Lingotes con logos falsos, la última técnica para blanquear oro procedente del contrabando

La subida del precio del oro en los últimos meses está acentuando el interés no solo de los inversores, sino también de los criminales, que ven cómo se multiplican las posibilidades de obtener beneficios. La última moda consiste en fabricar lingotes con oro procedente del contrabando y blanquearlos estampando un logo falso de alguna refinería de prestigio, para así poder introducirlos en el mercado internacional.

La alerta la ha dado un reportaje publicado por la agencia de noticias Reuters y firmado por Peter Hobson, en el que cita a fuentes de refinerías de metales preciosos y ejecutivos bancarios. En él se afirma que lingotes de oro con el logo falsificado de importantes refinerías se están introduciendo en el mercado internacional, con el objetivo de blanquear oro procedente de explotaciones ilegales o del contrabando.

Al parecer, la falsificación de estos logos resulta muy difícil de detectar, lo que los convierte en vehículos de financiación ideales para narcotraficantes y señores de la guerra.

Según el reportaje de Reuters, las cuatro principales refinerías de oro suizas han identificado lingotes de oro con sus logos, pero que no han sido fabricados en sus instalaciones, por valor de al menos 50 millones de dólares durante los últimos tres años.

Todos estos lingotes fueron localizados en las cámaras acorazadas de uno de los principales bancos de inversión en oro estadounidenses, JPMorgan Chase, según han revelado a Reuters ejecutivos de las refinerías, bancos y otras fuentes de la industria.

Según estas fuentes, las cuatro refinerías localizaron al menos 1.000 lingotes de un kilo de peso cada uno con los logos falsificados. Una cifra que, por volumen, no debería ser preocupante, ya que la industria del oro produce anualmente entre 2 y 2,5 millones de lingotes de este peso.

Lo que sí resulta preocupante es que la falsificación de los logos es muy sofisticada, por lo que se teme que podrían no haberse detectado aún otros miles de lingotes falsificados.

Al contrario que los lingotes de oro falso, es decir, lingotes de otros metales más baratos, recubiertos de una fina lámina de oro, estos lingotes de oro auténtico, pero con marcas falsas resultan más difíciles de distinguir, precisamente porque están hechos de oro de gran pureza.

Nueva forma de fraude

Se trata de una nueva fórmula para burlar las medidas establecidas a nivel internacional para excluir del mercado los metales procedentes de zonas de conflicto y evitar el blanqueo de capitales, y constituyen un auténtico quebradero de cabeza para las refinerías.

Al contar con el logo de una refinería de prestigio internacional, es posible introducir en el mercado ese oro procedente de algunas partes de África, de Venezuela o Corea del Norte, lo que permite financiarse a los grupos criminales o a los regímenes políticos sancionados por la comunidad internacional.

Según revelan los ejecutivos citados por Reuters como fuente, aunque aún no se sabe a ciencia cierta quién está detrás de las falsificaciones de los logos, se especula con la posibilidad de que la mayoría procedan de China, el mayor productor e importador mundial de oro, y hayan sido introducidos en el mercado por medio de comerciantes y empresas de trading de Hong Kong, Japón y Tailandia.

Una vez que los lingotes son aceptados como auténticos por algunas estas empresas, resulta muy fácil que se introduzcan en el mercado, llegando a las cadenas de suministro de todo el mundo.

Las primeras noticias sobre esta nueva práctica ilegal comenzaron a circular de forma confidencial entre algunos círculos de la industria, después de que JPMorgan (uno de los cinco bancos que negocian en el mercado del oro de Londres) localizara dos lingotes con el mismo número de identificación.

Por su parte, la Shanghai Gold Exchange, que regula el mercado del oro de China, emitió un comunicado en el que aseguraba que no tenía conocimiento de que se hubieran fabricado o transportado en su territorio lingotes de oro falsos.

Los lingotes con logos falsos que han sido identificados se han enviado a las respectivas refinerías afectadas, quienes han trasladado el caso a las autoridades suizas, que se han incautado de los lingotes.

Según la información del Servicio de Aduanas de Suiza, entre 2017 y 2018 se denunció la existencia de hasta 655 lingotes falsificados en el cantón de Tesino, una región fronteriza con Italia donde se encuentran tres de las cuatro principales refinerías del país. En todos los casos, se trataba de lingotes de un kilo de oro auténtico, con marcas falsificadas.

