El Gobierno de Indonesia y la compañía minera estadounidense Freeport-McMoRan han llegado un acuerdo para que la segunda continúe explotando la mina de Grasberg, que es la mayor mina de oro del mundo y la segunda de cobre.

El conflicto que enfrentaba al Gobierno de Indonesia con la compañía minera Freeport-McMoRan y que había obligado a detener la producción en la mayor mina de oro del mundo, Grasberg, parece en vías de solución.

Ambas partes llegaron a un acuerdo el pasado 29 de agosto, según el cual la compañía se compromete a reducir su participación por debajo del 51%. Una desinversión que desde la propia Freeport califican de “una enorme concesión” al Gobierno indonesio para resolver la disputa sobre la mina.

El estancamiento de la producción en la mayor mina de oro del mundo había afectado a la producción global de oro en 2017que se había resentido por el conflicto en torno a la explotación de Grasberg, situada en la región indonesia de Papúa.

El fin del conflicto también permite reducir el riesgo de un nuevo corte en las exportaciones de concentrado de cobre, que provocó una subida en el precio de este metal ante la perspectiva del desabastecimiento.

Según confirmó el ministro de Energía y Recursos Minerales Ignasius Jonan, Freeport va a poder solicitar una extensión de 10 años a su permiso de explotación de Grasberg, que concluye en 2021. Posteriormente, podrán solicitar una nueva extensión antes de 2031.

Durante los 50 años que Freeport lleva operando la mina de Grasberg, han sido frecuentes los enfrentamientos y fricciones entre la compañía y el Gobierno de Indonesia por el reparto de los beneficios y el impacto social y medioambiental de la explotación.

Según informaron en rueda de prensa conjunta el ministro de Energía y Recursos Minerales, Igtnasius Jonan y el CEO de Freeport, Richard Adkerson, solo queda definir el plazo para la desinversión del 51% por parte de la compañía minera, así como el precio de venta de las acciones al Gobierno de Indonesia. El acuerdo deja fuera las reservas de cobre aún no explotadas.

De momento, Freeport ya ha vendido un 9,36% del capital de su filial indonesia, a lo que tendrá que añadir un 41,64% adicional para cumplir con la nueva normativa de propiedad aprobada en enero pasado por el Gobierno.

La negociación sobre el precio de venta de las acciones se augura complicada, ya que Freeport reclama “un precio justo de mercado” por las acciones, mientras que el Gobierno está dispuesto a pagar una cifra muy inferior. El año pasado, la compañía puso a la venta un paquete accionarial del 10,64% de Grasberg, a un precio de 1.700 millones de dólares, lo que suponía valorar la mina en unos 16.200 millones de dólares. Sin embargo, la contraoferta del Gobierno de Indonesia fue de apenas 630 millones de dólares.

El acuerdo entre Freeport y el Gobierno era necesario. Las negociaciones sobre un nuevo permiso de explotación se remontan al año 2009, cuando el Gobierno aprobó una nueva Ley de Minería, y se han acelerado debido a que la actual concesión a la minera norteamericana finaliza en el año 2021.

El nuevo permiso va a obligar a Freeport a renunciar a los derechos de solicitar arbitraje internacional en caso de conflicto, pagar más impuestos y royalties y construir un nuevo horno de fundición para el cobre, entre otras cuestiones.

Según señaló el CEO de Freeport, la compañía planea invertir entre 17.000 y 20.000 millones de dólares en Grasberg hasta 2031.-