Más allá de la voluntad que tenga Alberto Fernández, el contexto macroeconómico que deja la actual gestión dificulta el desarrollo de proyectos de infraestructura a través de la inversión privada, al menos tal como se la conoció hasta principios de 2018.

Sin ir más lejos, apenas minutos después de los resultados, una nueva y esperada medida del Banco Central dejó en evidencia la falta de dólares que vive el país: se estableció un nuevo límite de U$S200 mensuales para personas físicas con cuenta bancaria y de U$S100 para la compra en efectivo. Es un cepo más duro del que incluso aplicó el Kirchnerismo en sus últimos tiempos.

¿Habrá financiamiento en este contexto? ¿Qué tecnologías se verán beneficiadas? ¿Qué rol jugará China? ¿Será necesario sumar generación eléctrica en un escenario de caída de la demanda? ¿Cómo van a vincularse energías renovables y Vaca Muerta? ¿Hay lugar para todas las tecnologías en el Frente de Todos?

Cuántas preguntas para un Gobierno que prácticamente no habló de energías renovables. Lo poco que se sabe respecto a la industria renovable por parte de Fernández se resumió en pocas palabras durante la campaña electoral.

«Hay que desarrollar la explotación convencional y las otras formas de energía que son renovables», se posicionó Fernández ante la consulta de un periodista en el sur del país.

A decir verdad, Vaca Muerta aparece para el Frente de Todos como una necesidad para generar divisas que permitiría enfrentar los abultados compromisos de deuda externa. Tal es así que hoy se evalúa un mecanismo financiero que permita “blindar” las inversiones.

Sin comentarios públicos, quién tampoco estría de acuerdo en terminar con el desarrollo de energías limpias es Guillermo Nielsen, uno de los principales asesores con chances de presidir la empresa YPF.

En caso de conducir la principal compañía petrolera del país tendrá otras prioridades, todas vinculadas a poner en marcha las explotaciones en Vaca Muerta, hoy por hoy, la única política de Estado que excede a la “grieta”.

Es similar el desafío que tendrá Sergio Lanziani, hombre de confianza de Fernández que bajaría desde Misiones hacia Buenos Aires para ocupar el cargo de Ministro de Energía de la Nación.

Lanziani está armando grupos de trabajo y es uno de los que más habla en los congresos vinculados al área energética del Partido Justicialista.

Puntualmente sobre las energías limpias, Lanziani no está de acuerdo en la forma que se estructuró el Programa RenovAr de la gestión Cambiemos por impulsar contratos PPA en dólares y a 20 años.

Además, critica que el grueso de la tecnología sea importada en un escenario de faltante de divisas.

Sin embargo, Lanziani encontró elementos positivos en la Ronda 3 del Programa RenovAr, dado que empujó proyectos de baja escala con precios competitivos, distribuidos en el territorio y apalancados por actores locales.

Si bien su rol como próximo Ministro de Energía se basa en la cercanía con Carlos Rovira, el jefe histórico del Frente Renovador de la Concordia en Misiones, la amistad entre las parejas actuales de Lanziani y Fernández también jugó un rol fundamental para reforzar la confianza personal.

Los gobernadores – y de las distribuidoras – tendrán en esta nueva etapa un rol más importante en la toma de decisiones sobre los proyectos energéticos a realizar. Al menos es lo que parece funcionar en los encuentros del Partido Justicialista.

Ideas de los asesores

Días atrás, Diego Roger, responsable de Desarrollo Sectorial y Vinculación Tecnológica de CIPIBIC Argentina, y Esteban Kiper, socio fundador de Economía y Energía, ambos asesores del Frente de Todos en materia de Energía, analizaron el rol a futuro de las renovables en Argentina.

Para empezar la evaluación política, marcaron diferencias sobre el escenario actual respecto del que había cuándo desembarcó Mauricio Macri a la Casa Rosada.

“En 2016 las renovables competían con costos marginales muy superiores a los 250 dólares el MWh porque el sistema tenía una importante participación de combustibles fósiles y máquinas ineficientes”, explicó Esteban Kiper.

Y comparó que “la tendencia ahora es que la generación renovable compita a mediano plazo con generación térmica eficiente”, haciendo alusión al gas no convencional de Vaca Muerta.

Contratos en pugna

¿Qué decisión debiera tomar el próximo Gobierno con los contratos del Mercado a Término y del Programa RenovAr que no cumplieron con los plazos?

Tanto Kiper como Roger coinciden en que debería revisarse caso por caso para decidir sobre su continuidad.

En este sentido, Esteban Kiper sugiere que el Estado recupere la capacidad de transporte que no van a ejercer los proyectos complicados para iniciar su construcción.

“Hay contratos que no han avanzado nada y sería bueno para el sector volver a poner a disposición esa capacidad de transporte que está bloqueada. Hay otros casos donde sí hubo avances y allí se puede trabajar”, sostuvo.

Y guiñó a la industria que “podría ser una salida para tener actividad en el corto plazo”.

Si bien no hay números oficiales, se calcula que son entre 1.000 y 1.500 MW los que se encuentran estancados por falta de financiamiento y especulación de las empresas.

El estado de los proyectos que figuran en construcción siempre fue una información que la Subsecretaría de Energías Renovables que conduce Sebastián Kind eludió compartir, a decir verdad, sin motivos, dado que presenta cerca de 3.000 MW en proceso para mostrar.

Por su parte, Diego Roger coincidió en que “los contratos que están firmados y cumplieron los términos hay que respetarlos”.

Y asegura que en el Frente de Todos “en eso no hay dudas”, a sabiendas de los conflictos legales que desataría rescindir contratos con firmas norteamericanas, chinas o europeas.

No obstante, el referente de CIPIBIC Argentina imagina una política distinta da la que aplicó Cambiemos en estos últimos años.

“Se debe repensar el sector en función de las necesidades del país y en relación con el desarrollo industrial y tecnológico”, diferenció.

Hasta el mes de agosto del 2019, la Subsecretaría de Renovables registró 154 emprendimientos en operación comercial o en vías de construcción por 4.991 MW de potencia y una inversión estimada en 7.466 millones de dólares

¿Contratos en pesos?

Durante el seminario, Roger valoró que “quizás la principal problemática del Programa RenovAr es que dolariza la energía”, a su entender, porque “afecta la competitividad de la economía del país”.

Para esta nueva etapa entiende que “la continuidad del sector debe ser con contratos en pesos”.

En tanto, aviso que “cualquier proyecto que piense en desarrollo en pesos o que tienda a pesificar va a tener una ventaja comparativa en relación a otros proyectos, y ahí es donde se posicionará la eólica porque tenemos gran desarrollo de la industria nacional”.

“Si uno traza una hoja de ruta de largo plazo empiezan a encontrar lugar de otra manera, incluso los biocombustibles. Porque de lo que se trata de la situación macroeconómica es liberar petróleo y gas para exportación, para que se puedan obtener divisas. Desde ese punto de vista la tecnología renovable que tenga alto contenido en peso cobra sentido”, reflexionó Roger.

Escala menor

De acuerdo a estos dos referentes del Frente de Todos no se prevén grandes proyectos solares u eólicos. Los motivos son varios: no hay financiamiento externo, escasea la capacidad de transmisión, hay reserva de generación disponible, mientras la demanda permanece planchada.

Fuente: Energia Estrategica.