El medio en el que vivimos y la Comunicacion Minera

Extracto del Libro ¨Minería Positiva¨ – Por Jose de Castro Alem

En el momento de actuar lo hacemos como si lo que percibiéramos fuese la realidad, sin concientizar los límites iniciales de los sentidos sin considerar prejuicios y nuestra naturaleza instintiva. He ahí la necesidad de la conciencia para racionalizar y superar esta primera barrera.

El cerebro es 2 % del peso y ocupa el 25 % de la energía y su función primordial es ayudarnos a sobrevivir. El concepto de sobrevivencia esta más relacionado a cuando vivíamos en la sabana y los tigres nos asechaban. Hoy los riesgos y peligros son más confusos, e inclusive algunos podemos interpretarlos como nuestra sobrevivencia inconscientemente. Pertenecer a un grupo y ser reconocidos hasta el miedo inherente de ser superado por nuestro vecino, puede asimilarse a este instinto.

El cerebro además está preparado para resolver problemas, aprender de los errores y crear cosas nuevas. El miedo o la desesperanza producen un secuestro cerebral reduciendo estas capacidades únicas.

De la metalurgia minera hemos adoptado la palabra resiliencia que es en los metales la capacidad de resistir la deformación, y en el comportamiento se relaciona a aspectos de adaptabilidad con estrés controlado. En la comunicación minera debemos ser sumamente resilientes tal como los metales que producimos.

Parte de nuestra evolución social ha llevado que la visión acerca de nuestra relación con el ambiente fuese cambiando, pero como la mayoría de nuestros comportamientos para lograr un cambio global fuimos fluctuando en extremos. Suele ocurrir que estos cambios de paradigmas sociales funcionan en procesos de regulación similares a los de otros sistemas vivientes; procesos son conocidos como homeostasis.

Cuando el sistema fija un nuevo objetivo, en este caso la gestión adecuada del ambiente, en el nuevo balance las fuerzas, estas suelen fluctuar en extremos hasta que el nuevo equilibrio se alcance. Parecido al efecto cuando uno regula la temperatura de la ducha, si está muy caliente se pasa a frío y luego a caliente, pero en menos intensidad hasta alcanzar la temperatura óptima, si el sistema lo permite y nuestra capacidad de ajuste es adecuada. Sabemos que en sistemas complejos esto puede ser una tarea confusa y muchas veces puede pasar mucho tiempo para lograr el nuevo equilibrio. En otros casos antes que se logre el nuevo objetivo ya este ha cambiado estableciendo un nuevo punto de regulación.

Ya sea que la situación está lejana al objetivo, el objetivo es muy diferente o el sistema posee grandes complejidades, para llegar al nuevo balance, el sistema sobre exagera reacciones que llevan a un extremo las respuestas.

Así ante un objetivo como el de mejorar los estándares de vida, con una economía cuyo óptimo es la maximización de las ganancias monetarias, si súbitamente aparece una variable diferente como la del cuidado del hábitat, es evidente que el sistema en búsqueda de este nuevo equilibrio generará reacciones extremas.

Los extremos que surgieron de este movimiento ambientalista fueron adaptándose y moviendo los comportamientos industriales, que en el caso de la Minería son de vanguardia técnica. Pero algunos extremos que lograron reconocimiento per se, no por el logro del objetivo primario, encontraron identidad en la ¨lucha¨ convirtiendo su existencia en una ideológia, reemplazando otras anteriores; como las luchas contra la guerra de Vietnam o la necesidad del amor libre.

Es importante asumir que muchos movimientos han sido catalizadores de cambios en la sociedad y son parte integrante de la regulación social, que como vimos funcionan en la homeóstasis del sistema a fin de lograr nuevos equilibrios.

Aún así, existiendo extremos perceptivos y reales, la tendencia ha sido la mejora de aspectos ambientales y sociales hasta llegar al vapuleado concepto que hoy llamamos sustentabilidad, en la toma de decisiones de todas las actividades. En particular en la minería este tema es central haciendo del sector un líder en este cambio real. Enfatizamos real, porque le déficit perceptivo es muy grande y conspira contra los mayores avances en el manejo científico de la sustentabilidad.

