Calmo. Don Julio Ángel y su mate caliente siempre presentes ante las constantes visitas de los integrantes de la familia Bastías.

 

Don Julio Ángel es un hombre tranquilo y trabajador que vive en Iglesia junto a su esposa. En su pequeña casa tiene animales, una huerta y es el lugar elegido para compartir con sus hijos y nietos. Al conocerlo, nadie podría imaginarse que su nombre brinda una nueva luz de esperanza a un histórico proyecto de oro y cobre que se encuentra inmerso en la cordillera de su querido departamento.

“Cuando lo descubrimos con mi padre hace más de 30 años le llamamos Poposa, porque es una flor autóctona del lugar que se utiliza mucho y dicen que tiene propiedades muy buenas para el corazón. Luego, con la llegada de una nueva empresa inversora se cambió el nombre a Amarillos”, explicó Hugo Bastías, Geólogo y Presidente de Epitermal SA, empresa local a cargo del yacimiento. Y continuó: “Pero recientemente, la empresa canadiense que aporta el capital para que nosotros podamos explorar me pidió que cambiáramos el nombre con la intención de llevarlo a la bolsa y encontrar nuevos inversores. Estuve pensando durante mucho tiempo y finalmente elegimos llamarlo Don Julio, en honor al baqueano que me llevó por primera vez al lugar y que es referente de la comunidad”.

La exploración en la denominada Faja Volcánica Olivares (donde se encuentra Don Julio) comenzó en el año 1989 bajo la iniciativa de Hugo Bastías y su padre. La historia del proyecto relata que una de las primeras exploraciones determinó que la zona en cuestión no pertenecía a la época permotriásica como se creía, sino que correspondía a una formación mucho más nueva, donde existe la presencia de mineral de cobre y oro, lo que renovó inmediatamente la energía de los empeñados exploradores. “No estaba considerada una zona volcánica en aquél momento, tuvimos mucho valor en ir a explorar. Llegábamos hasta un puestito en el medio de la cordillera y Don Julio ya tenía preparadas las mulas, el equipo para armar el campamento, la comida, los insumos, etc. Es un hombre muy preparado que conoce mucho la zona y que trabajó mucho con mi padre”, comentó Bastías. Y agregó: “Eran como 4 días a lomo de mula para llegar hasta la zona donde comenzaba a verse el suelo amarillo por la presencia mineral. Realizábamos los estudios que podíamos, porque en principio juntábamos plata entre mi padre y yo para poder explorar. Don Julio nos llevaba, hacía de comer, armaba el campamento, sabía donde ir por el tema del agua, del viento etc. Estábamos entre 10 y 15 días y luego volvíamos hasta el punto donde algún vehículo nos buscaba”.

Firme. La nueva generación de la familia Bastías trabaja intensamente en tareas de exploración para dejar todo listo y comenzar la perforación cuando termine el invierno.  </figcaption>

 

Los responsables de la compañía Epitermal detallaron que visitan a Don Julio cada vez que pueden. “Es un referente para toda la zona de Iglesia, por su conocimiento, por su posición frente a la minería y por su trayectoria. La última vez comimos unas empanadas que hace su mujer que son increíbles y se fueron concentrando muchos vecinos. Conversamos con ellos sobre nuestro proyecto y las necesidades de cada localidad. Con Don Julio siempre bromeamos porque él dice que desde que se construyó el camino de acceso, su trabajo como baqueano ya no hace falta, pero desde lo que nos toca a nosotros siempre tratamos de brindarle apoyo y ayuda”.

 

30 son los años que lleva de exploración el proyecto Don Julio, que anteriormente se denominó Poposa y Amarillos (por el color que posee la tierra en la zona).

El nuevo equipo de exploración del proyecto, integrado por el hijo de Hugo Bastías (también geólogo), le aportó aire fresco al yacimiento y realizaron nuevos descubrimientos dentro de las propiedades mineras que poseen en la cordillera durante la última temporada. Los resultados fueron comunicados a la compañía canadiense y desde el norte confirmaron que con la llegada de la primavera comenzará a realizarse una serie de perforaciones para determinar específicamente la presencia mineral. “Estamos muy entusiasmados y con una nueva mirada sobre Don Julio. Estamos armando todo el trabajo para cuando pase la dura temporada invernal en plena cordillera y podamos comenzar a realizar las perforaciones, que nos brindaran un detalle aún mayor de los recursos que existen en materia cuprífera y aurífera”, concluyó Bastías.
Fuente: Cuyo Minero