EL MONUMENTO

El sentimiento de sacrificio embargaba el pecho de todos, y sentía por fin que, en casi una vida de trabajo, estaba haciendo algo histórico. Algo que cambiaría el transcurso de los hechos. El estar en el frío, con muchos compañeros de lucha,  imprimía el mismo sentimiento que deberían haber tenido los luchadores de todas las épocas por causas “Justas”, y que la historia, en algunos casos revalidó y en otros tantos mancilló.

La legislatura anunciaba  ante tanto clamor popular la prohibición esperada.

El miedo a lo nuevo, las frustraciones propias, y la decepción de ver una realidad que siempre es adversa, haga lo que haga, mientras parece que algunos usufructúan y crecen a costa de ello.

No llego a ver que soy parte del todo, que como yo actúo, son las consecuencias, y por lo tanto, el ser masificado con una opinión, cierran mi mente y mis oídos y aunque existan todos los argumentos viables racionales, la ¨verdad¨ esa extraña palabra debe ser la que la mayoría vocifera.

A solo 500 metros de allí, otra persona de la minoría derrotada, con una hoja de vida técnica impresionante, pero sin vos ni capacidad de cambiar la idea general se lamenta, ¨solo los ignorantes pueden pensar de esta forma¨, se dice tratando de auto justificarse por algo que, al no ser racionalmente entendible, solo puede desviarlo hacia el mundo de las malas intenciones. No llega a ver qué, el con otros temas, se comporta de la misma forma, y solo piensa que la razón de esta poblada puede deberse a otros intereses.

Ninguno llega a ver que los sistemas se auto refuerzan, si no los resultados serían otros, y los que toman una posición adversa o los que toman la posición defensiva, solo logran extremar la realidad.

Luego grandes discursos, lágrimas públicas sinceras ante tal lucha de un lado. Angustia y el sentido de haber sido sacrificado y derrotado por el otro.

Gracias a Dios que es solo el avance de una actividad económica necesaria, pero prescindible como cualquier otra, a costa de una gran pérdida, es verdad.

No es posible comprender lo que no ocurre, solo se discute acerca de lo que ocurrió. Por ello parece que se enfatiza que se está mejor por no hacer. El hacer tiene riesgos, mejor no hacer. Repetimos que somos un país rico, con muchas posibilidades y cuando llega el momento de concretarlas mejor no hacerlas, sobre todo si existe una remota posibilidad de que alguien pueda estar mejor y ese no sea yo. Todo muy humano, repetido a lo largo de la historia y reforzado  como grandes triunfos.

80 años antes, algunos caminantes  de las sierras de centrales de  Brasil, estudiaron la presencia de una material rico en hierro, un elemento que la madre naturaleza entrega. Con muchos años de trabajo, estudios y definiciones, casi 20 se concluye que puede realizarse la producción de hierro en esa zona para que alguna persona pueda usarlo en las miles de aplicaciones posteriores. Por supuesto, para lograr acero, se necesita carbón de coque, que siguió un trabajo similar en China. Vidas enteras de profesionales, personas de la zona trabajando para llegar a este punto.

¡Por fin comenzar una producción minera que los llene de orgullo y de satisfacción!

Saber que el talento que les fue dado por el creador, no era escribir, ni liderar movimientos, ni ser votado. El de estas personas, era la de interactuar con la Naturaleza para crear valor real a las personas en forma indirecta.

No todos lo saben, si sus familias, que logran atesorar por generaciones ese orgullo del logro.

Pasan el tiempo y la producción minera comienza a generar el mineral luego de muchos sinsabores, inversiones, noches sin dormir y duro trabajo. El mineral debe ser triturado, molido y pelletizado para concentrarlo en el hierro, la pelletización requiere, como todos los procesos de otros insumos, todos ellos de la misma cuna inicial: La madre tierra. La gran mayoría sabe que es una actividad que convirtió a la humanidad en civilización: la minería como base.

Se ocupan arcillas, polvo de carbón, cal y en algunos casos productos floculantes,  Los ingenieros, operadores que estudiaron tienen la oportunidad de aplicar esto, también el orgullo los embarga. Deben cuidar muchos aspectos, ya que las variables son muchas. Usan altos estándares psicológicos y de gestión para cuidarse entre ellos y mantener la planta funcionando. Existen decisiones de los Jefes, de los operadores, muchas veces consideradas discutibles, pero es parte de la actividad humana.

Este hierro llamado arrabio será el segundo eslabón de una larga cadena de valor que llevará a generar productos, como el acero, y otras aleaciones diferentes, las que serán usadas en aplicaciones diferentes desde autos, edificios hasta obras de arte. Pasaron años y ese material genera valor muchas veces desconocido o con una distancia psicológica  a los usuarios que lo consideran casi mágico.

¨De alguna manera yo puedo vivir en esta civilización, construir casas, hasta ser arquitecto y o artista, usando materiales que de alguna forma mágica llegaron hasta mí¨

En el otro lado del mundo, la patriada ya tiene atisbos de un triunfo sin precedentes, tiene héroes, tiene juglares que cuentan la historia. Los supuestos ¨perdedores¨ lejos de consensuar y repensar  su forma de actuar se cierran en logias autocompasivas enfatizando lo increíble del hecho y buscando culpables lo más lejos de ellos posible.

De los héroes, un artista toma esas chapas de acero, realizado en algún lugar psicológicamente lejano, y construye un monumento, que muestra lo heroico de la prohibición.

Sin ninguna mala intención y con un ribete mesiánico, la gran mayoría aplaude. Si la mayoría aplaude debe ser cierto, triunfamos, se dicen, y refuerzan la idea de la lucha. Volver atrás cada vez es más difícil. Plantearse los supuestos de origen se ven lejanos.

La Verdad la define la cantidad.

Así, el mundo sigue girando, entre luchas sin sentido, con incoherencias lógicas e irracionalidades entendibles. Los sistemas se refuerzan y los mundos paralelos de mejores posibilidades se van boicoteando.

 

José de Castro

Ingeniero Químico

Trabajor Minero

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