería y los ODS, y hoy nuestro objetivo es alentar a las empresas mineras de todos los tamaños a incorporar los ODS relevantes en sus negocios y operaciones, validar sus esfuerzos actuales y generar nuevas ideas. El éxito también requerirá una asociación sustancial y continua entre los gobiernos, el sector privado, las comunidades y la sociedad civil, y esperamos que desde nuestro aporte se impulse acciones que aprovechen el poder transformador de la colaboración y la asociación entre la industria minera y otras partes interesadas. Además de las empresas mineras, nuestra intención es que este seminario sea útil para:

– Gobiernos nacionales de todos los ministerios relevantes (minería, desarrollo, finanzas, medio ambiente, infraestructura y otros) como catalizador para alinear aún más las políticas mineras con los planes nacionales de desarrollo y para comprometerse de manera más sistemática con la industria y los gobiernos locales, para que puedan reactivar su economía.

– Gobiernos locales, comunidades, agencias de desarrollo y organizaciones de la sociedad civil para apoyar programas y esfuerzos para ayudar a desbloquear el potencial del sector minero para contribuir a un futuro sostenible y como estímulo para un mayor diálogo y cooperación inclusivos.

– Foros de diálogo de múltiples partes interesadas existentes y futuros a nivel de mina y de país como base para integrar el papel de la minería en la discusión más amplia sobre el desarrollo sostenible y los planes nacionales para alcanzar la licencia social.

– Universidades e instituciones de aprendizaje – como fuente de ideas y oportunidades para convocar y coordinar la educación, la investigación y el desarrollo profesional que aborden la minería y la licencia social

Este Seminario pretende ser una introducción a los numerosos vínculos entre la minería y los ODS y complementa otros recursos sobre el papel de la minería y el sector privado en el desarrollo sostenible. Muchos de estos recursos se revisaran durante el desarrollo de este seminario.

LICENCIA SOCIAL MINERA

La minería es una actividad que nos acompañará en nuestras vidas como en nuestras actividades productivas, así como también, en el crecimiento de la nación que la adopta y ratifica como política de Estado económica, productiva, energética y ambiental. Todas dimensiones que deben ser concurrentes en un desarrollo sustentable.

Los argentinos nos hemos acostumbrado a que haya leyes que no se cumplen, a que la licencia social sean un trámite que puede manipularse, a que los intereses económicos siempre estén por encima de los principios, a que el interés de un sector o una actividad prevalezca siempre sobre el bien común, a que como populistas se diga lo que no se hace y se queme en el presente todo futuro. A que no haya confianza en nada ni en nadie y a que la vida de la gente sea descartada, vendida o comprada sin la menor consideración.

Pero llego un nuevo gobierno, una nueva forma de hacer política, exigida por la comunidad, que no está dispuesta a permitirlo, y en el país donde nada estaba prohibido, y por ende estaba todo permitido, las cosas por exigencias de la comunidad organizada, empezaron a cambiar.

Así, la comunidad empezó a exigir y ejercer presión, la justicia actuó con suspensiones y hasta prohibiciones y los gobiernos comenzaron a multar.

Estamos frente a otra realidad, y los inversores lo deben saber, es un rubro más a ponderar en sus proyectos de inversión: “LA LICENCIA SOCIAL PARA OPERAR”.

 

QUÉ ES LICENCIA SOCIAL PARA OPERAR?

El concepto de LSO surgió en mayo de 1997 en discusiones durante una conferencia acerca de Minería y la Comunidad en Quito, Ecuador, auspiciada por el Banco Mundial, y muy pronto entraron en el vocabulario de la industria, sociedad civil y las comunidades que son sedes de minas y proyectos mineros.

 “Una LSO se basa en el grado en que una corporación y sus actividades cumplen las expectativas de las comunidades locales, la sociedad en su conjunto y los diversos grupos que la componen”.

Por lo tanto, la LSO debe ser ganada y luego mantenida.

Al nivel de un proyecto individual, la Licencia Social está enraizada en las creencias, percepciones y opiniones de la población local y otros grupos de interés acerca del proyecto.  Por lo tanto la licencia es “otorgada” por la comunidad.  También es intangible, a menos que se lleven a cabo esfuerzos para medir estas creencias, opiniones y percepciones.  Finalmente, es dinámica y no permanente, porque las creencias, opiniones y percepciones seguramente van a cambiar a medida que se adquiera nueva información.  Por lo tanto, la Licencia Social debe ser ganada y mantenida.

La Licencia Social ha sido definida como existente cuando un proyecto cuenta con la aprobación continua dentro de la comunidad local y otros grupos de interés.