Un kilo, el lingote más habitual

El hecho de que se trate de lingotes de un kilo de oro (del tamaño aproximado de un teléfono móvil y un precio de alrededor de 50.000 dólares) en vez de los lingotes de 400 onzas que constituyen parte de las reservas de los bancos centrales se debe a que el formato de un kilo es el más utilizado para la circulación del oro de inversión en el mundo.

De hecho, en algunos países del Sudeste asiático, no es infrecuente ver como estos lingotes se usan en vez de dinero en efectivo para realizar compras de cuantías elevadas, como una vivienda. Según uno de los ejecutivos suizos, los lingotes de un kilo “son la única herramienta de inversión que circula de los inversores institucionales como los bancos al público, y viceversa”.

Otro de los factores que hacen pensar a los investigadores que el origen de las falsificaciones podría estar en China es el hecho de que el Gobierno de este país prohíba casi todas las formas de exportación de oro, como parte de su sistema de control de movimientos de capitales. Ello habría provocado que muchos ciudadanos adinerados exploraran fórmulas para sacar capitales del país en forma de oro de contrabando.

Según revelan desde GFMS Refinitiv, entre 400 y 600 toneladas de anuales de oro cruzan cada año de forma ilegal la frontera entre la China continental y Hong Kong, en el maletero de automóviles o escondidos en furgonetas y camiones.

Refinerías afectadas

Este nuevo sistema de fraude afecta principalmente a las cuatro mayores refinerías de Suiza: ValcambiPAMPArgor-Heraeus y Metalor, que procesan conjuntamente entre 2.000 y 2.500 toneladas anuales de oro, por un valor de unos 100.000 millones de dólares. Sus respectivas marcas se encuentran entre las más habituales y respetadas dentro de la industria mundial del oro.

El riesgo para los inversores o clientes que participen de forma inconsciente en esta trama es muy grande: cualquiera que posea este metal está violando las normas globales establecidas para mantener a los metales preciosos de origen criminal o desconocido fuera de la circulación, con el objetivo de cortar las fuentes de financiación del terrorismo o el crimen organizado, evitar daños al medio ambiente o impedir la acción de grupos que buscan derrocar a gobiernos nacionales.

Otras refinerías como la australiana Perth Mint se han apresurado a reconocer que, aunque no se han localizado aún lingotes de oro con su marca falsificada, es muy probable que también circulen, por lo que piden a los clientes que solo compren en distribuidores dignos de confianza.

Una de las diferencias entre estos lingotes falsificados y los auténticos es la composición del oro. Aunque en todos los casos están hechos de oro auténtico, la pureza de los lingotes fabricados en las refinerías suele ser del 99,99% (lo que se conoce en la industria como “cuatro nueves”).

Un análisis de los lingotes falsificados localizado hasta ahora revela, en cambio, que al menos dos de ellos tenían una pureza del 99,98% y otro, del 99,90%. Un porcentaje que, aunque menor que el del oro producido en las refinerías, resulta muy difícil de obtener y requiere de una maquinaria muy sofisticada para poder detectarlo.

Medidas antifalsificación

A esta oleada de falsificaciones, las refinerías están respondiendo por medio de la tecnología: Metalor, por ejemplo, ha comenzado este año a estampar sellos con tinta invisible en sus lingotes que, al igual que las medidas de seguridad de los billetes, ofrecen diversas imágenes cuando se observan bajo ciertos tipos de luz o filtros.

Por su parte, PAMP y Valcambi realizan un microescaneado de las superficies de sus lingotes y proporcionan escáneres y aplicaciones para smartphones que permiten a los clientes escanearlo y verificar que concuerdan con los perfiles que están archivados en las refinerías.

Por su parte, la London Bullion Market Association (LBMA), que se encarga de acreditar la calidad de la producción de las refinerías, ha propuesto la creación de una base de datos a escala mundial en la que se contenga información de cada lingote de un kilo de oro que se fabrique, como forma de verificar su autenticidad y añadir aún mayor seguridad a las transacciones. Una base de datos que, como la mayoría de las innovaciones de seguridad, no estará disponible hasta 2020 como muy pronto.

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