Acqua di Cristallo, así se llama la marca con la botella de agua más cara del mundo. Con su propio récord Guinness, la botella de 750 mililitros de este líquido elemento -tres cuartos de litro de este compuesto químico formado por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno (H2O)- cuesta la friolera de 48.000 euros.

El agua cubre el 71% de la superficie de la corteza terrestre, entonces, ¿cómo es posible que esta sea tan excesivamente cara?

Acqua di Cristallo reúne varios factores de lujo y exclusividad para tan desorbitante precio de venta: en concreto el agua proviene de Fidji, un antolón paradisíaco situado en mitad del Océano Pacífico, Francia y de un glaciar en Islandia. Además, está mezclada con 5 mg de polvo de oro por cada 750 ml. Por último, se presenta en una exclusiva botella, esculpida por el diseñador Fernando Altamirano, en la que se rinde homenaje a Modigliani.

Tan llamativa botella está realizada íntegramente en oro de 24 quilates, aunque la marca ha puesto a la venta otras opciones: botellas de plata, cristal o piel, más asequibles, pero no por ello características de los lineales de cualquier supermercado, ya que su precio supera los 3.500 euros.

Los médicos recomiendan beber dos litros de agua al día para llevar una vida sana, lo que supondría un gasto de unos 128.000 euros diarios si quisiéramos hidratarnos con Acquia di Cristallo.

Llegados a este punto la duda es saber si de verdad es tan excepcional este agua como para pagar tan elevado precio -si alguien ha pagado por probarla que nos escriba a la redacción, por favor-, o es su envoltorio lo que está fuera de lo común. Recordemos que, en esencia, se supone que el agua es inodora, incolora e insípida.