Productividad en minería a cielo abierto: Inversión intensa, para enfrentar el deterioro de los yacimientos

El envejecimiento de las minas a rajo abierto obliga a compensar la caída de competitividad con programas de optimización, enfocados en procesos particulares que aún no alcanzan su máximo potencial.

El informe “Competitividad de la minería chilena del cobre” elaborado en 2015 por la Comisión Nacional del Cobre (Cochilco), concluye que los países con desarrollo minero superior (Australia, Rusia, Canadá y Chile, entre otros), requieren alta “intensidad de capital”.

Lo anterior implica que en la medida que las naciones van consolidando su actividad minera, necesitan buscar estrategias avanzadas para mantener su liderazgo, en temas críticos como mejoramiento operacional, innovación tecnológica, eficiencia energética, preparación de capital humano, entre otros.

En el caso de Chile, muchos de sus yacimientos a cielo abierto llevan varias décadas en funcionamiento, lo cual afecta sus niveles de rendimiento productivo. Miguel Ángel Durán, director de la Escuela Minería y Recursos Naturales de la Universidad Central (Ucen), identifica las condiciones particulares que caracterizan esta situación.

“El envejecimiento de estas operaciones hace que tengan rajos muy profundos, que se vea un aceleramiento en la disminución natural de las leyes del depósito, que se tenga un aumento en la relación del estéril a remover y que la dureza de la roca tienda a aumentar”, describe.

A raíz de lo anterior, en las faenas se requiere trasladar mayor volumen de material en distancias cada vez más extensas y con pendientes más pronunciadas. En el caso de las actividades de perforación y tronadura, aumenta la demanda de energía para quebrar el macizo rocoso, y es necesario incrementar el mineral procesado para poder mantener estable el nivel de producción de cobre fino.

La búsqueda de opciones para enfrentar el aumento de los costos de transporte, resulta un desafío clave para Juan Luis Yarmuch, académico del departamento de Ingeniería de Minas de la Universidad de Chile.

El especialista resalta que tanto los vehículos como los sistemas logísticos de transporte tienen una gran influencia en la productividad general. “Los equipos de alta capacidad, buen rendimiento y mecánicamente confiables obtienen mayores tasas de producción por horas trabajadas”, recalca.

Esta necesidad también ha sido recogida por el Programa Nacional Minería Alta Ley, el cual impulsa el desarrollo de programas para el movimiento de grandes tonelajes por largas distancias, como ámbito de mejora de la productividad en este tipo de faenas.

“En el caso de las minas a cielo abierto, la expansión de las explotaciones habitualmente implica que se requiera remover una mayor proporción de material estéril o lastre por cada tonelada de mineral a recuperar”, se explica en el documento “Roadmap Tecnológico 2015-2035”, que reúne las propuestas de esta instancia multisectorial.

Este proyecto en particular destaca las siguientes líneas de acción:

  • Desarrollar tecnologías que permitan procesos de transporte continuo.
  • Extender el uso de soluciones de automatización aplicadas a camiones autónomos.
  • Diseñar y fabricar correas transportadoras de gran volumen.
  • Optimizar la gestión de tronaduras.

Distintas realidades

La búsqueda de excelencia en la gestión de las faenas mineras a cielo abierto es otro de los factores que resulta relevante, para afrontar el aumento de los costos de operación e inversión y lograr un rendimiento satisfactorio.

Eduardo Bastías, principal consultant de SRK Consulting Chile, explica que tanto las condiciones geológicas de los yacimientos como las características del mercado internacional, permiten establecer cuáles son las ventajas y limitaciones competitivas de una faena.

Junto con lo anterior, también destaca que las variables relacionadas con las regulaciones ambientales y la eficiencia energética muestran una influencia creciente. “Como ejemplo, si un yacimiento contiene en su mineral un contaminante como arsénico y otro no lo tiene, el primero va a tener mayor impacto en su productividad sin lugar a dudas”, comenta el consultor.

Vinculado con lo anterior, el reciente Informe Productividad en la Gran Minería del Cobre, desarrollado por la Comisión Nacional de Productividad (CNP), sostiene que el levantamiento de material particulado durante la operación de un yacimiento a rajo abierto, es una de las principales perturbaciones que esta actividad genera en las comunidades.

En relación a este problema socioambiental, Miguel Ángel Durán añade también que “se requiere impactar más áreas para uso de botaderos de estéril, también esto ocurre con el depósito de relaves; y los requerimientos de insumos como agua y energía. Desde el punto de vista social se enfrentan desafíos importantes, debido a preocupaciones de las comunidades aledañas a las operaciones”.

Óptima gestión

Si bien la competitividad de los yacimientos a cielo abierto más antiguos seguirá disminuyendo por su propia trayectoria de explotación, es posible identificar estrategias para evitar caídas drásticas en materia de productividad.

Una de ellas es mejorar los procesos a través de la modernización de las operaciones. “Para algunas de las compañías mineras el camino puede ser optimizar la gestión de los activos, mientras que otras pueden necesitar cambios en la tecnología utilizada”, indica Juan Luis Yarmuch.

Al respecto, el especialista menciona ineficiencias como la ausencia o subutilización de sistemas de despacho; y el uso de equipos que ya cumplieron su vida útil y que, por lo general, no cuentan con la disponibilidad mecánica y escala necesaria para cumplir con los niveles de producción planificados.

En esta línea, Miguel Ángel Durán resalta que la minería en Chile aún muestra desventajas en relación a las operaciones mundiales más avanzadas en áreas como mantención, lo cual perjudica la disponibilidad de equipos mineros y, en consecuencia, la continuidad operacional.

“El uso de aplicaciones y plataformas tecnológicas beneficia la planificación, entre otros motivos porque permite integrar en un mismo lugar los equipos de planificación minera, de plantas y de mantención, trabajando todos en centros integrados de operación”, subraya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *