El Gobierno interviene porque en épocas de elecciones el dólar no se escapa.

El dólar está atrasado pero, lo que le hace bien a la economía, no siempre va atado a lo que la política prefiere.

El Gobierno siempre creyó en el dólar flotante regido por la oferta y la demanda, aunque ayer tuvo que intervenir porque la escalada de la moneda estadounidense tocó un máximo histórico de 17,65 pesos en el mercado mayorista (cerró a 17,43), mientras que en los bancos y casas de cambio el minorista escaló hasta hasta los 17,90.

La sorpresa para el mercado no fue la intervención, sino quién la hizo. Es que esta vez, la mano no llegó desde el Banco Central (BCRA) sino que partió de un banco público que salió a vender rápido para frenar la suba.

Ya las variaciones de la semana pasada trajeron una suerte de alivio al sector productivo. De hecho, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) que elabora el BCRA promedia en julio 90,2 puntos después de haber promediado el mes previo 85,2 puntos.

El alza, la más importante desde enero de 2016, implica una suba del «tipo de cambio real», es decir, una mejora competitiva para el peso que recupera los niveles de fin del año pasado.

La mejora competitiva más significativa se dio con el real brasileño, que se movió a contramano del peso argentino durante buena parte de esta última escalada.

Las relaciones con el real y el yuan vuelven así al nivel que mostraban al cierre del año pasado. Respecto del euro se ve una leve mejora en el mismo período, mientras que frente al dólar estadounidense el peso se encarece en lo que va de 2017.

Sin embargo, en el Ejecutivo están más que atentos a los movimientos que tiene hoy el tipo de cambio. Es que si bien los industriales piden a gritos un dólar más competitivo, lo cierto es que a ningún político con intenciones se realizar una buena elección, le sirve un peso devaluado.

Más cuando la historia argentina también indica que cualquier movimiento del dólar (en realidad el que se mueve es el peso), se traduce en un aumento de precios de bienes vinculados o no a la moneda estadounidense.

 

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