La diferenciación entre aprobación (calificación de bueno o suficiente, consideración favorable y positiva) y aceptación (disposición a tolerar o consentir) puede ser percibida como real e indicativa de dos niveles de Licencia Social; un bajo nivel de aceptación y un alto nivel de aprobación.  Mientras que el nivel más bajo es suficiente para permitir que un proyecto proceda y disfrutar una relación tranquila con los vecinos, el nivel más alto es más beneficioso para todos los involucrados.

En ciertas ocasiones, la Licencia Social puede trascender la mera aprobación cuando una porción considerable de la comunidad y otros grupos de interés incorporan el proyecto en sus identidades colectivas.  A este nivel de relación es común que los integrantes de la comunidad se transformen en promotores o defensores del proyecto, ya que se consideran co-propietarios y están emocionalmente involucrados en el futuro del proyecto, tal es la fuerza de la auto identificación.

El concepto de una licencia social informal es cómodamente compatible con las normas legales que operan bajo los principios del derecho consuetudinario.  Sin embargo, el concepto encuentra dificultades en países tales como aquellos en América Latina que operan bajos los principios de la ley civil, por lo cual solamente una autoridad oficial puede otorgar una licencia.  Como consecuencia, mientras que las comunidades y la sociedad civil están ansiosas por ver la licencia social en términos de relaciones dinámicas y continuas entre la compañía y sus grupos de interés, los reguladores (y, a su turno, muchas compañías) perciben la “licencia” en términos de un permiso formal ligado a tareas y eventos específicos en los cuales el regulador tiene el rol central en el otorgamiento de la “licencia.”

 

OBTENIENDO Y OTORGANDO LA LICENCIA SOCIAL

La Licencia Social es comúnmente otorgada solamente para la locación de un proyecto específico.  Por lo tanto una compañía puede tener Licencia Social para una operación pero no para otra. Cuanto más grande son los efectos sociales, económicos y ambientales de un proyecto, más difícil es obtener la Licencia Social.

La licencia es otorgada por “la comunidad”. En la mayoría de los casos, es más exacto describir a la entidad que otorga la licencia como una “red de grupos de interés” en vez de una comunidad.  Llamándola una red resalta la participación de grupos u organizaciones que pueden no ser parte de una comunidad geográfica.  Llamándolos grupos de interés significa que la red incluye grupos y organizaciones que son afectados por la operación o que pueden afectar a la misma.  Por ejemplo, superficiarios, pastores o crianceros,  que tendrían que aceptar la compra, o el pago de un canon, por servidumbres de paso por sus tierras, y que se verian afectadas por una operación minera, sin tener gran efecto sobre la misma, suponiendo que acepten la compra o pago del canon.  En contraste, un grupo ambiental internacional, que pueden atacar la locación del proyecto, cada uno de manera distinta, afectarían la operación, sin ser afectados por la misma.  Estos también serían grupos de interés.

 

¿CUÁLES SON LOS ELEMENTOS DE LA LICENCIA SOCIAL?

Más de quince años de experiencia nos permiten reconocer que los componentes normativos de la Licencia Social incluyen las percepciones de la comunidad y grupos de interés acerca de la legitimidad social y credibilidad del proyecto, y la presencia o ausencia de auténtica confianza.

LOS COMPONENTES NORMATIVOS, EN MAYOR DETALLE, SON:

Legitimidad Social: La Legitimidad Social está basada en normas establecidas, las normas de la comunidad, que pueden ser legales, sociales y culturales y tanto formales como informales.  Las compañías deben conocer y comprender las normas de la comunidad y ser capaces de trabajar con ellas ya que representan las “reglas del juego” locales.  No hacerlo es arriesgarse a ser rechazado.  En la práctica, la base inicial para la legitimidad social proviene del compromiso con todos los miembros de la comunidad y la divulgación de información acerca del proyecto, la compañía lo que podrá ocurrir en el futuro, y la posterior aclaración de las dudas que puedan surgir.

Credibilidad: La capacidad de ser creíble es generalmente creada a través de la divulgación constante de información clara y verdadera, el cumplimiento de cada una y todas las promesas hechas a la comunidad.  La credibilidad se establece y mantiene más efectivamente a través de la aplicación de acuerdos formales en los cuales las reglas, roles y responsabilidades de la compañía y la comunidad son negociados, definidos y consolidados.

