Cambio climático: el rol cumplen las renovables en la transición a una economía baja en carbono en los países latinoamericanos del G20 

Expertos de 14 organizaciones de investigación y ONGs comparten su análisis del cumplimiento de los compromiso de 20 países en la de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Un nuevo informe “Brown to Green” fue divulgado el día de ayer por la organización internacional Climate Transparency. El documento busca indicar avances y retrocesos de los países del G20 en la mitigación de los gases de efecto invernadero, para que su análisis entre a consideración de los responsables políticos y estimule los debates nacionales en torno a descarbonización, políticas climáticas, finanzas y vulnerabilidad a los impactos del cambio climático.

En lo que respecta a renovables en Latinoamérica, el informe celebra las políticas climáticas que, como sucede en Argentina, destinan fondos al desarrollo de renovables y que establecen el marco regulatorio para el desarrollo del sector tanto en gran escala como en generación distribuida. 

Por otro lado, se señalan como negativas aquellas medidas que van “en la dirección opuesta”, como el desarrollo paralelo de la industria de hidrocarburos en países como Argentina o el nuevo subsidio que se puso al consumo de diésel en Brasil este año, aunque el mercado brasileño tenga como valor positivo un incremento de 29% en el suministro de nuevas energías renovables registrado entre  2012 y 2017.

En el caso de México, el análisis desprende dudas sobre el alcance de su objetivo de NDC, debido a que los planes de gobierno “limitan un nuevo despliegue de renovables” al priorizar su capacidad basada en gas para 2030. Sin embargo, reconoce sus aportes en el desarrollo del mercado, lo que llevó a que los precios de tecnologías renovables para la generación de electricidad alcancen mínimos históricos en las tres subastas de energía a largo plazo que llevan finalizadas hasta la fecha.

En términos generales, el informe indica que “los combustibles fósiles dominan el suministro total de energía primaria (TPES) en todos los países del G20 (en promedio, el 82%)” Mientras que las “tecnologías de cero carbono, incluidas las hidroeléctricas, nucleares y nuevas energías renovables aportan un 14%”. De aquel 14%, la tecnología solar, eólica, geotérmica y biomasa representan el 5%, y un 3% provendría de biomasa de combustible sólido para uso residencial. Pero los países latinoamericanos miembro deberán trabajar más sobre la penetración de renovables en la matriz para lograr cumplir con los compromisos asumidos.

Por otro lado, un factor relevante que afectaría en los NDC, serían las deforestaciones en estos países. En el caso de Brasil se advirtió un gran aumento de la tasa de deforestación de Brasil de casi el 30% del 2015 a 2016. En tanto que en Argentina registra un 22% de pérdida de bosques desde 1990 a la actualidad. El informe señala que estos países no mostrarían acciones políticas suficientes para revertir esta tendencia y sería imperante que se siga una estrategia para “deforestación neta cero para 2020”, la que sería compatible y necesaria para ir camino a los 1.5 ° C.

Con el análisis a fondo que se ofrece, las conclusiones no son muy alentadoras. Los países de Argentina, México y Brasil estarían duplicando los valores de calentamiento que se esperan, llegando hasta 3° C, y 4º C en algunos casos, por lo que se indica que serán necesarias nuevas políticas climáticas a largo plazo dirigidas a energía, transporte y reforestación.

Un resumen del reporte se puede consultar y descargar gratuitamente en el siguiente link oficial.

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