¿Cómo está viendo la transformación del sector?

-La transformación del sector energía tiene muchos componentes. Uno es el retiro del carbón, y en paralelo estamos desarrollando las renovables, donde tenemos US$14 mil millones en proyectos en construcción y US$14 mil millones con aprobaciones. Esto nos permitirá ir desarrollando las centrales renovables que van a reemplazar el carbón. Además, tenemos que construir las líneas de transmisión para ir a buscar esa energía renovable y avanzar en la estrategia de flexibilidad, que nos permite acomodar en la matriz las tecnologías de generación intermitentes.

¿Qué permitirá eso?

-Esa matriz más limpia nos va a habilitar varias soluciones. En el sector residencial, ir reemplazando la leña y en transporte, nos permite acelerar la electromovilidad. En industria nos va a permitir generar reemplazos de fósiles por electricidad y generar el desarrollo del mercado de hidrógeno verde, que es la mejor herramienta que tenemos para exportar energía chilena al mundo. Ese hidrógeno y la energía limpia nos van a permitir limpiar la huella de carbón de otras industrias del país como la minería, agricultura y en el negocio naviero. El transporte marino probablemente es una de las áreas que se va a usar con más fuerza el hidrógeno.

¿Hay planes concretos para exportar hidrógeno verde?

-El objetivo es que, antes de que termine esta década, Chile esté exportando energía limpia al mundo. Creemos que la industria del hidrógeno per se puede ser tan grande como el cobre, no en 2030, sino más bien en 2050. Esto se va a exportar principalmente vía hidrogeno, amoniaco, combustibles sintéticos y también podremos exportar algo de electricidad a países vecinos a través de las interconexiones eléctricas.

¿Cuál es el avance en esa materia?

-Hay dos frentes de trabajo con contrapartes internacionales, además de toda la cooperación con la Agencia Internacional de Energía. El primero, es con el sector privado y solamente esta semana hemos tenido reuniones con inversionistas chinos y americanos. En las semanas anteriores fue con inversionistas alemanes y canadienses; y tenemos agendado en las semanas que vienen con Japón, Reino Unido y Australia. Hay un interés gigantesco de compañías internacionales por invertir en Chile, por traer tecnología, por traer capital.

¿Estos inversionistas buscan exportar energía renovable?

-Algunos quieren vender al mercado local y también hay muchos que están mirando el mercado del hidrógeno, donde ven el potencial que tiene Chile ahí. Cuando uno conversa con actores internacionales, los países de afuera miran con mucha admiración lo que está haciendo Chile en materia de energía

¿Cuál es el segundo frente?

-Los gobiernos. Nosotros estamos estableciendo una red internacional muy potente. Tenemos relaciones, hace mucho tiempo con el sistema de energía de Alemania, hemos también establecido a raíz del hidrógeno alianzas mucho más profundas con Australia, Singapur, Corea y Reino Unido. El interés de los actores internacionales por invertir y mirar lo que está haciendo Chile es extraordinariamente alta. Esta idea de que podamos ser exportadores de energía limpia al mundo antes de que termine la década es verdad y está empezando a ocurrir. Chile es capaz de producir 70 veces la energía que se necesita, entonces podemos contribuir a que otros países cumplan sus propias metas de reducción de emisiones a través de la exportación.

¿Cuáles son los otros avances en el hidrógeno verde?

-Estamos trabajando con muchas empresas del sector privado para ayudarles a sacar adelante pilotos de hidrógeno verde. Ya hay alrededor de 20 compañías en Chile desarrollando proyectos de hidrógeno. (…) Creemos que vamos a tener la producción de las primeras moléculas de hidrógeno en Chile antes que termine el próximo año.

Con el cierre adelantado de centrales a carbón, ¿se podría poner una nueva meta?

-Faltan 20 años y la tecnología está avanzando muy rápido, el desarrollo de las renovables también y en la medida que eso avance y que seamos capaces de construir las líneas de transmisión que se necesitan y en la medida que las compañías también vayan haciendo más ambiciosas sus metas de reducción de emisiones, creo que esa fecha se va a anticipar. Pero eso no lo podemos hacer con voluntarismo, sino que lo tenemos que hacer en las medidas que las condiciones se generen.

La “megalínea” HVDC, en corriente continua, es un elemento clave para el sector, ¿cuál es su avance?

-Vamos bien. Esperamos poder iniciar la licitación de eso muy pronto, antes de que termine el año. Lo que hicimos fue revisar ese cronograma y el proceso, de forma tal de asegurarnos de que esa línea esté operando cuando se necesite, porque la aceleración en la salida de las centrales a carbón y el enorme impulso de las renovables, hace que tenemos que hacer todos los esfuerzos para acelerarlo.