Sin embargo, es de importancia destacar que no puede existir gestión del ambiente y sustentabilidad sin el hombre y sus actividades, y parecería que la existencia de uno invalida la otra en las discusiones diarias en las que nos enfrascamos.

Es evidente que la conciencia actual sobre sustentabilidad no sería posible sin que profesionales industriales no hubiesen tomado el fervor social de los movimientos de conciencia ambiental y lo transformen en hechos concretos en las diferentes actividades.

Primeramente, empujados por estos movimientos y luego por propia convicción e internalización de los conceptos, todas las actividades humanas consideran sus formas, suman como variable de decisión la gestión del ambiente (hoy más evolucionada sustentabilidad), la relación con las comunidades de influencia primaria, la seguridad y cuidado integral de sus trabajadores.

Los cambios reales relacionados con el manejo del ambiente y la relación con el entorno han evolucionado en forma práctica desde dentro de la industria, y en particular en la minera. Hoy existe la oportunidad de integrar los sectores ¨ambientalistas¨ en forma constructiva y no solo declarativa y crítica.

Por ejemplo, monitoreos participativos, mediciones y controles sobre cauces de agua, diseños óptimos y eficiencias basados en variables ambientales y nuevas tecnologías para la sustentabilidad provienen desde dentro de la industria y no desde los movimientos adversos a la misma.

Los profesionales modernos no piensen en objetivo productivo sin considerar como parte intrínseca del mismo la seguridad integral de las personas, el cuidado del medio y la relación con el entorno social, aunque estos sean los principales temas que se plantean en algunos movimientos como crítica.

Sin embargo, como esto es una tarea continua y compleja solo el mejoramiento continuo como filosofía puede mantenerlo, y en la forma en que puede mostrarse el avance y concientizar por la sociedad existe un desfase importante.

Así, en la comunicación es de suma importancia definir puntos de partida comunes y objetivos con estrategias integradoras, teniendo las decisiones multivariables la necesidad de considerar las condicionantes reales técnicos, y las percepciones como parte integral del mismo concepto. Una actividad no puede ser sustentable si el consenso social no existe, aunque técnicamente sea cuidadoso con el medio y cumpla con todos los parámetros definidos para dicha clasificación.

Los puntos de partida comunes deben incluir algunas clarificaciones sobre conceptos y así poder establecer un marco común de discusión y crecimiento. Muchas veces se establecen grandes disputas acerca de temas que son definidos en forma conceptualmente diferente y podría alcanzar con solo una revisión profunda desde donde se parte.

Para ejemplificar cosas simples, supongamos somos una familia y que queremos comprar una vivienda. Esta será ubicada sobre un terreno que había sido tocado y que posee vegetación autóctona. Esta casa poseerá numerosos insumos que han sido producidos en algún lugar, y que provienen de las actividades industriales, la mayoría posee primariamente en su cadena de valor a la minería. ¿Es esto contaminación? ¿Es esto un impacto negativo al medio ambiente? ¿Es esto un consumo de recursos no renovables?

 

Como parte de la ¨aceptación¨ suele decirse que la actividad minera es necesaria (aunque) contamine. ¿Tiene esto sentido? Se hace necesario establecer el concepto subjetivo de contaminación más allá del técnico, ya que es la percepción lo que suele apuntalar los prejuicios.

Siendo nuestras necesidades mucho más complejas, el trabajo que nos debería unir es buscar la eficiencia y sustentabilidad, acordando la mejor forma de interrelacionar con el ambiente estando en el centro el ser humano.

A pesar de las posibles mejoras, la buena noticia es que lo hemos estado haciendo mejor especialmente en los últimos años independiente del sector industrial, y existen muchas de posibilidades de que esto continúe.

