La necesidad de distancia social dispara la automatización en el sector minero

La pandemia de Covid-19 ha provocado el cierre de numerosas explotaciones mineras en todo el mundo. Una vez levantadas las restricciones, las compañías deberán adaptarse a una nueva forma de trabajar, incorporando conceptos como la distancia social. Esta necesidad puede convertirse en el factor decisivo para que se produzca la revolución autónoma en la minería.

 

Según explican desde el portal especializado Mining Technology, la crisis social y económica que supuso el confinamiento obligado por la pandemia de coronavirus en todo el mundo a primeros del pasado mes de abril obligó a cerrar temporalmente al menos 1.600 explotaciones mineras en todo el mundo, según GlobalData.

Aunque las compañías mineras han sido muy discretas a la hora de detallar cómo ha influido el cierre en su producción, algunas cifras que se van publicando permiten hacerse una idea global.

Por ejemplo, desde la Cámara Minera de México estiman que la producción minera del país va a caer alrededor del 17% en 2020. Hay que recordar que México es el mayor productor mundial de plata y el décimo de oro.

Por su parte, el Consejo de Minería de Sudáfrica ha reconocido una caída de la producción de entre el 8 y el 10% este año. El país ocupa el noveno puesto entre los mayores productores de oro y es el líder en producción de platino.

Ahora mismo, la mayor preocupación de las compañías es que las minas se conviertan en nuevos focos de contagio de la enfermedad, debido a la proximidad entre los trabajadores.

Los contagios que se han registrado entre los mineros del carbón polacos en la región de Silesia, o los de la mina de oro sudafricana de Mponeng (la más profunda del mundo), que lleva casi dos centenares de nuevos contagios y ha tenido que ser clausurada de nuevo, son la prueba de que el peligro aún no ha pasado y de que será complicado que las minas vuelvan a funcionar con seguridad y normalidad.

La clave para que la actividad se reanude puede ser la automatización y el manejo remoto de la maquinaria minera. Se trata de una aspiración que la industria minera tiene desde hace años, y que se plasmó ya en 2008 en el proyecto ‘La mina del futuro’ de la compañía Rio Tinto, o en la reciente automatización de la mina de Borden (Canadá).

La pandemia de Covid-19 y la necesidad de cambiar la forma de trabajar en las minas pueden contribuir a acelerar este proceso de implantación de la automatización en la actividad minera.

Como señala Sven Lunsche, vicepresidente de asuntos corporativos de la minera Gold Fields“si estas tecnologías estuvieran ya en funcionamiento, no nos habríamos visto obligados a cerrar ninguna mina debido a la pandemia, como tuvimos que hacer con la de South Deep en Sudáfrica. Operar la maquinaria de forma remota es llevar la distancia física a su extremo, ya que asegura a nuestros trabajadores que pueden desempeñar su labor alejados de sus colegas y de las áreas de mayor riesgo”.

Desde la compañía Resolute Mining, que opera la mina de oro de Syama (Mali, en la imagen), han confirmado que las operaciones no se han visto afectadas y que la producción está en línea con las previsiones.

El CEO de Gold Fields, Nick Holland, firme partidario de la automatización en la minería, asegura que “en términos tecnológicos, la crisis del Covid-19 va a contribuir a acelerar los procesos de mecanización, automatización y digitalización de la industria minera”.

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