LAS TRAMPAS DE LA COMUNICACIÓN MINERA.

PARTE I

Alguien se acercó una vez a Sócrates para contarle el último rumor:

– Voy a contarte la última noticia que se comenta en Atenas sobre nuestro amigo X.
– Antes de contármela, dime primero ¿lo averiguaste tú mismo, o solo te lo han contado?
– Me lo han contado, pero lo dan por cierto.
– O sea ¿qué no puedes estar totalmente seguro porque no lo has podido averiguarlo tú mismo. Solo piensas que es cierto ¿exacto?
– Efectivamente, así es.
– Y dime, la transmisión de esta «noticia» ¿va a beneficiar a nuestro amigo?
– No exactamente. De hecho, podría… perjudicarle.
– Otra cosa para terminar, ¿escucharlo me resultará provechoso en algo, me aportará algo de lo que carezco ahora?
– La verdad es que no. No es más que una noticia.
– Sí. Y por lo que entiendo, una noticia que ni puedes certificar que es cierta, ni va a beneficiar a nuestro amigo, ni me va a proporcionar algo útil. Así que si no es cierta, ni bondadosa ni útil, no me comentes esta noticia y permíteme que te recomiende que tú mismo la olvides.

 

La Trampa de las Expectativas

En nuestro medio globalizado, existen numerosas trampas y espejismos de comunicación que no nos permiten reconocer un desafío. Más aún, nos obnubila con respuestas simples ante problemas muy complejos, como las relaciones humanas.

Nuestro siempre vigente problema de lograr consenso general para hacer Minería se simplifica como un ¨problema de comunicación¨ (ya pasaron más de 15 años desde la ley de Inversiones Mineras). En reuniones entre nosotros, ¨mineros¨, que no estamos en forma constante en un socavón, en un open pit o en una planta de procesos, aparecen los mismos argumentos y más o menos, las mismas ¨soluciones¨.

El fundamento de este breve artículo es, al menos, mostrar un punto de vista diferente de las razones de por qué nos va como nos va. No necesariamente solucionaremos el problema, y quedará mucho más evidente cuando presente otras trampas de comunicación. Esta lucha de mostrar lo positivo y negativo es de fuerzas muy disimiles. El agravante es que, ni en nuestro entorno inmediato, muchas veces entendemos todos los temas planteados por una sociedad confundida, y con sentimientos e intereses muchas veces contrapuestos con los de nuestra industria. No es un tema de ¨ignorancia¨ o de saber o no saber algo. Es un tema de creer en lo que se está haciendo.

Una de las trampas es creer que lo que hacemos es percibido como bueno. Existe un principio de Marketing, aplicable a todo nuestro quehacer que podría resumirlo como:

No es bueno algo objetivamente o intrínsecamente bueno, sino dependiendo del que lo percibe.

Supongamos una situación inicial donde algo tiene una base cero, por ejemplo, impuestos percibidos por una provincia, empleos, etc. En determinado momento de este mundo hipotético se le asigna a la provincia el derecho de todos los minerales de sus suelo y está (llámese Gobierno/Estado) considera que las riquezas son muy grandes. ¿Por qué? Informes internacionales, valores de mercados, precio altos, etc. ¨dicen que es un muy buen negocio¨.

Aumentan las expectativas de este grupo, quien coordina burocráticamente gastando recursos propios, oficinas, empleados, etc., etc. De pronto, aparece una empresa que tiene un proyecto factible y con las comunidades se comienza a hablar de lo excelente del proyecto, de los millones de dólares de inversión y de los ¨muchos¨ puestos de trabajo.

La pregunta: ¿Si Ud. no fuese minero, que sería para Ud.: una gran riqueza para la provincia, una gran cantidad de puestos de trabajo, etc., etc.?

En general, creo generamos expectativas muchas veces superiores a las que suponemos y así la mayoría del Público (stakeholders) considera luego que fueron ¨engañados¨. ¿Por qué? Nuestro entorno nacional e idiosincrasia está acostumbrado a anuncios rimbombantes y solamente tienen efecto cuando hablamos de miles de puestos de trabajo, muchos millones de dólares y pocos litros de agua.

En mis actividades profesionales he visto o al menos creo percibir, que es una de los problemas que afrontamos como sector industrial. Uno de los tantos.

Luego nos repetimos que debemos informar para cambiar la tendencia y se nos pasan los años y la percepción negativa supera a la positiva, por esta como una de las trampas.

¿No nos deberíamos preguntar primero que es lo que esperan de nosotros ¨Minería¨ aquellos que no son del palo? Deberíamos ser mucho más psicólogos que simples informadores de situaciones fácticas.

Existen otras muchas trampas comunicacionales que nos confunden, y sin considerar esto como la verdad total, me interesa despertar el debate.

COMO RESUMEN:

  • No es importante que algo sea bueno, sino que sea igual o mejor que lo que alguien espera.
  • Para mostrar que la Minería es buena creamos expectativas contraproducentes.
  • Los Objetivos de los tomadores de decisión o quienes reciben el mensaje son diferentes.
  • ¡Se debe prever el manejo de expectativas!
    • ¨Vamos a generar 150 puestos de trabajo genuinos¨
    • Mineros: Vamos a pagar 8.000.000 de pesos de regalías (el 3 %). Provincia/Público en General: Solo el 3 %, ¿viste lo que facturan?

 

José Gustavo de Castro Alem

 

 

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