Los hospitales verdes son una apuesta por la sostenibilidad en el sector salud

El fenómeno del cambio climático es un hecho y vemos sus consecuencias a diario a través de olas de calor y frío, sequías, aumento en la frecuencia y la intensidad de las lluvias, aumento en el nivel del mar, pérdida de la biodiversidad, entre otros, que impactan directamente la salud de la población, en particular de aquellos más vulnerables.

El sector de edificaciones no solo contribuye a agravar este fenómeno, sino que además se ve afectado por él. Las edificaciones y el sector de construcción fueron responsables por 36% del consumo final de energía y 39% de las emisiones de COdurante el año 2018. Los proyectos de infraestructura edilicia, y particularmente los del sector salud, presentan una gran oportunidad para utilizar eficientemente recursos como la energía y el agua, al mismo tiempo que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

El sector de salud podría ser una gran fuente de infraestructura sostenible

Los países de la región de América Latina y el Caribe cuentan con más de 1.100.000 camas que equivalen a más de 80 millones de metros construidos y cuyo número se encuentra en aumento. Por tal razón, desde una perspectiva de largo plazo, estamos frente a un potencial para implementar tecnología e infraestructura más económica y menos intensiva en carbono.

El Banco Mundial señala en su informe “Cuidado de la salud climáticamente inteligente” que la infraestructura hospitalaria ofrece una oportunidad para diseñar, construir, administrar e invertir en sistemas y establecimientos de salud que generen cantidades mínimas de gases de efecto invernadero (GEI). En este sentido, sistemas de salud climáticamente inteligentes estarían alineados tanto con las metas de desarrollo de la región como con los objetivos de cambio climático a nivel global.

Frente al enorme desafío que representa el cambio climático, los sistemas de salud están llamados a actuar en diferentes frentes, siendo algunos de ellos: a) los sistemas de alerta temprana y comunicación a la población; b) el monitoreo del estado de salud físico y mental de la población, y c) la infraestructura adecuada para proveer servicios de salud. Precisamente, sobre este último punto se dedica la nota técnica “Edificios verdes para el sector salud: Identificación de medidas costo-efectivas para un diseño sostenible”.

En esta nota técnica se utilizó la herramienta EDGE (Excellence in design for greater efficiencies) del International Finance Corporation para identificar las medidas más costo-efectivas que permiten generar ahorros en el consumo de energía y agua en los proyectos de infraestructura del sector salud.

Las conclusiones se apoyan en la simulación de 96 casos hipotéticos en los que se mezclan tipologías hospitalarias, ciudades y paquetes de medidas para reducir el uso de energía y del consumo de agua. Para edificios de salud nuevos se podrían alcanzar ahorros que permitirían a la infraestructura de salud certificarse con EDGE con un costo incremental que no supera los USD20/m2. Para hospitales existentes el costo promedio sería de USD49/m2. El retorno de la inversión depende de la tipología y de la ciudad, pero va desde menos de un año hasta seis años.

Elementos claves para orientar el diseño de hospitales

Además de los ahorros en costos, la nota técnica “Edificios verdes para el sector salud” permitió identificar otros elementos clave que pueden orientar el diseño de este tipo de edificios. Por ejemplo:

  • Se identificó en qué consumen más energía y agua los edificios según su tipología, para poder definir en qué aspectos buscar mayor eficiencia. Se pudieron definir dos grupos de edificios: los que poseen hospitalización u ocupación permanente, y los que no. Los primeros, generalmente, requieren cocina y lavandería, así que es conveniente buscar ahorros en estos aspectos.
  • Mientras que el consumo de energía está directamente relacionado con la complejidad del edificio, el consumo de agua está relacionado con la superficie o cantidad de baños que existen. Un hospital de especialidades, aunque sea pequeño, puede consumir más energía que un hospital general.
  • Algunas medidas y materiales son eficientes en cualquier tipo de clima, como la iluminación led o las griferías ahorradoras, y otros pueden ser más o menos costo-efectivas dependiendo del tipo de clima o la orientación del edificio.

Existen casos de hospitales verdes en la región. Por ejemplo, en Costa Rica, la Caja Costarricense del Seguro Social – CCSS está liderando la construcción de hospitales verdes en el país. La sede de EBAIS de Escobal de Belén, que provee servicios de atención básica de salud, incorporó sensores de ocupación, sistemas de recolección de agua de lluvia y ventilación natural. Además, un sistema solar fotovoltaico proveerá 25% del total de la energía demandada. Estas características representan un ahorro en las facturas de 584,052 colones mensuales (US$1,034/mes).

En síntesis, la construcción verde no solo contribuye a mitigar el cambio climático, sino que también contribuye a la sostenibilidad financiera del sistema de salud al permitir que los recursos pueden ser reorientados a otros programas de salud para atención a la comunidad. ¡Construir hospitales verdes paga!

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