Hasta lograr una estabilidad global con el medio se hace necesario transmutar los extremistas que tienden a desperdiciar energía y a impedir las mejoras, hacia trabajos propositivos integrales y participativos.

Existen posibles mejoras culturales sociales y que son por mucho, más impactantes en el ambiente que estar en contra de una actividad necesaria y noble como la minera. Por ejemplo, es totalmente prescindible el uso desmedidos y constante de plásticos, el consumo de papel innecesario en packaging o impresiones, o el descarte constante de elementos electrónicos. Los sistemas económicos sociales deben (y lo están haciendo) transmutar hacia eficiencias y cuidados cada vez más responsables. Y en este cambio el sector productivo minero puede ser de gran ayuda por la preparación de sus profesionales y trabajadores.

Existen indicadores para definir el comportamiento ambiental, la minería como actividad es una de las ganadoras entre las actividades en este desempeño. Muchas de las aplicaciones y modelos de gestión han surgido desde la industria minera.

En los últimos 20 años, debido a la necesidad de disminución de gases de combustión, comenzó un movimiento industrial científico importante. La industria ha logrado una tecnología adecuada para producir autos eléctricos que permiten una mejora sustancial en la emanación de gases de efecto invernadero y aumentan la eficiencia energética global.  Para ello se usan baterías constituidas principalmente de Litio, Cobalto, Níquel y Manganeso.

Estos minerales se producen en ubicaciones generalmente diferentes a donde se produce petróleo, fuente primaria de los motores de combustión interna, siendo la mejora en la gestión ambiental mundial muy importante cuyo objetivo es la sostenibilidad. Las preguntas que surgen son: ¿basado en esta mejora global, la humanidad está dispuesta a la instalación de una planta de producción de Cobalto en medio del Congo o de Litio en la Puna Sudamericana? ¿Quiénes deben entregar la ¨Licencia Social¨ para esta producción de materiales totalmente necesarios para la mejor gestión de nuestro planeta?

El hombre ha avanzado en su nivel de vida a grandes pasos, en medio de guerras, revoluciones y movimientos que fueron modificando nuestro sentido de justicia, de relevancia de lo importante hasta el día de hoy. Es impresionante el estado de posibilidades y mejoras que nuestra vida promedio posee cuando lo comparamos con 100, 200, 500 y 1000 años atrás.

 

 

 

 

Pareciera que nuestros siguientes pasos estarán necesariamente relacionados a dar sentido a la existencia, y aunque los sistemas políticos, familiares, sociales evolucionen con la dirección lógica de mejorar la vida humana, cualquier futuro alternativo incluye a la minería.

Más allá de las consideradas ¨injusticias actuales¨, los humanos nos la arreglamos para superar hace pocos años la posibilidad una guerra nuclear, eliminar prácticamente las enfermedades infectocontagiosas, bajar el grado de conflictividad porcentual y aumentar la expectativa de vida de manera importante en solo 60 años.

La conciencia medioambiental, comunitaria, social y de un mejor planeta es el nuevo paradigma. Hoy en día somos casi 8000 millones de personas y sumados con nuestros animales y plantas domesticados, este mundo no es ni un ápice parecido al de cuando salimos de África hace solo 75.000 años. ¿Hemos ¨contaminado¨ el planeta o como especie hemos sido un factor de cambio para el mismo? Nuestra racionalidad nos obliga ahora a considerar la sustentabilidad y no abrir círculos viciosos destructivos, sino conscientemente trabajar con base científica, sin estar preocupados por quien nos grita al lado.

Al ser los humanos el principal factor de cambio y es nuestro deber pensar y continuar mejorando nuestras posibilidades. Esto no se hace en ¨contra de¨ lo que hacemos, sino transmutando, cambiando y logrando que los sistemas sean coherentes en su funcionamiento y objetivos con este concepto. La minería lo ha estado haciendo desde hace largo tiempo, aunque en los comportamientos diarios de la generalidad de las personas este cambio haya sido más lento.

Por José de Castro Alem

jdecastroalem@gmail.com

skype: jose.gustavo.de.castro

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