Durante los primeros seis meses de este año las compras de oro en China ascendieron a casi un 10% interanual, alcanzando las 545,23 toneladas, lo que supone un notable aumento de las importaciones, ya que la producción minera del país cayó en ese mismo período un 9,85%, en 206,54 toneladas.

China es actualmente el mayor consumidor mundial de oro y el mercado mundial más grande para los lingotes. El aumento de la clase media y el objetivo de sus ciudadanos de comprar lingotes para protege el valor de su dinero ante la depreciación de la moneda china, la inestabilidad del mercado bursátil y volatilidad macroeconómica, han hecho que desde 2011 la demanda del metal áureo no haya hecho más que subir en el país.

En el primer semestre de este año, el consumo de barras de oro aumentó más del 50%, demostrándose una vez más que este metal se ha convertido en uno de los activos seguros favoritos para los chinos.

En concreto, las ventas aumentaron un 51% hasta 158.40 toneladas métricas respecto del año anterior, según datos de la Asociación China del Oro.

«El oro es ampliamente elegido por los inversores como reserva de riqueza en tanto los mercados globales se vuelven más frágiles, la Reserva Federal sube las tasas de interés y crece la incertidumbre geopolítica», afirmó la asociación, que ya en mayo anunció la posibilidad de que China cerrase este año con una demanda superior a las 1.000 toneladas de oro, el nivel más alto en cuatro años.

Más demanda y menos producción

Entre enero y junio de este año, China ha producido un total de 206,54 toneladas de oro, el 9,85% menos que hace un año, según datos de la Asociación China de Oro. Este hecho supone que más del doble de la demanda interna de este metal se cubra con las importaciones, pese al objetivo gubernamental de aumentar la explotación de los yacimientos locales.

El descenso de la producción se debió principalmente al endurecimiento de las normas sobre residuos sólidos de producción. China, el mayor productor de oro del mundo, puso en marcha una nueva legislación en 2016en materia de requisitos ambientales sobre los residuos sólidos de la prospección de oro, que condujo a una ola de cierres de minas y a una disminución de la producción en las principales provincias auríferas, Shandong, Jiangxi y Hunan.

De esta forma, la demanda de oro de los ciudadanos chinos se ha cubierto no sólo con la producción que las grandes corporaciones mineras del país, como Shandong Gold, controla en minas de Sudamérica o Sudáfrica, y la apertura de nuevas explotaciones en todo el mundo, sino con la llegada de nuevos socios comerciales, como por ejemplo Australia, que ha pasado de no vender ni un lingote a China en 2008, a venderle durante el primer trimestre de 2017 más que cualquier año anterior, logrando un nuevo récord de exportaciones.