Este domingo, casi 50 millones de italianos votarán en referéndum si aceptan o no la reforma constitucional impulsada por su primer ministro, Matteo Renzi. El texto pretende agilizar la aprobación de leyes y ahorrar dinero; el resultado no solo afectará al propio Renzi, también a la economía y a Europa.
A continuación, las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre el suceso:

 

¿Cuáles son los puntos clave?

 

-Modificación del sistema bicameral. Se pretende agilizar la aprobación de las leyes quitando poder al Senado. Actualmente, la Cámara de Diputados y el Senado tienen las mismas competencias, lo que para Renzi ralentiza el funcionamiento de un país que ha tenido 63 gobiernos en 70 años. La reforma convertiría al Senado en un órgano de representación territorial sin capacidad para legislar ni para votar la investidura de un nuevo Ejecutivo. De este modo, de aprobarse la reforma, solo la Cámara de los Diputados podrá legislar.

 

Uno de los principales objetivos de esta reducción de poderes de la Cámara Alta es facilitar la gobernabilidad de Italia ya que hasta ahora los Gobiernos debían ser investidos por ambas cámaras, lo que ha provocado la caída de muchos Ejecutivos al perder una moción en una de ellas.

 

– Reducción de senadores. Pasarían de 315 a un máximo de 100: 95 serían representantes locales (74 elegidos por los Consejos Regionales y 21 por los alcaldes) y los otros cinco los nombraría el presidente de la República para siete años. No percibirían sueldo, aunque sí contarían con prerrogativas como la inmunidad parlamentaria. Desaparecerían los senadores vitalicios.

 

– Recentralización. La reforma de Renzi también afecta a las relaciones entre el Estado y las regiones, reguladas por el capítulo V de la Constitución de 1948. Lo hace para devolver al Estado una veintena de competencias antes desempeñadas por dichas administraciones, como las cuestiones energéticas, infraestructuras estratégicas, políticas laborales, el sistema de Protección Civil o la gestión de puertos y aeropuertos. El objetivo es evitar duplicidades y aclarar las competencias de cada nivel administrativo, tras décadas de contenciosos entre el Estado y las regiones ante el Tribunal Constitucional. La reforma introduce también la «cláusula de supremacía», que permite a Cámara de los Diputados aprobar leyes en materias gestionadas por las administraciones locales «cuando así lo precise la protección de la unidad jurídica y económica de la República». Asimismo pone fin a la organización del país en 110 provincias, cuyas funciones administrativas se han visto notablemente mermadas en los últimos años.

 

– CNEL. El Consejo Nacional de la Economía y el Trabajo, un organismo consultivo compuesto por 64 expertos y representantes del ámbito laboral y productivo que cuesta veinte millones de euros anuales a las arcas públicas, desaparecería. – Referéndum propositivo. Los ciudadanos podrán proponer una ley si recogen 150.000 firmas. Antes solo podían reclamar una consulta para derogar total o parcialmente una ley y para ello debían recabar 50.000 firmas.

 

 

2-¿Qué dicen las encuestas?

 

Según varias encuestas publicadas en los principales medios italianos en el mes de noviembre, ganaría el «no». El apoyo a la reforma se situaría en el 45-47% y el rechazo en el 53-55%. El número de indecisos estaría entre el 15% y el 25% de los votantes. Según un sondeo del instituto Ipsos, publicado en Corriere della Sera, un 53% de los votantes conoce a grandes rasgos la reforma, el 38% admite que solo ha oído hablar del tema y el 8% desconoce que habrá consulta.

 

3-¿Cuál es la situación de Renzi?

 

El primer ministro dijo, literalmente, en abril que si perdía el referéndum, se iría «a casa», algo que la oposición ha utilizado como arma arrojadiza durante la campaña. Recientemente, ha dicho que es un «error» haberlo planteado así, pero ha insistido en que solo puede ser primer ministro si puede «cambiar el país». Renzi defiende que la reforma es «histórica» y mejorará la estabilidad de Italia; si gana el no, perderá su gestión. Tras ver cómo se ha convertido en un plebiscito sobre su persona, el jueves dijo en SkyTG24 que la consulta no va ‘sobre él’ y criticó a Beppe Grillo, del Movimiento 5 Estrellas, de quien dijo que «teme que los electores voten con la cabeza». «Saben que con el ‘no’ la casta se queda», afirmó.

 

4- ¿Consecuencias políticas?

 

El referéndum de Italia tiene lugar tras otras dos consultas de relevancia en territorio europeo: la de Grecia sobre el rescate en 2015 y la del brexit en Reino Unido en 2016. Y también tras la victoria de Donald Trump en EE UU. La posible salida de Renzi si gana el «no», temen los analistas, podría desterrar del todo su agenda reformista y abrir la puerta a la irrupción del populismo. Hay que tener en cuenta que el próximo año hay elecciones en Holanda, Francia y Alemania; las de Italia, si no hay cambios, se producirían en 2018. El proyecto europeo, con varios frentes abiertos a la vez, podría recibir otros tantos golpes en los próximos años; Renzi, por cierto, ha sido uno de los líderes que más críticas ha vertido contra las políticas europeas de austeridad e inmigración.

 

5-¿Repercusiones económicas?

 

Hay cierto nerviosismo en los mercados. Italia está pendiente del banco Monte dei Paschi di Siena, que prevé un aumento de capital para sanearse tras el referéndum, y del Banco Central Europeo, que según fuentes citadas por Reuters estudia reforzar la compra de deuda italiana si un eventual «no» desata una fuerte reacción. El presidente del Banco, Mario Draghi, se ha negado a especular con el impacto que esto puede tener.