NUEVA MINERÍA EN SAN JUAN Comenzarán a producir un polvo abrasivo de limpieza, el conocido puloil

El proyecto fue presentado por la Asociación Ciudad Andina en conjunto con la escuela Boero. La meta es explotar el año próximo con miras al mercado mayorista. La zona donde se encuentran las arcillas abrasivas.

Comenzarán a producir un polvo abrasivo de limpieza, el conocido puloil

Cerca de Las Hornillas hay un yacimiento de arcillas abrasivas, el volumen es importante, los estudios químicos fueron positivos y la Asociación Ciudad Andina planea poner en las góndolas el primer «puloil” sanjuanino, algo parecido al conocido polvo para limpieza.
La Asociación y la escuela Boero iniciaron el proceso que contó con el apoyo de la Municipalidad de Calingasta y del Ministerio de Minería. La meta es lograr todas las autorizaciones y empezar a explotar en el 2017.
El presidente de la Asociación, Jorge Riveros, contó que realizaron estudios junto al Ingeniero Químico Carlos Molina, y definieron la viabilidad del material.
En los laboratorios del Ministerio de Minería se realizaron los análisis químicos que determinaron la calidad de la arcilla y su aptitud para la explotación ya que no tiene ninguna contaminación natural con otros minerales.
Pero además, el yacimiento tiene volumen como para su explotación comercial. Según estudios realizados por un equipo técnico del municipio y el Ministerio de Minería, hay unas 100.000 toneladas de arcillas aptas.
«El material es tan bueno que no necesita ningún tratamiento especial, sólo un zarandeo para dejar sólo la arcilla. El Ministerio de Minería aprobó nuestro proyecto porque no implica procesos y no hay peligro alguno para el medio ambiente. Todo el proceso será manual”, dijo Riveros.
«Con este descubriendo aprendimos muchas cosas, por ejemplo que el puloil se dejó de producir por el avance de nuevos productos pero sigue siendo muy demandado por algunos sectores. Nosotros tenemos la idea de empaquetarlo en bolsas de 1 kilo, con sus referencias y autorizaciones”, señaló Riveros.
El descubrimiento del yacimiento fue casual. La escuela Boero tiene un refugio con 70 hectáreas en la zona de Manantiales y les llamó la atención un cerro muy blanco y fino, tanto que creyeron que era talco. Cuando lo analizaron descubrieron que eran arcillas abrasivas, como las usadas en el puloil. Lo usaron para limpiar ollas y los resultados fueron excelentes; eso los alentó a armar el proyecto.
La Asociación suele llevar unas 4 veces al año a grupos de alumnos de la escuela Boero a hacer campamentos al refugio, ubicado en la cuenca del Arroyo Aldeco. En unas 70 hectáreas hay 2.000 árboles, pero la cesión del terreno obliga a la escuela a usar el predio y realizar mejoras. Cuenta con 20 camas, heladera, cocina y calefón a leña. «Hay en la zona muchos petroglifos de la cultura Ansilta y mucho para estudiar en suelos, clima, flora y fauna. Los alumnos aprenden mucho allá y realizan tareas de campo para varias materias”, dijo el presidente de la asociación.
La Asociación se creó en el año ’72 y es una ONG sin fines de lucro, formada por docentes, ex docentes y amigos de la escuela Boero, son 70 socios que aportan una cuota para sostener el grupo. «Todo el dinero que se gane en este proyecto será reinvertido en el refugio y en todo el predio. Tuvimos mucha ayuda del actual ministro de Educación, Felipe de los Ríos, que fue director de la escuela, del intendente de Calingasta, Jorge Castañeda, y del Ministerio de Minería”, dijeron.

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