Tener un marco de referencia tal ayuda a manejar las expectativas y reduce el riesgo de perder la credibilidad al ser percibido como incumplidor de las promesas hechas, una situación común cuando las relaciones no han sido definidas adecuadamente.  Un consejo para la gente de la compañía – eviten hacer acuerdos verbales, ya que estos, en la ausencia de una documentación permanente, están siempre abiertos a la reinterpretación a posteriori.

Confianza: Confianza, o el estar dispuesto a ser vulnerable a las acciones de otro, es una relación de muy alta calidad y una que necesita tanto tiempo como esfuerzo para ser creada.  La verdadera confianza proviene de las experiencias compartidas.  El desafío para la compañía es ir más allá de las transacciones con la comunidad y crear oportunidades para colaborar, trabajar juntos y generar las experiencias compartidas que generarán un ambiente propicio para el desarrollo de la confianza.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES DESAFÍOS PARA OBTENER UNA LICENCIA SOCIAL?

Como se ha indicado anteriormente, obtener y mantener una Licencia Social es un proceso de considerable complejidad pero, con la preparación y apoyo adecuados, en general los desafíos creados por tales circunstancias pueden ser sobrellevados.  Las dificultades se manifiestan con más frecuencia cuando las compañías son incapaces o remisas a hacer la inversión nominal para que las cosas salgan bien.  Los problemas más comunes que hemos encontrado en nuestra experiencia son:

  • La compañía percibe la obtención de una Licencia Social en términos de una serie de tareas o transacciones (en realidad, hacer un trato), mientras que la comunidad otorga la licencia basándose en la calidad de la relación – un desacuerdo cultural que puede llevar al fracaso.
  • La compañía confunde:
  • Aceptación con aprobación.
  • Cooperación con Confianza
  • Credibilidad técnica con Credibilidad social.
  • La compañía no logra conocer a la comunidad (perfil social) y las “reglas del juego” locales, y por lo tanto es incapaz de establecer legitimidad social.
  • Retrasa o retarda el compromiso con los grupos de interés.
  • No dedica tiempo suficiente para el establecimiento de relaciones.
  • Perjudica su propia credibilidad cuando no da información confiable o, más comúnmente, no cumple con las promesas hechas a la comunidad.
  • No respeta o escucha a la comunidad.
  • Subestima el tiempo y esfuerzo necesarios para obtener una Licencia Social para Operar.
  • Sobreestima (o, peor aún, asume) la calidad de la relación con la comunidad.

 

 ¿ES POSIBLE QUE UNA COMUNIDAD NO OTORGUE LA LICENCIA SOCIAL?

Sí: el término “comunidad” es frecuentemente utilizado de manera tal que sugiere una singularidad y propósito que no siempre existen.  La mayoría de las “comunidades” son en realidad conjuntos de comunidades, grupos de parentesco o grupos de interés que operan como una red. Sin embargo, el concepto de la Licencia Social para Operar presupone que todas las familias, clanes, grupos de interés e instituciones en un área geográfica han alcanzado una visión y actitud compartidas acerca de un proyecto de desarrollo de recursos.  Este tipo de cohesión es a menudo inexistente, y por lo tanto es necesario construirla.

¿SE PUEDE MEDIR LA LICENCIA SOCIAL?

Sí. Hay herramientas que han sido desarrolladas y usan una cantidad de indicadores para medir el nivel de Licencia Social que existe en todo momento en términos de Rechazo, Aceptación, Aprobación y Copropiedad.  Sin embargo, es importante recordar que la calidad de una Licencia Social es dinámica y responde a los cambios en la percepción de la compañía y del proyecto, y que también es susceptible a influencias externas; por lo tanto debe ser mantenida.  Para tener confianza en el status de la Licencia Social, la misma debe ser medida periódicamente y los resultados relevantes deben ser utilizados para modificar las prácticas con la intención de mejorar la calidad de las relaciones entre el proyecto y la comunidad/ grupos de interés.

La credibilidad de las compañías mineras se basa en el respeto mutuo, la honestidad, el diálogo abierto, la transparencia, el ofrecimiento de respuestas oportunas a las inquietudes de la comunidad, la divulgación de información y la constancia y el carácter predecible del comportamiento ético de las compañías. La obtención de una LSO es un factor esencial para reducir los riesgos de conflictos sociales y para mejorar la reputación de la compañía.

 

La LSO no alude a un contrato o documento formal, sino a las características reales o actuales de credibilidad, confiabilidad y aceptación de las compañías mineras y sus proyectos. Las partes involucradas otorgan la LSO en base a la credibilidad de una compañía minera y al tipo de relación que ésta crea con las comunidades.

