La idea de reciclar los diferentes componentes metalúrgicos y electrónicos que acaban haciendo piña en la basura no es nueva. Ya en el siglo XX hubo intentos en algunos países del denominado “Tercer Mundo” para rescatar metales preciosos que dormían entre sus residuos. Desde luego, si ello fuera posible, el proyecto sería muy atractivo.

El problema estriba en que las fórmulas aplicadas hasta ahora para el rescate de oro, plata, platino o paladio no han sido nada rentables, a la vez que se ha hecho casi imposible recuperar y reciclar dichos metales.

Pero llegado el siglo XXI y esta segunda década nos lleva hasta el Reino Unido donde algunos científicos británicos están explorando nuevas e innovadoras técnicas de recuperación de oro y otros metales que abarcan las últimas tecnologías, para liberarlos y reutilizarlos industrialmente.

El nuevo método usaría el reciente avance en la edición de genes para alterar organismos pequeños o bacterias. La idea sería hacer estas criaturas microscópicas capaces de descomponer metales y desechos tóxicos. Luego podrían usarse para consumir el material no deseado o inútil. Solo las sustancias deseadas permanecerían.

Teóricamente, con la ayuda del nuevo método CRISPR Custered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats (Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas) para alterar genes individuales, un filamento de bacteria podría ser “diseñado” para atacar y consumir solo ciertos compuestos químicos. Tales aplicaciones podrían extenderse a la industria minera, abriendo nuevas vías para extraer minerales difíciles de alcanzar y no solo recuperando oro. El proceso potencial se ha denominado “biominería“.

Otros usos citados por la publicación Engineering & Technology, donde ha aparecido la noticia, podrían incluir hacer que los organismos cambien de color en respuesta a un elemento particular, como el oro, para mostrar literalmente el camino hacia su búsqueda.

Por otra parte, esta idea se adentra en los temas de la ingeniería genética y la manipulación de genes. Algunos críticos afirman que esto abriría la caja de Pandora con respecto a otros usos más preocupantes de la genética sintética. Liberar bacterias mutantes podría tener consecuencias ecológicas no deseadas o representar un peligro imprevisto para la salud pública si se maneja de manera irresponsable.

Aparte del enigma ético potencial, otros científicos son escépticos de que el plan sea económicamente factible, incluso cuando la tecnología detrás de la biominería se convierta en realidad. También hay desafíos logísticos que podrían ser difíciles de superar. Sin embargo, si fuera viable, revolucionaría las industrias del reciclaje y minería. Por no mencionar el mundo sinfín del oro, que podría volver a ser reutilizado una y otra vez inmerso en un sistema de bucle.