Hace rato que el turismo enológico está de moda, casi a la par del nacimiento de los vinos de alta calidad que comenzaron a ganar adeptos en el país y fuera de él. Pero también es cierto que San Juan «la tierra del sol y del buen vino», -paradójicamente-, no contaba con hoteles o algún tipo de hospedaje dentro de este ámbito, hasta que finalmente llegaron las inversiones. Desde fines del año pasado tres bodegas decidieron no sólo abrir sus puertas para revelar sus secretos y sabores, sino también para ofrecer la oportunidad de dormir, comer y esparcirse entre vides, barricas y botellas.
Los servicios en el Enoturismo son fundamentales para generar más visitas, más ventas y cautivar a los amantes de esta bebida que vienen desde otros puntos del planeta, o los propios sanjuaninos que muchas veces desconocen estas opciones para pasar un fin de semana diferente.
Sin quedarse de acuerdo ni mucho menos, los tres emprendimientos lanzaron casi en forma simultánea esta propuesta tan anhelada. Tanto bodega Viñas de Segisa en Pocito, a pocos kilómetros de la Capital, inauguró sus cabañas y espacios de recreación; Posada Graffigna Yanzón, en Pedernal, habilitó las dos primeras habitaciones de un emprendimiento que sigue construyéndose y Marale Wines, ubicado en Media Agua, Sarmiento, abrió sus puertas al turismo. Lo que sigue es una invitación a conocerlos.

Marale Wines


De alto vuelo 

En medio de un paisaje agreste, yendo por Ruta Provincial 162 al llegar a Calle Maurín en Media Agua, sorprende la presencia de un coqueto hotel, en el que la piedra es un elemento fundamental de su arquitectura. Se trata de Marale Wines, un emprendimiento de Alejandro y Marcelo Castro, ambos jóvenes empresarios porteños que apostaron por la provincia.
Rodeado de viñas y una vista única hacia la montaña ofrece la opción de descansar en alguna de sus diez habitaciones que cuentan con todos los servicios y comodidades que una persona busca.
El restaurante -ubicado en el primer piso- juega un papel primordial ya que su carta -muy gourmet-, ofrece diferentes propuestas. Por ejemplo, comida por pasos o carta abierta para el comensal, con los vinos propios de este emprendimiento que comenzó a gestarse en 2012.
Desde este punto del hotel, grandes ventanales vidriados permiten la vista directa a la bodega, con sus tanques de acero inoxidable en un ambiente climatizado. Además varios tragaluces ubicados en el piso dejan ver la cava donde reposan los vinos que en algunos meses recién saldrán a la venta. Ni hablar de la vista principal hacia los viñedos que se pueden observar desde allí o desde el balcón inmediato que cuenta con grandes sillones para el descanso.
Mientras tanto en la planta baja se encuentra el lobby y una sala de merchandising y espacio para degustación vinos.
Marale cuenta con 4 habitaciones en el primer piso y seis en el segundo, con vistas hacia distintos puntos de la zona que las hace aún más atractivas. Sus terminaciones son de primer nivel, igual que el mobiliario y el diseño interior.
Menú gourmet 

Uno de los ejes más importantes de este hotel es su restaurante de 50 cubiertos. La carta comprende opciones más que gourmet para paladares exigentes. Allí no sólo pueden comer quienes se hospeden sino también quienes lo elijan como punto gastronómico.
Actualmente está abierto de martes a domingo de 12.30 a 15.30, mientras que viernes y sábados suma la opción de cenar a partir de las 20.
Entre los platos que incluye la carta figuran ceviche de salmón, tempura de calabaza, palta, canchita y chip de plátano; ensalada de molleja caramelizada, berros, fruta de estación y chipá, entre otros como opciones para la entrada.
En platos principales -por citar dos ejemplos-, sorprende el pulpo con aceite de chimichurri, quinoa de tres colores, alioli de aceituna negra y culis de pimiento asado; solomillo de cerdo, costra de pistacho, barbacoa de Malbec, coliflor crocante, verduras de estación y coulis de pimiento asado, entre otros.
En postres: Crema quemada de patay de la Difunta Correa con degustación de regionales; cremoso de chocolate y aceite de oliva, crema inglesa especiada, esponja de pistacho y frutas de estación.
El dato 
*Precio hospedaje por habitación doble
Clásica: 1.815 pesos
Ejecutivo: 2.420 pesos
* Precios en restaurante
– Menú a la carta: Estimativo en 500 pesos (según a elección)
– Menú de 3 pasos: 450 pesos
– Menú de 6 pasos: 700 pesos
– Web: www.Maralewines.com

