NUESTRO HOMENAJE AL GRAN GENERAL JOSE DE SAN MARTIN

169 ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DEL GENERAL SAN MARTIN – DE LA HUMILDE GESTA DEL PADRE DE LA PATRIA, A UN ACTO PRIVATIVO DE UNOS POCOS, COMO ES SUBIR EL ACONCAGUA, EL UNICO SACRIFICIO CONOCIDO POR ALGUNOS… Y DE VISTA U OIDO, NO ES ESFUERZO PERSONAL… SIEMPRE EL ESFUERZO LO HACEN OTROS…

El gran resultado obtenido por Alberto Fernández se parece más a la gesta Sanmartiniana que a escalar el Aconcagua… casi sin recursos y con una muy austera campaña, que tildaron de desordenada logro un 50%… un 50% puro y genuino… sin más Campaña que la propia palabra del Precandidato a Presidente Alberto Fernández y su esfuerzo personal…

Un poco de Historia para no olvidar…

San Martin: “Fue tan grande la epopeya que de alguna manera lo simplificó con esta frase: “Lo que no me deja dormir es, no la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino atravesar estos inmensos montes” (Carta de San Martín a Tomás Guido, del 14 de junio de 1816).

 

El hecho más memorable del Ejército de los Andes corresponde al Cruce de los Andes -iniciado el 6 de enero de 1817 desde el Campamento de El Plumerillo, Mendoza, que culminó con la victoria de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817. El General San Martin se proponía liberar Argentina, Chile y Perú de la Hegemonía Española.

A partir del 17 de enero de 1817, inició el Ejército de los Andes el avance de sus columnas principales por los pasos de Los Patos y Uspallata. Por el primero iban las fuerzas de Soler, O’Higgins y San Martín, en ese orden y a prudente distancia.

El grueso del ejército cruzó los Andes por los difíciles pasos de Los Patos en San Juan, al mando éste del General José de San Martín y Uspallata de Mendoza, los cuales eran considerados como imposibles para el cruce, pero permitían cortar por el centro a las líneas defensivas realistas y dirigirse directamente a Santiago de Chile. Debieron atravesar más de 500 km. de cordillera y pre-cordillera.

El ejército se dividió principalmente en dos gruesas columnas, la primera comandada por el propio San Martín, atravesó la cordillera de los Andes por el paso de Los Patos y la segunda, comandada por el brigadier Juan Gregorio Las Heras, marchó por el paso de Uspallata conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos, en San Juan”.

La gran dificultad del cruce de la cordillera de los Andes generó que sólo 4.300 del total de mulas y 510 del total de caballos lograran cruzar al otro lado de las montañas. Estas vías abruptas aseguraban el factor sorpresa. El cruce duró 21 días, utilizándose guías (baqueanos). Se atravesaron alturas superior a los 4000 m”.

 

“El Cruce de los Andes fue un conjunto de maniobras realizadas por el Ejército de los Andes de las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) entre el 19 de enero y el 8 de febrero de 1817, para atravesar con una fuerza de 4.000 regulares y 1.200 milicianos  la cordillera de Los Andes desde la región Argentina de Cuyo hasta Chile, y enfrentar a las tropas realistas leales a la Corona española que allí se encontraban. Formó parte del plan que el general José de San Martín desarrolló para llevar a cabo la Expedición Libertadora de Argentina, Chile y del Perú”.

 

“El Cruce de los Andes es considerado como uno de los grandes hechos históricos de Argentina, así como también como una de las mayores hazañas de la historia militar universal.

La base de la alimentación del ejército fue el valdiviano —plato sobre la base de carne seca (charqui) machacado, grasa, rodajas de cebolla cruda y agua hirviendo—. Las columnas que llevaban los víveres iban a retaguardia. Transportaron más de 4 toneladas de charqui, galletas de maíz, 113 cargas de vino, aguardiente para disminuir el frío nocturno, ajo y cebolla (para combatir el soroche, o apunamiento) 600 reses para la provisión de carne fresca, quesos y ron”.

 

“Además de los uniformes, llevaron ponchos de San Luis, frazadas y mantas de franela. El frío era tan intenso que los animales también fueron abrigados. Se los cubrió con mantas. Las cifras del cruce: 22 cañones transportados, 28 Km. promedio de avance por día, 500 km de frente de teatro de operaciones, 3000 msnm (altitud) fue la altura media y 40 °C de diferencia térmicas entre el día (30 °C) y la noche (-10 °C)”.

 

“San Martín padecía de úlceras, y durante muchos tramos del cruce, aquejado por sus dolencias, debió ser trasladado en camilla. Durante el regreso a Buenos Aires, luego del primer cruce, estas dolencias hicieron empeorar su salud”.

 

“A pedido de San Martín, las damas mendocinas cosieron una bandera, la que fue bordada a mano. Cuando el ejército se embarcó hacia el Perú en Valparaíso, viajó con una bandera chilena con tres estrellas agregadas, por lo que San Martín dejó la bandera de los Andes en depósito del Gobierno chileno. Luego de renunciar al protectorado del Perú, al pasar por Mendoza San Martín puso en conocimiento del gobierno provincial que la bandera estaba en Chile y fue reclamada y trasladada a Mendoza”.

 

“Actualmente esta bandera se encuentra en un edificio creado con el fin particular de cuidar la Bandera. El Memorial de la Bandera del Ejército de Los Andes fue inaugurado el 17 de agosto de 2012. En él se pueden encontrar, además, dos banderas capturadas en la Batalla de Chacabuco. A pedido de San Martín tenía muy claro los colores que debía tener la bandera del Ejército de los Andes: celeste y blanco. A la búsqueda de telas salieron la esposa del Libertador, Remedios y su amiga, Laureana Ferrari. Tras conseguirla, Remedios se puso a coser y sus amigas a bordar”.

 

“El escudo de armas que orna el centro de la bandera, se estima que fue dibujado por el Capitán Bermúdez o el Sargento Antonio Arcos. Laureana Ferrari escribió que el óvalo del escudo fue diseñado por una tal señora de Huisi y las manos dibujadas por el brigadier Soler; también reveló que las lentejuelas de oro fueron sacadas de dos de sus abanicos (que hoy se encuentran expuestos en el Museo Histórico Nacional) y que el óvalo y el sol del escudo fueron adornados con rosetas de diamantes y perlas de collares suyos y de Remedios. El 5 de enero de 1817 – a pocos días de la partida del Ejército – la bandera fue bendecida en la iglesia matriz de Mendoza. Después de la ceremonia, San Martín tomó la bandera y se dirigió a la plaza mayor, donde estaban las tropas alineadas. Ante ellas exclamó: «Soldados: Esta es la primera bandera independiente que se ha levantado en América». Y la agitó tres veces en medio de un indescriptible júbilo de campanas, salvas, vivas y músicas”.

 

“Fue tan grande la epopeya que de alguna manera lo simplificó con esta frase: “Lo que no me deja dormir es, no la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino atravesar estos inmensos montes” (Carta de San Martín a Tomás Guido, del 14 de junio de 1816).

 

 

 

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