Elecciones en Gran Bretaña: May ganó, pero perdió la mayoría absoluta

Debilitada, así quedó la primera ministra británica. Ahora, habrá un Parlamento inestable: los conservadores perdieron 12 legisladores, mientras los laboristas adicionan 31. Corbyn pidió la renuncia de May. Se abren distintas posibilidades, aunque el Brexit no está en duda.

 Corbyn -laborista- ya salió pedir la renuncia de la conservadora May
Corbyn -laborista- ya salió pedir la renuncia de la conservadora May

«Lo que el país necesita más que nada es un período de estabilidad y tranquilidad, y dependerá de nosotros llevar esa tranquilidad». Visiblemente acongojada por los resultados, Theresa May intentó mantener la calma para dar un mensaje a la población británica. El Partido conservador perdió la mayoría absoluta en las elecciones generales anticipadas celebradas ayer en el Reino Unido y una humillada Theresa May terminó con menos escaños que cuando convocó los comicios en abril pasado, por lo que el líder laborista, Jeremy Corbyn la instó a renunciar.

«Sea cual sea el resultado, el partido conservador cumplirá con su deber de llevar tranquilidad para todos», aseguró la primera ministra británica.

En el momento de la disolución del Parlamento en mayo, los conservadores tenían 330 escaños, frente a los 229 del Laborismo.

Tras el recuento de votos -fueron escrutados 649 de 650 asignados- que duró toda la noche, el Partido Conservador obtuvo 318 escaños (-12), con lo que no pudo alcanzar los 326 diputados necesarios para obtener la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, mientras que el Partido Laborista de Jeremy Corbyn obtuvo  261 parlamentarios (+31), el Partido Nacionalista Escocés (SNP) 34 y los liberaldemócratas 12 escaños.

El Partido Conservador venció al final por un escaso margen de dos puntos (42% a 40%) 

Por su parte, el líder laborista pidió a la primera ministra que renuncie, ya que los resultados electorales apuntan a un Parlamento «colgado», en el que ninguna formación obtuvo la mayoría absoluta y no podrá gobernar en solitario, para lo que necesitará formar una coalición.

«La primera ministra convocó estos comicios porque quería un mandato. Lo que ha obtenido es una pérdida de asientos para los conservadores, una pérdida de votos y una pérdida de confianza», dijo Corbyn tras reasegurar su escaño por la circunscripción de Islington North, en Londres.

«Creo que eso es suficiente para que se vaya», sostuvo el dirigente laborista, que ganó su escaño con más de 40.000 voto.

Prometió que los diputados laboristas se asegurarían de que las políticas del manifiesto del partido fueran «presentadas al Parlamento».

Según confirmó la portavoz de Exteriores laborista, Emily Thornberry, el laborismo está dispuesto a formar un gobierno en minoría.

En tanto, la primera ministra, afirmó esta madrugada que si su partido ganó más escaños, le corresponderá darle al Reino Unido la estabilidad que necesita de cara al Brexit.

«Este país necesita un período de estabilidad. Si el Partido Conservador ha ganado la mayor cantidad de escaños y votos, le corresponderá asegurar esa estabilidad», dijo la líder conservadora, que mantuvo su escaño por la circunscripción de Maidenhead, en el sur de Inglaterra.

May dio a entender que de los comicios generales del jueves podía salir un Parlamento ‘colgado‘, sin que ningún partido saque la mayoría absoluta, de 326 escaños (de una Cámara de los Comunes formada por 650 asientos).

Como los conservadores obtuvieron el mayor número de escaños, les corresponde a ellos tratar primero de formar Gobierno, pero, de no conseguirlo, May debería dimitir.

El pasado 18 de abril, May convocó elecciones anticipadas con el objetivo, según explicó entonces, de aumentar su mayoría absoluta y tener un liderazgo fuerte en las negociaciones con Bruselas.

Pero, en el tramo final de la campaña electoral, los laboristas consiguieron estrechar considerablemente esa brecha.

Existe la posibilidad de que el Reino Unido se enfrente a nuevas elecciones a fines de este verano, según estima la BBC.

El resultado también tendría un potencial impacto en las negociaciones para la salida de la Unión Europea, que según dijo un ministro a la analista Laura Kuenssberg de la BBC,  «es difícil ver cómo puede quedarse después de estos resultados».

 

Escenarios

Mucho antes, pero cuando los bocas de urna y las tendencias auspiciaban este desenlace, el candidato y líder laborista Corbin salió a pedirle la renuncia a la primera ministra Theresa May. “La gente ya tuvo suficiente política de austeridad”, disparó. Ed Miliband, exlíder del Laborismo, fue aún más duro: «Theresa May dijo que perder la mayoría destruiría su autoridad, y lo hizo«.

El revés puede debilitar a May y obligarla a pactar para formar gobierno o negociar acuerdos puntuales, cuando lo que pretendía, al adelantar las elecciones, era afrontar las negociaciones con la Unión Europea con un Parlamento dócil.

Más aún, con su liderazgo seriamente dañado y al menos un pedido de renuncia, ya se especulaba por la madrugada en Londres conque renuncie para ser reemplazada por Boris Johnson, Amber Rudd o Philip Harmond, todos conservadores que eventualmente gobernarían en alianza con el DPU (Democratic Unionist Party), que brega por un Brexit soft.

A estas horas existe una mínima chance de que una minoría dirigida por el Partido Laborista o la «coalición del caos», como May la definió, pueda elegir al próximo primer ministro, si las otras tres formaciones (los laboristas más el Partido Nacionalista Escocés y los liberaldemócratas) superen los 314 escaños. El nacionalismo escocés, sin embargo, se encuentra entre lso grandes perdedores de la jornada.

Fracaso

Para los analistas, el resultado muestra que May falló al apostar al Brexit en la campaña y en su objetivo de reforzar su posición parlamentaria para imponer un acuerdo duro de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

Casi 47 millones de británicos estaban inscriptos para votar, en más de 40.000 centros de votación en todo el Reino Unido.

Para sorpresa de los analistas, el Brexit, que se suponía iba a dominar la campaña, jugó un rol marginal. Tanto los conservadores como los laboristas anunciaron que seguirán adelante con el divorcio de la UE para luego buscar una posible relación más estrecha con el bloque, pero ninguno de los dos partidos detalló lo lograría.

La campaña

Aunque al inicio de la campaña las encuestas le daban a May un 25% de ventaja, pronto se hizo evidente que el mensaje antiajuste de Corbyn caló hondo entre los votantes, especialmente los jóvenes. El líder laborista presentó con éxito los comicios como una opción entre dos visiones de la sociedad, prometiendo gobernar «para todos, no para unos pocos».

Uno de los talones de Aquiles de la campaña de May fue el llamado por los críticos «impuesto a la demencia», que proponía dejar que los jubilados asuman una porción mayor de los costos de su asistencia a largo plazo. Aunque May dio marcha atrás, la debilitó.

Otro elemento exógeno a las aspiraciones originales de la convocatoria, fue el de los atentados, que cambiaron la dinámica de la campaña y transformaron el tema de la seguridad y la política exterior en las discusiones centrales, rememorando el paso como Ministra del interior de la conservadora.

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