¿Por qué la minería puede liderar la economía del hidrógeno?

Es necesaria una infraestructura de abastecimiento y almacenamiento generalizada y costosa

No pasa un día sin que aparezca un nuevo titular sobre la (re)aparición del hidrógeno, concretamente la producción de hidrógeno “verde”, a partir de fuentes de energía renovables. Es un escenario promisorio para las mineras, que pueden desempeñar un papel clave en la aceleración del uso y los beneficios de esta fuente de energía sostenible como alternativa a los combustibles fósiles.

Sin embargo, el hidrógeno plantea una serie de desafíos. Primero, es necesaria una infraestructura de abastecimiento y almacenamiento generalizada y costosa, similar a las estaciones de gasolina. En segundo lugar, los vehículos de hidrógeno, las pilas de combustible y los electrolizadores no están familiarizados con la mecánica habitual actualmente y requerirán conocimientos técnicos específicos para su mantenimiento y reparación. Están también los costos de producción altos y el factor de la baja conversión de energía en comparación con los combustibles fósiles y las baterías. Finalmente, hay altos costos de compresión, almacenamiento y transporte en relación con los combustibles fósiles, así como también, preocupaciones de seguridad.

Afortunadamente, la industria minera puede mitigar muchos de estos retos y elegir la opción del hidrógeno para generar energía porque sus oportunidades superan sus desafíos. Con el desarrollo del hidrógeno, las flotas de transporte de minas “regresan a la base” para repostar en el mismo lugar al final de cada turno, beneficiándose así de una infraestructura de repostaje centralizada. Estas flotas requieren una utilización máxima y, por lo tanto, una velocidad de reabastecimiento rápida que las baterías no pueden proporcionar. Además, con la flota de vehículos pesados mecánicamente estandarizados de una mina concentrada en un solo lugar, el personal especializado en mantención podría colaborar de forma más eficiente y alcanzar la reducción de costos, ya que no tendría que trasladarse a diferentes locaciones.

Las mineras se ven más incentivadas a pasar a la energía renovable por mayores costos de la energía en sus operaciones remotas y están mejor situadas para producir hidrógeno verde. Se prevé que los camiones de transporte de minas y los vehículos de transporte usen tanques de almacenamiento de hidrógeno presurizados a 350 bar más convencionales, a diferencia de los vehículos ligeros que requerirían tanques más compactos y complejos presurizados a 700 bar.  Esto implica menores costos de compresión y sistemas de almacenamiento menos costosos.

Respecto del tema de seguridad, las mineras están familiarizadas con el almacenamiento y la gestión seguros de productos químicos, reactivos y gases comprimidos, y cuentan con suficiente superficie para almacenar con seguridad gases comprimidos lejos de los trabajadores, la infraestructura y las comunidades locales.

El hidrógeno podría convertirse también en una nueva fuente de ingresos. Las minas pueden estar ubicadas en áreas de alta intensidad solar o eólica e incluso pueden convertirse en productoras de excedentes, continuando la generación de hidrógeno mucho después de que los recursos de la mina se hayan agotado y la mina haya cerrado.

Si bien todavía hay desafíos que superar, estos obstáculos son gestionables para la minería. La industria tiene la oportunidad de emerger como líderes de la economía mundial del hidrógeno.

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