 

Viñas de Segisa


Naturaleza a pleno 

Viñas de Segisa es una de las pioneras del turismo enológico en San Juan. Su imponente vista de bodega antigua, adaptada y reciclada a estos tiempos; una cava, una sala de degustación, otra de barricas, un armario con copas y muchos elementos que hablan de la historia vitivinícola, son parte del cuadro que miles de turistas ya han disfrutado en estos últimos años. A todo esto ahora se sumaron tres cabañas con capacidad para seis personas cada una, un gran parque con pileta para adultos y otra para niños, una granja, una huerta orgánica, y un salón de juegos para el esparcimiento.
Por una ruta accesible se llega fácilmente hasta calle Aberastain entre 14 y 15, La Rinconada, Pocito, donde se erige esta bodega que data de comienzos de siglo pasado cuando Vicente Pérez Ganga empezó a gestar esta empresa.
Actualmente Daniel Bielsa, junto a su esposa Mirta Cocinero, es el encargado de continuar con sus pasos abriendo las puertas al turismo. «Mi hermano José Luis que es ingeniero civil, fue quien diseñó las cabañas en base a una estructura que ya existía. Eso era una caballeriza y un galpón donde se guardaban los forrajes. A eso le sumamos un parque muy grande con pileta, salón de juegos para que tanto chicos como grandes se entretengan», dice Bielsa.
Las cabañas están equipadas con todo lo que alguien necesita para pasar unos días con total comodidad, desde microondas hasta la vajilla completa. Además está en proceso de incorporación una proveeduría con mercadería para preparar los alimentos del día.
Las paredes son de ladrillo bolseado, rústicas, con techo de caña y palos, y toda la seguridad constructiva que se exige para la zona.

El frente es una gran galería de 30 m por 4 de ancho en la que se puede observar el paisaje o disfrutar un café o mates de media mañana, o por la tarde.
Entre las actividades que se pueden realizar hay cabalgatas, recorrido por la granja que tiene gallinas, pavos, conejos y por supuesto caballos.
En el mismo predio hay rosales y una granja orgánica cuyos productos se pueden cosechar para preparar la comida.
La piscina grande tiene 9x4m y la pequeña 3×3 metros, que si bien están unidas en su estructura, no comparten el agua.
Para realizar actividades al aire libre también hay una pequeña cancha de voley y otra de fútbol, con lo que nadie que precie la naturaleza podría aburrirse. Esto sin contar que es un punto clave para llegar a otros sitios turísticos.
Salón de eventos
El salón de eventos se encuentra en la bodega propiamente dicha y allí se realizan desde cumpleaños hasta reuniones empresariales con cattering incluido. Todo dependerá de lo que cada persona quiera gastar, ya que las propuestas son múltiples y adaptadas a diferentes bolsillos.

Del mismo modo si un grupo de amigos quiere aprovechar el lugar sólo para comer no tiene más que ponerse en contacto con los responsables del área para pedir por anticipado una reserva.
El dato 
* Por precios y reservas:
Teléfonos: 4922000/ 2644578366
Web: www.saxsegisa.com.ar

 

