Jardines y terrazas verdes, tendencia y arte en la ciudad

Semillas, tierra, macetas, abono y dedicación. María Pietranera es una experta en pigmentar el cemento y comparte eso que la lleva a trabajar con pasión. Ella te llena la casa de colores.

“Tener plantas en un hogar es desde ya un cambio, es tener vida, generar espacios más relajados, más oxigenados, sorprendernos ante el nacimiento de una hoja nueva o la aparición de una flor que genera curiosidad, que nos da color. Además de que permite actividades familiares compartidas”, asegura María Pietranera, paisajista dedicada a la generación de jardines verticales, terrazas verdes y huertas en casas y empresas. Esta tendencia, que viene tiñendo de verde los techos del mundo, trata de ganar espacio para plantas y tierra en los espacios libres y pelados de las ciudades. Como las paredes de los puentes de la Ciudad de Buenos Aires, para dar un ejemplo que muchos ven, o tapizar de sustrato y tierra productiva techos y terrazas de edificios comerciales como privados, convirtiéndolas en jardines, huertas productoras de alimentos y espacios recreativos.

Desde hace 8 años que la paisajista ambiental se dedica a crear este tipo de espacios, «a sumar verde a los grises, inicio que coincidió con un viaje en el que pude ver lo que se estaba haciendo en el mundo en pos de contribuir a frenar el calentamiento global (ver glosario). Ahí pude dar forma a esa inquietud y decidí que desde mi lugar de trabajo tenía que hacer algo para mejorar el Medio Ambiente, mi trabajo tenía que ser parte del cambio y me comprometí con toda convicción a lograrlo”. Así afirma y recuerda que, aunque cree que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde vive, va en un camino, más políticas ambientales son necesarias: “Hace varios años se votó una ley de techos verdesy aun no está regulada. Importante porque incentiva a propietarios de inmuebles a sumar Techos Verdes con una reducción de impuestos de acuerdo a tantos metros cuadrados verdes generen”, como se aprobó en la ciudad de Córdoba en julio pasado.

Los techos verdes y jardines verticales, o sea paredes cubiertas de plantas, ayudan a moderar la temperatura, a absorber en un 80 por ciento el agua de las lluvias y mejoran la calidad del aire.

La casa, un jardín

Parece, pues, buen negocio llenar de verde los hogares. Además del descanso visual que propone observar las plantas, mantener vivos los ecosistemas cotidianos es un trabajo relajante y vivificante. Para mantener los canteros y macetas saludables y no decepcionarse en el intento, la paisajista aconseja:

  • Aun teniendo poca luz, cuidar de no exponer las especies de interior a la luz solar directa. Sí ubicarlas en sitios lo más luminoso posible.
  • Usar sustrato rico en materia orgánica (ver recuadro compost)
  • Realizar fertilizaciones al menos 4 veces al año.
  • Rociar las hojas 3 o 4 veces por semana, sobre todo en periodos donde están expuestas a calefacción.
  • Limpiar las hojas del polvo cotidiano.
  • Ventilar los ambientes al menos 3 veces por semana.

Parece que no es bueno que los humanos estemos solos, y las plantas tampoco. Pietranera asegura que es mejor ubicarlas en grupo para generar un microclima y pequeña diversidad.

“En líneas generales, el hogar es muy diferente con verde, se convierten en espacios tranquilos, oxigenados, alegres y con energía. Es un bálsamo al regreso a casa”, concluye.

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