EN ROSARIO – DE VISITANTE Y EN EL DESCUENTO Newell’s ganó el clásico soñado

Newell’s ganó el clásico soñado

Maxi Rodríguez capitán y emblema “leproso”, le dio la victoria a su equipo en la última pelota ante Central.

ALGARABÍA. Los jugadores de Newell’s Old Boys dan rienda suelta a su alegría tras ganarle agónicamente a su eterno rival.

Newell’s Old Boys, con gol de Maximiliano Rodríguez, derrotó en el último minuto a Rosario Central por la séptima fecha del Campeonato de Primera División y se quedó con el premio mayor, sin merecerlo, en el clásico rosarino que se jugó en el Gigante de Arroyito.

En materia de merecimientos, Central estuvo más cerca que Newell’s de llevarse el clásico rosarino. De hecho, hasta el tanto de ’Maxi’ Rodríguez, la figura del encuentro era el arquero Luciano Pocrjnic.

En situaciones escasas de Central, el volante Washington Camacho fue protagonista. La primera en la ejecución de un tiro libre (7m) que desvió Pocrjnic. Luego, José Luis Fernández envió un centro por el sector izquierdo que encontró al ex Racing sin marca, pero erró en la definición (25m).

La gran acción de Pocrjnic en el partido se produjo con una atajada muy buena ante el remate de cabeza de Marco Ruben, cuyo rebote dio en el palo y derivó una vez más en Camacho. El disparo del volante uruguayo fue desviado por el arquero de Newell’s, desde el piso, en un gran acto de reflejos (35min).

A todo ésto, Newell’s, sin un referente en el área, aguantó los embates del Central, sin desordenarse, a la espera de una contra o un error de en la vereda de enfrente, sin la presión del rival tanto por la posición en el torneo como por la localía.

La segunda etapa, como suele pasar en Rosario cuando el resultado marca la igualdad, generó nervios, miedos y especulación de cada lado.

Central, quizás frustrado por las situaciones desperdiciadas, no encontró el camino para vulnerar a Newell’s y acumuló nombres en ataque con los cambios que no fueron fructíferos.
Cuando el partido se terminaba, un tiro de esquina fue la salvación de Newell’s. La ejecución encontró a Joel Amoroso, quien bajó de cabeza la pelota y en descuido enorme de la defensa local, ’Maxi’ Rodríguez apareció desde el vértice izquierdo para el grito de gol ante el arquero Sebastián Sosa tapado por dos de sus compañeros.

Rodríguez lo gritó con el corazón, con el alma, se besó la camiseta en reiteradas ocasiones, mientras el Gigante de Arroyito contempló esa escena en silencio, con caras de incredulidad que derivaron en una lágrima en la mejilla de los hinchas “canallas” en los minutos posteriores a la finalización del clásico.

La celebración fue de Newell’s, un premio excesivo tal vez, pero basado en la efectividad y el orden táctico. La tristeza enmudeció el Gigante de Arroyito y la derrota le agregó más problemas al equipo de Eduardo Coudet.

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