Bodega y Posada Graffigna Yanzón


Lugar de estirpe  

Que el proceso del vino tiene su magia, nadie duda. ¿Será, entonces, por eso que muchas personas quieren vivenciar el paso a paso de este elixir? De alguna manera, los integrantes de la familia Graffigna Yanzón, conscientes de este requerimiento que cada vez tiene más adeptos, en octubre del año pasado habilitaron las primeras dos habitaciones y el restaurante, en los campos que heredaron en Pedernal, considerada la meca de la vitivinicultura sanjuanina.
La apuesta valió el esfuerzo por muchas razones: la belleza del paisaje -al pie de la pre cordillera- se incorpora al emprendimiento turístico y le da su valor agregado, especialmente para quien busca un lugar de descanso y tranquilidad. Pero además la posibilidad de que el ocasional visitante pueda madrugar junto a los viñedos para ver de cerca la cosecha a mano, luego pueda pasar por buena parte del proceso de trabajo -como por ejemplo el sector de estiba y la sala de barricas- y como si fuera poco, pueda maridar esos mismos vinos con un plato recién preparado. Sumado a eso, el valor de estar en un espacio que forma parte de la historia de los vinos de San Juan.
Es que hay que tener en cuenta que el vínculo de los Graffigna con el vino empezó de la mano de don José, el tatarabuelo de estos hermanos, un pionero en la industria, Fue Duilio (el bisabuelo de Santiago, Duilio y Clodomiro), quien en 1919, se enamoró y compró la Estancia «El Durazno’ en Pedernal. Allí soñaba desarrollar la actividades ganadera, olivícola y víticola, pero falleció en 1948 y esta tierra fue pasando de generación en generación.

 

Desde hace más de 15 años, una fracción de la finca quedó en manos de estos jóvenes que, sin lugar a dudas, pone todo el empeño para continuar los deseos de sus antepasados.
La misma recepción que le da la bienvenida a los visitantes que eligen el lugar para quedarse, también es la puerta de ingreso a la bodega. Por ahora hay solo dos habitaciones y 4 más en edificación (que se completará con un total de 8 dormitorios con baño en suite). Además hay un estar amplio y un cálido restaurante con capacidad de hasta 50 personas. Toda la construcción se caracteriza por el uso de la madera, la dominación de la piedra, pero fundamentalmente hay un sello nostálgico marcado por los muebles de estilo y una cuidada decoración de época que fue rescatada y restaurada de objetos pertenecientes a la familia, como lámparas, puertas y rejas, sillones y bibliotecas.

La posada se completa con una pileta, un extenso parque, corrales con animales y otras plantaciones que por supuesto están abiertas a que el visitante pueda recorrerla.
Como parte de la experiencia turística y a un costo adicional, los dueños ofrecen paseos en caballos, travesías en 4×4, paseos por el arroyo de la finca y trekking por la zona. Hasta ahora unas 300 personas han disfrutado de todo lo que brinda esta posada y la bodega, enclavadas en un lugar de ensueño.

El dato 
Recibe turistas de jueves a domingo. Las habitaciones son doble o triples y tienen un valor, por noche, de 2.500 pesos (incluye un desayuno continental).
Cuenta con promoción de descuento en las comidas que ronda entre los 450 y los 550 pesos.
El menú fijo incluye 3 ó 4 variedades (recomiendan la trucha con salsa de verdeo y verduras asadas), que son preparados por Natalia, una experimentada cocinera del lugar.
El restaurante, salvo eventos acordados y por reserva, abre sólo en horario de almuerzo, los sábados y domingos.
Mientras que la bodega se puede visitar de 11 a 18 horas.
Para reservas y consultas contactarse con reserva@graffignayanzon.com

El ránking hotelero 

Según la guía sobre alojamiento en los Caminos del Vino de Argentina -Argentina Wine Hotels- la provincia de Mendoza lidera el sector de bodegas con alojamiento. Allí hay al menos 31 propuestas para pernoctar en este tipo de emprendimiento. En Salta, hay 4, todos ubicados en Cafayate o sus alrededores. En Córdoba hay una hostería con viñedos, en la localidad de San Javier. La misma cantidad hay en Buenos Aires (en Monserrat) y en La Rioja (en Famatina).

La Ruta del Vino de San Juan estaba integrada hace pocos meses por 12 bodegas, siendo una de la pioneras Viñas de Segisa. Actualmente son 14, ya que se sumaron a esta propuesta Marale Wines y Graffigna Yanzón.

Fotos: Gentileza de las bodegas