 

No existe una fórmula única para que las compañías mineras obtengan y conserven una LSO. Sin embargo, son necesarios algunos principios, como el establecimiento de buenas relaciones, que tienen como base:

El respeto mutuo

La comunicación abierta

La inclusión de todos los involucrados

La honestidad

La divulgación total de información

La transparencia de los procesos de exploración y explotación mineras

 

La LSO sólo está asegurada cuando se han establecido buenas relaciones. Las compañías mineras deben saber que el hecho de proporcionar bienes materiales “no es necesariamente lo que las comunidades quieren o buscan para cumplir los objetivos de sostenibilidad a largo plazo” y les recomienda “involucrar a la comunidad en la discusión sobre los riesgos, costos y beneficios, reconocer las necesidades y oportunidades y discutir los compromisos”. Además, aconseja que las empresas mineras “interactúen con comunidades, pueblos aborígenes, organizaciones, grupos e individuos sobre la base del respeto, la inclusión y la participación significativa”.

 

 ¿POR QUÉ ES NECESARIA UNA LSO?

 

La falta de una LSO está asociada con conflictos sociales, retrasos en los proyectos, pérdida de maquinaria por actos de vandalismo y cierre de la mina. Aunque es poco frecuente el cierre definitivo de una mina, pueden presentarse retrasos que pueden costar hasta dos tercios del valor inicial del proyecto minero. (PASO EN PASCUA LAMA).

 

 

 

“Según Boutilier y Thomson, “una licencia social vale el 75% del precio especulativo más alto de un depósito de clase mundial previo a su explotación y que se considera listo para su desarrollo”.

 

 

Las empresas mineras necesitan, tanto desde el punto de vista financiero como operativo, que sus proyectos se desarrollen sin interrupciones; por ello, la LSO puede ser considerada como una forma de seguro.

 

Actualmente, varias organizaciones internacionales e industriales reconocen ampliamente en sus directrices y recomendaciones la importancia de obtener y conservar una LSO. Por ejemplo, 74 instituciones financieras han adoptado los Principios Equator, que son “un marco de administración del riesgo crediticio para determinar, evaluar y gestionar el riesgo ambiental y social en transacciones financieras de proyectos”. Estas 74 instituciones financieras se han comprometido a otorgar préstamos únicamente a aquellos proyectos cuyos patrocinadores puedan cumplir con las políticas y procedimientos sociales y ambientales de los Principios Equator.

 

La International Finance Corporation (IFC), Rio Tinto y Deloitte también han desarrollado una Herramienta de Evaluación Financiera (FV Tool) para ayudar a los responsables en la toma de decisiones a tener una idea más clara de las diferencias de rentabilidad entre distintos proyectos de inversión social, y para asistir a las compañías en la elección de la mejor cartera de inversiones en este tipo de proyectos.

 

 

Todo lo recién detallado no está vinculado con la minería sino con la crisis de valores y prácticas de la sociedad argentina. Ese cambio indispensable es un cambio cultural que no se resuelve sólo con una herramienta formal exterior a nosotros mismos que propone la ley, sino con un cambio CULTURAL Y EMPRESARIAL, de aquello que somos en lo que hacemos, mucho más que lo que aspiramos en lo que decimos o proponemos.

“Este momento del país nos indica que, el éxito de la reactivación económica, principalmente de la industria minera, en cada una de las regiones, vendrá de la mano de los proveedores locales y sus pymes, que jugarán un rol fundamental en la reactivación minera, no sólo por operar en el entorno de los yacimientos y con mano de obra local, sino además  porque son los que mejor conocen el negocio y ha demostrado que tienen el conocimiento y expertiz”.

 

Es tiempo de comprometer más que prometer y de hacer más que decir. Este debate sobre minería, responsabilidad, licencia social, impacto ambiental, desarrollo económico, inversiones, trabajo, calidad de vida, remediación, conflicto de intereses, diálogo, encuentro, consensos y, fundamentalmente, bien común, es el glosario de un nuevo tiempo donde el encuentro entre los INVERSORES y los argentinos, nos permitirá estar unidos bajo una misma ley, un mismo cielo y haciendo en este mismo suelo, de nuestra Argentina, una tierra prometida en la que habrá, como promueve nuestra Constitución, prosperidad y, entre otras actividades, minería, pero nunca a expensas de la vida.

Nuestro desafío como país hoy es volver a ser atractivo, para nuevos inversores, y seguros y confiables, para que se queden los que un día nos eligieron.

MAG. ANDREA POLIZZOTTO

Abogada – Mediadora

DIRECTORA ESTACION MINERA

 

 

 

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