CHUBUT – LA MINERIA Y EL DESAFIO DE LOS GOBERNANTES Y LAS COMPAÑIAS MINERAS – COMO GESTIONAR EL CONFLICTO

Por Andrea Polizzotto

 

Productividad, contaminación del agua y relación con el entorno, los problemas más importantes para la gran minería.

Así lo revelo el sondeo realizado a más de 200 personas relacionadas al rubro en el marco de las turbulencias políticas, sociales y económicas a qué nos enfrentamos como provincia y como país.

Este Lunes vecinos de las localidades de Gan Gan, Gastre y Blancuntre, se movilizaron en sus respectivas localidades para manifestar su derecho a trabajar y participar del futuro productivo de la región.

Se muestran a favor de la minería y piden ser escuchados en la discusión, bajo el lema: “QUEREMOS DECIDIR”, queremos que la Meseta pueda tener  injerencia en el progreso del pueblo.

El desafío está en elevar la productividad laboral, del capital y de los recursos geológicos y humanos. Y si bien, hay acciones que pueden hacer las propias compañías, corresponde al estado intervenir reglando la actividad. Entendemos que el cuidado del ambiente es un derecho pero también el derecho al desarrollo, al progreso y al trabajo. Para implementar estas mejoras, tienen que sortear la rigidez de las normas o de sus resoluciones de calificación ambiental.

Pero es necesario además, no solo modificar ciertas leyes y su aplicabilidad, sino también la manera de gestionar el conflicto. No es necesario y suficiente solo juzgar, es imperante una gestión del conflicto profesional y un verdadero compromiso del poder político y judicial a la hora de enfrentar LOS CONFLICTOS SOCIALES.

En relación al agua, este tema surge por los últimos derrames que hubo en Veladero, y que vio afectada a toda una zona de influencia minera, la mayor exigencia de usar normas de calidad y control participativo en la actividad minera, sería el puntapié para darle un viso de legalidad y aceptación comunitaria.

Respecto a los vínculos con el entorno, en la industria minera, deberíamos trabajar con las compañías en exploración y explotación,  para que la actividad sea “cada vez más virtuosa, inclusiva y sustentable”. Más allá de las palabras bonitas, esto implica varias cosas concretas, como: reconocer los impactos positivos y negativos de una faena o actividad minera, gestionarlos y ser transparentes en este proceso; profesionalizar las relaciones comunitarias y gestar alianzas territoriales.

Creo que sin un compromiso serio por parte de todos los integrantes de esta gran cadena que es la minería a grande, mediana y pequeña escala, la sustentabilidad no será posible, pero sobre todo si quienes nos gobiernan y ejercen el poder de turno no se capacitan y comprometen con los intereses y necesidades del sector, si no aprenden a relacionarse más allá de sus oficinas con la empresa y la comunidad, y cuando digo comunidad no me refiero solo a los habitantes de las zonas de influencia minera, me refiero a trabajadores, sus familias, maestros, médicos, autoridades municipales, pero por sobre todo y no menos importante, escuchar a los directivos de las compañías, que son quienes están días a día en el proyecto minero y su gestión, creo que si no se hace un trabajo inclusivo e integrador de todos los actores intervinientes en el sector, nunca llegaremos a un desarrollo genuino y sustentable. La minería puede ser un futuro alentador para aquellos pueblos que solo cuentan en su capital geográfico con montañas y minerales, bien gestionada puede llevarnos a la gloria, sin gestión o con gestión deficiente, solo nos llevara a perder la batalla.

Creo que, una vez más, debemos aprender de los errores pasados, y esto nos dice que cada  acción merece una reacción profesional, consensuada y ejecutada con autoridad y responsabilidad.

La autoridad y el poder están para ser usados en el momento oportuno no en el momento conveniente. Oportunidad y conveniencia en la  productividad no tienen nada que ver con la conveniencia política. Tomar una decisión en el momento oportuno, es lo que necesita una comunidad y sus trabajadores para crecer con responsabilidad y sustentabilidad, pero principalmente por el profesionalismo y compromiso que merece cualquier actividad.

Espero nuestros gobernantes y políticos estén a la altura de las circunstancias y tomen las decisiones con la frialdad y responsabilidad del cargo que ocupan y no con las expectativas puestas en una futura elección.

Para que todo sistema funcione son necesarias reglas claras aplicadas con objetivad, solo exigiendo el máximo potencial de cada uno podremos obtener lo mejor de los demás.

 

 

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