(El Mercurio) «Es el típico cuento chino». Ese era hasta hace no tan poco el clásico argumento de un directorio chileno para rechazar cualquier oferta de una empresa china. «El cheque nunca llega cuando los chinos hacen una oferta», agregaban los directores, ejecutivos y dueños de empresas nacionales. Pero hace unos años las cosas cambiaron. Ahora el vale vista sí llega, y casi siempre con varios ceros.

La narración la hace un alto ejecutivo financiero que asesora empresas del gigante asiático en su desembarco en Chile, justo en la semana en que se conoció la compra de Chilquinta por parte de la estatal State Grid Corp por nada menos que US$2.230 millones, lo que hizo que volviera el debate sobre cuál es la estrategia del país oriental a este lado del globo. Y ya no es un misterio para nadie: Chile está en la mira, y las compras están recién empezando, porque si hay algo que tiene China, es efectivo. «Se juntó el hambre con las ganas de comer», agrega un abogado que asesora deals.