Como en la cancha, en los negocios se va PASO a PASO

Como en la cancha, en los negocios se va PASO a PASO

El ejecutivo promedia su segundo año como CEO. Su empresa es líder, referente de su industria. Por escala, además, es una de las compañías más grandes del país. Casi desde el minuto cero de su gestión, trabaja con tenacidad y rigor de stopper para recibir de su casa matriz la bendición de una nueva inversión, mensurada en centenas de millones de dólares. Él quiere alzar ese trofeo antes de fin de año. ¿En cuánto lo ayudaron los resultados de las PASO? “Cero”, contesta, rotundo.

“La semana anterior, hablé con algunos altos ejecutivos de allá. Uno de ellos, el CEO global. Y no se dedicó ni un segundo a qué podía pasar el domingo. El proyecto es independiente de la política o de las elecciones. Implica una visión de largo plazo”, subraya. Son otros los factores que definirán si, antes del 31 de diciembre, él termina celebrando el gol de Burruchaga en el Azteca o pena por el de Götze, en el Maracaná. “El punto crítico es la financiación. Seguimos siendo muy caros. Y eso no es algo que se solucionará en uno ni en dos años”, explica, sin darse por vencido.

Goles son amores, acuñó la popular. Y el gol de cualquier político es ganar elecciones. Mauricio Macri, empeñoso centroforward en los picados de Olivos y Los Abrojos, se fue al vestuario festejando el suyo, después de ese primer tiempo que fueron las PASO. Sonrisa triunfal, que da confianza para salir al segundo. Pero octubre significará, apenas, el primer chico. Todavía, le faltarán más partidos para ganar el campeonato. Dará la vuelta olímpica -al menos, en la tabla económica- cuando los brotes verdes que hoy empiezan a germinar desplacen a la maleza sobre el verde césped.

Competitividad, el término que citan los hombres de negocios para resumir la mala hierba y los pozos que les impiden desplegar el juego que más les gusta: el de la inversión y el crecimiento.

Inflación, presión tributaria, gravosos costos logísticos, laborales y de capital. Puntos que, por continuar con las metáforas futboleras a las que es tan afecto el Presidente, hacen que los empresarios no dejen de mirar, fecha a fecha, el promedio de descenso. Todos tienen una raíz común: el rojo fiscal. Más allá del crecimiento de PBI proyectado para este año (3,4 puntos pronostica José Luis Espert), no se reducirá. Espert vaticina un déficit de 7,5% de PBI. En 2015, último año de los 12K, había sido de 7 puntos.

Mala noticia para quienes esperaban algún cambio de frente. “Si yo hubiera estado en el comando de campaña de Cambiemos, habría interpretado el resultado electoral como un respaldo al gradualismo”, analiza Marcelo Leiras, director del departamento de Ciencias Sociales y de la Maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés. Duda acerca de cuánto incidió la economía en las PASO. “No influyó o la situación no es tan mala como se cree”, plantea. Según él, en todo caso, las condiciones para un voto castigo estuvieron mucho más asociadas con la retracción del consumo que a la quita de planes sociales o la pérdida de empleo, los detonadores habituales de esa sanción del Soberano. En lo económico, observa, la Casa Rosada adoptó un modelo de mediano plazo, sólo ajustado en temas puntuales por causas proselitistas. “En materia de gasto público, se postergaron decisiones para después de las elecciones. La privatización del fútbol, que tendrá un impacto claro en el humor social, también. Pero, por ejemplo, sostiene su programa monetario”, amplía. “El Gobierno está jugando un partido de cuatro años. Piensa en cómo llegar a 2019. Tiene un plan y lo sigue con disciplina”, finaliza Leiras.

En lo concreto, el Gobierno amplió de un tercio a algo más del 35% su caudal electoral. Tendrá mayor presencia en el Congreso. Aunque, todavía, lejos de ser mayoría. El picado bonaerense es de alto poder simbólico. Sobre todo, si, después del 22-0, Cristina Fernández ya no es el fantasma de la “B”‘ al que, todavía, temen varios.

Las PASO, por ahora, prorrogaron el crédito que la Administración Macri -más que el país- tiene en el exterior. Que se materialice en inversiones es otra cosa. A fin de cuentas, el largo plazo es la sumatoria de muchos cortos, suele decir uno de los más importantes empresarios nacionales.

Expertos en correr el arco, si no ven resultados concretos en la macro, quienes hoy miran a octubre lo harán a 2019. Y, quizás, estiren el alargue hasta 2023, en pos de la mentada sustentabilidad e los cambios. Sobre todo, si, en algún punto del camino, emerge algún cisne negro que cante la marchita y ponga a prueba la profundidad del cambio.

En el campeonato de las inversiones, el triunfo en las primarias que a puro globo festejó Cambiemos puede ser fácilmente interpretado como fulbito para la tribuna. Pero eso tampoco es algo para menospreciar. Tiene su valor. Como el CEO, que está en el suplementario del tironeo con su headquarter. Sabe que un par de tacos o caños, tirados en el lugar y el momento justos, levantan a la popular. Él mismo salió jugando en su área. La semana pasada, recibió en su oficina a miembros del comité mundial. “Aproveché venderles los resultados como una continuidad, como un no retorno a ciertas prácticas del pasado. Para ellos, eso es importante”, toca de primera. Porque, tanto en la cancha como en los negocios, los triunfos se construyen de a poco. PASO a PASO, por sazonar con mostaza a la metáfora.

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