Radicales, dispuestos a jugarle interna a Cáceres

Aunque en principio no aparecen figuras con potencia electoral, podrían llegar a presentar lista alternativa adherente a Basualdo como senador si no hubiera acuerdo con el diputado nacional.

La mesa. Al centro, Eduardo Cáceres, flanqueado por el senador Roberto Basualdo y el diputado provincial y presidente de la UCR, Eduardo Castro.
Castro.
Una cosa tiene que ver con la otra. La concordia en el armado de listas para las legislativas venideras entre la Unión Cívica Radical y el PRO, como cabeza del Frente Cambiemos, tendrá relación directa con la postergada participación en el gobierno que viene reclamando el partido centenario, según adelantó en off the record estricto una alta fuente.
Pese a que hay un par de radicales sanjuaninos designados en cargos nacionales –Mario Capello en la Subsecretaría de Desarrollo Minero es el más evidente- el malestar obedece a la no disponibilidad de contratos para «contener” a los militantes. Así de simple lo graficó la fuente, a la hora de analizar el futuro cercano.
Sin embargo, aclaró que esto de ninguna manera compromete la continuidad del frente electoral que constituyeron en 2015 con el partido amarillo y Dignidad Ciudadana, ahora con la incorporación de Roberto Basualdo y su fuerza, Producción y Trabajo.
De hecho, admiten puertas adentro de la UCR, que la presencia del senador como candidato por la reelección mejora las posibilidades electorales del espacio, que en los comicios pasados resultó tercero en el escrutinio final. En este sentido, cuentan con la palabra de Basualdo de que su boleta estará abierta en la categoría de diputados nacionales.
Entonces, una de las alternativas será, seguramente, la del PRO con Eduardo Cáceres como candidato a renovar su banca. La aparición de otra alternativa para disputar la primaria dependerá de largas conversaciones todavía pendientes.
El juego de internas no asusta a los radicales. Por el contrario, podría decirse que hacen un culto de la controversia. Trascendió de una fuente confiable que el presidente del partido, el diputado provincial Eduardo Castro, ya recibió planteos de correligionarios dispuestos a confrontar con Cáceres por la candidatura. Por ahora, los nombres fueron mantenidos en reserva. Pero alguien se atrevió a citar algunos ejemplos hipotéticos, como Miguel Miranda, Nahuel Ibazeta o Freddy Marún.
El mismo Castro podría salir como precandidato si hubiera una multiplicidad de postulantes radicales, para evitar la dispersión del voto que –lo saben- no es abundante. Conscientes de que ninguno tiene porcentajes elevados de instalación, el rédito sería lograr visibilidad. Alcanzar algo así como un 8% de piso no los asusta, porque es el valor histórico que ha logrado la UCR en soledad en citas electorales recientes. «Nosotros no tenemos que demostrar nada, es Cáceres quien tiene que renovar la banca”, explicó la fuente.
Ese 8% le pone la vara muy baja a los radicales que, por otro lado, tienen despliegue territorial en los 19 departamentos y, postergado el voto electrónico, los fiscales en cada mesa resultarán imprescindibles también en 2017. Estas son las cartas que empieza a mostrar el partido de Avenida Córdoba, para sentarse a dialogar con Cáceres, presidente del PRO.
Lo dicho: una cosa tiene que ver con la otra. Si empezaran a visibilizarse algunos gestos del macrismo hacia la UCR en la provincia, bajaría el malestar y la interna quedaría descartada. Hasta que eso no ocurra, el final estará abierto.
Orden nacional
El viernes 17 y el sábado 18 de febrero, la UCR nacional tendrá una cumbre partidaria en Villa Giardino, en Córdoba, con la misión de ratificar hacia todo el país la pertenencia a Cambiemos y el vínculo con el PRO.
No inocentemente se omitió convocar por ahora a la Convención Radical, temiendo que el concierto polifónico de delegados terminara derrumbando el acuerdo político. Antes de que eso ocurra, la conducción partidaria llamó a los gobernadores, intendentes, legisladores nacionales y provinciales, para sentar posición. Con ese mensaje contundente, pocas chances habrá de romper el frente electoral.
La estrategia, según dijo una alta fuente a este medio, obedece a que quienes tienen responsabilidad de administrar distritos, pedirán con firmeza cuidar la relación con la Casa Rosada. Consideran un despropósito malograr la posibilidad de obtener recursos en año de urnas. En esta línea se inscribió el diputado sanjuanino Castro, que también viajará a Córdoba el mes próximo.
Las disidencias entre el radicalismo y el macrismo se disimulan a veces con mayor éxito que otras, pero hay una decisión política ya tomada, de sostener el acuerdo a nivel nacional y luego, que en cada distrito cada uno defina sus propios términos de relación. Por ejemplo, la UCR en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires renovaría su acuerdo con el Frente ECO, del embajador Martín Lousteau, para confrontar con el PRO de Horacio Rodríguez Larreta.
Cada provincia atenderá sus asuntos internos. La misma lógica se aplica a San Juan. La relación de los dirigentes radicales con Cáceres y su entorno es cordial, reconocen. Pero pasó holgadamente el primer año de gestión y las quejas internas se dejaron escuchar periódicamente, sin haber sido satisfechas.
La incorporación de Basualdo (con Rodolfo Colombo, sin Enrique Conti por ahora ni Mauricio Ibarra, definitivamente) podría entenderse como un obstáculo para los radicales en su plan de participar en lugares de gobierno. Pero en contra de esa presunción, la conducción partidaria alentó el acercamiento con el senador. Nuevamente, sin voto electrónico, el efecto arrastre tendrá incidencia en 2017 y nadie desconoce el piso de votos que conserva el presidente de Producción y Trabajo. Una de esas particularidades locales que jugarán a la hora de las definiciones.

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