El cierre temporal por el Covid-19 podría suponer el fin de la minería de oro en Sudáfrica

La industria minera del oro de Sudáfrica, la mayor del mundo en la década de los 70 del pasado siglo, se ha visto reducida actualmente a una quinta parte de lo que fue. La situación puede ser aún peor, ya que las normas establecidas por el Gobierno sudafricano para la reapertura de las minas provocaría que la explotación de las más profundas, que requieren mayor cantidad de mano de obra, resultaran económicamente no rentables, lo que precipitaría su cierre.

 

Según Bloomberg, la pandemia puede Covid-19 puede asestar un duro golpe a una industria de 134 años de antigüedad que en su mejor momento llegó a emplear a más de medio millón de trabajadores en los yacimientos más grandes del mundo.

A pesar de que el Gobierno de Cyril Ramaphosa ha sido elogiado por su rápida respuesta a la crisis sanitaria, lo cierto es que el cierre de las minas durante cinco semanas y las estrictas condiciones impuestas para la reapertura de las explotaciones pueden comprometer su viabilidad económica.

Entre estas medidas se encuentra el distanciamiento social, lo que constituye un problema en las minas más profundas, ya que las compañías solo podrán operar con la mitad de su plantilla. Ello hará que las minas dejen de ser rentables desde el punto de vista económico, además de retrasar aún más la actividad debido a los controles obligatorios para detectar posibles síntomas de la enfermedad en los trabajadores.

Como señalan desde la consultora Noah Capital“nadie puede ganar dinero trabajando al 50% de su capacidad”.

El futuro del sector va a depender en gran medida del tiempo que duren estas restricciones a la actividad minera. Por ejemplo, desde la compañía Gold Fields aseguran que podrán limitar el aumento de costes en su mina de South Deep al 5%, pero solo si pueden reanudar la producción a pleno rendimiento a finales de mayo.

En palabras de su CEO, Nick Holland“¿cuánta productividad vamos a perder? Es difícil decirlo. Pero si seguimos limitados al 50% más allá de finales del mes de mayo, vamos a tener que replantearnos todas las cuentas”.

El problema es que las minas de oro de Sudáfrica tienen los costes de producción más altos del mundo, con una media cercana a los 1.000 dólares la onza. Eso convierte a esta industria en vulnerable.

Unos costes que se explican por el progresivo agotamiento de los yacimientos más superficiales, que obliga a las compañías a profundizar en las minas, disparando los costes. No es extraño que en Sudáfrica se halle la mina de oro más profunda del mundo, la de Mponeng (en la imagen), que supera los cuatro kilómetros de profundidad.

Desde Sibanye GoldJames Wellsted señala que “al menos estamos trabajando al 50% de nuestra capacidad, lo que es positivo, pero no podremos seguir así durante mucho más tiempo”.

Como explican desde el Consejo Minero de Sudáfrica, algunas minas solo pueden alcanzar un 30% de su producción anterior si apenas cuentan con el 50% de su plantilla. Y más de un productor ha advertido de que puede ser demasiado tarde para adoptar medidas.

Desde Village Main Reef, su CEO Jeff Dong ha comunicado al Gobierno y a los sindicatos que podrían verse obligados a despedir a más de 6.000 trabajadores si se mantienen las pérdidas por el cierre decretado por el Gobierno: “ya hemos reestructurado nuestras minas reduciendo los costes. Por desgracia, cuando empezábamos a atisbar signos de recuperación, el Covid-19 nos obligó a cerrar completamente”.

En Noah Capital no son tan pesimistas sobre el futuro del sector, ya que consideran que la reapertura de las minas permitirá a los productores cubrir los costes salariales y de electricidad, al menos.

La devaluación del rand, la divisa local, que ha perdido un 25% respecto al dólar en lo que llevamos de año, va a contribuir a aliviar la situación de los productores, ya que permitirá que se reduzcan los costes. A ello hay que añadir que el 12% de subida del oro en dólares está disparando sus beneficios.

Sin embargo, todo esto puede ser insuficiente para contrarrestar el impacto de operar a niveles reducidos, como creen desde Nedbank“el volumen es una cuestión crítica en la minería, especialmente en las explotaciones a gran profundidad. La industria necesita encontrar una forma de volver a trabajar a plena capacidad lo antes posible”.

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