«Mini-Davos»: elogios para Macri, pero dudas sobre la Argentina

Gente haciendo jogging, madres con sus cochecitos, calles valladas y casi vacías fue lo que vieron los casi 1.000 empresarios que se dieron cita en el Hotel Hilton para escuchar desde temprano a las diversas personalidades que congregó el World Economic Forum.

Con una ciudad casi vacía, el salón principal colmado fue otra muestra de respaldo que el presidente Mauricio Macri no dudo en capitalizar al decir «!qué bueno que estamos aquí todos… trabajando!». Consiguió así los primeros aplausos de un auditorio mayoritariamente compuesto de ejecutivos y dueños de compañías que siguieron atentos las palabras presidenciales.

No hubo anuncios pero sí la ratificación del rumbo cuando aseveró: «Pensamos en hacer cosas de fondo a largo plazo, por eso resolvimos el default y el tema del mercado de cambio. Por eso atacamos un tema central y de fondo, que daña a los que menos tienen: la inflación».

Si la CGT supone que el Gobierno está dispuesto a poner en la mesa de negociaciones el modelo económico, el propio Macri se ocupó de aclarar ese punto al decir «necesitamos políticas de largo plazo. Queda claro que lo que comenzó hace 15 meses es mucho más profundo que un cambio económico, es cultural». «Está basado en un aprendizaje de años que nos llevaron por caminos equivocados, hoy estamos decididos a apostar por un futuro basado en la verdad, poniendo los problemas sobre la mesa, para ser confiables», resaltó.

La marcha del sábado le dio al Gobierno la ratificación de que realmente la gente quiere un cambio y que dicho cambio abarca a todas las dirigencias. «El paro en el interior casi no se sintió», comentaban un par de diputados de Cambiemos, dicho que fue ratificado por un importante empresario con plantas en todo el país. «La gente se cansó de los abusos, de las apretadas», era el diálogo de los empresarios locales ante extranjeros que buscaban comprender qué pasa en la Argentina.

Pero lo que sí le quedó claro a los visitantes de diversos países del mundo es que Argentina está trabajando en acuerdos sectoriales contemplando la problemática de cada sector. «El mundo está cambiando, los trabajos también, y la globalización y el avance de la tecnología no se lo puede impedir», sería una buena conclusión que surge de casi la mayoría de los paneles de discusión.

Populismo irónicamente asociado a Trump y la preocupación por Venezuela fueron quizás los temas más escuchados tanto en las disertaciones como en los coffee breaks.

El temor a que Trump cumpla con todo lo prometido en campaña así como que Europa siga esa senda no dejó de estar presente en las conversaciones. Aunque a veces la mala fortuna de unos abre una oportunidad a otros, tal es el caso de la salida de Inglaterra de la UE que beneficia al cambo. «Podemos vender mucho de nuestros productos», se entusiasma Luis Miguel Etchevehere de la Sociedad Rural.

El cambio que aspira lograr el presidente Macri abarca también la manera de hacer negocios y lo dijo claramente: «La comunidad de negocios tiene un rol fundamental» pero que «el crecimiento tiene muchas más posibilidades si no está basado en prebenda», advertencia que fue más entendida por los empresarios locales. Y cuando habló de Brasil sostuvo que en ese país «hay un cambio de visión» porque «es imposible un modelo sostenible de crecimiento con niveles importantes de corrupción».

Frente a quienes critican al Gobierno por no haber avanzado en cumplir con las promesas electorales Macri también dio una respuesta: «Este es un proceso virtuoso, pero no es mágico. A los países les llevó décadas recuperarse de las guerras, acá no fue tan violento pero tuvimos confrontaciones internas en las que nadie ganó».

«Tenemos que profundizar las herramientas que generan la confianza. Argentina viene de años de aislamiento que profundizaron la pobreza, por eso el camino es una integración inteligente con el mundo», añadió.

Las marchas y piquetes estuvieron presentes y Macri explicó que «Argentina arrastra años de frustraciones y promesas incumplidas que generaron bronca» y detalló que «pobreza cero es como un camino hacia un ideal que puede llevar décadas, pero año a año podemos reducirla».

De manera indirecta se refirió al conflicto docente y explicó que «parte del debate en esta Argentina del cambio incluye la más importante de todas las herramientas: la educación pública».

«Argentina tiene una capacidad de crecimiento infinita. Es el lugar indicado y la hora indicada. Somos muchos los que estamos convencidos, por eso tuvimos el segundo blanqueo más importante de la historia», concluyó.

De todas maneras no todos fueron elogios al Gobierno. «Todavía no tomamos la decisión de invertir en Argentina porque el riesgo país no baja y esto no ocurrirá hasta tanto no baje la inflación y no se reduzca el déficit» afirmaba un importante presidente de una compañía energética norteamericana. El ministro Nicolás Dujvone se refirió a este tema y señaló que «los mercados son más optimistas que las calificadoras».

Por su parte, Maurizio Bezzeccheri, CEO de Edesur dijo «que la Argentina está ante una oportunidad única para ingresar al mundo de los nuevos negocios».

A pesar del pasado inestable de la Argentina el ánimo de los asistentes era positivo sobre el rumbo que le da el gobierno de Macri. En parte porque el contexto internacional nuevamente ayuda al país «El principal país del mundo está en manos de un presidente que no se sabe qué hará», comentaba un ejecutivo de una empresa norteamericana. «México y Canadá exportan el 80% de sus respectivas producciones a Estados Unidos; el mapa comercial global va a cambiar», apuntaba un empresario mexicano. Esto significa que ambos países van a intentar tener acuerdos complementarios con Argentina.

Hubo entre los asistentes un consenso generalizado: una vez más Argentina tiene la oportunidad de crecer. La única duda que era compartida tanto por locales como extranjeros es si esta vez realmente se logrará.

Klauss Schwab, el fundador del WEF se mostró muy confiado en Macri al concluir su presentación afirmando que el presidente no era un «fat fish (por peso pesado) sino un fast fish (por veloz)» reflejando de esta manera el apoyo a la determinación del primer mandatario.

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