BOCA Al POR MAYOR 4 -0 ANTE TEMPERLEY

Boca desató una tormenta ofensiva que fue demasiado para el inocente Temperley. Y mostró puntos altos -Pablo Pérez, Tevez y Pavón- que abren la canilla de la esperanza para la final del miércoles.

El partido contra Sarmiento es un buen espejo: idéntico escenario y similar categoría de rival. La imagen que devuelve el cristal, en cambio, difiere bastante: hace dos semanas el triunfo fue de bolsillo, olvidable como las malas películas, que no dio ni para alegrarle la semana ni a los más fanáticos. El de ayer ante Temperley, en cambio, ensancha la vereda de la confianza porque Boca vino a recordarles a todos que tiene jugadores de calidad y que la idea -un poco vapuleada por los vaivenes del rendimiento- que tienen los mellizos puede funcionar en tanto y en cuanto el equipo haga bien alguna de las cosas que hizo ayer. No puede haber mejor noticia para el plantel -y para los hinchas, que despidieron al equipo con aplausos rabiosos- de cara a la final del miércoles.

El esquema candoroso de Carlos Mayor le dio una mano grande a Boca. Es cierto, de entrada la presión alta y el prolijo manejo de pelota de Temperley complicó un poco al local, que no se esperaba tamaño acto de osadía. Boca entró demasiado relajado y de golpe se encontró corriendo desde atrás a los muchachos de camiseta celeste. El desconcierto duró hasta que Boca se adelantó un poco, hizo pie defensivamente en el medio y Pablo Pérez se tomó un segundo más para pensar. Porque detrás del entusiasmo desbordante de Temperley sobraban espacios por todos lados y eso es como poner el cogote en la guillotina, estética aparte… Demasiada ventaja para los jugadores que tiene Boca, más cuando éstos están en una buena tarde. Esa es otra de las cosas que pasaron ayer en la Bombonera: varios estuvieron en fase de inspiración, con eficacia para convertir, pero también con buena vibra con la pelota. Fue una ráfaga de contraataques que pusieron el partido en el horno, con intervenciones clarividentes de Tevez, con buenos aportes de Peruzzi (un gol), Bou (dos buenos arranques de jugada y un gol) y Pavón (otro gol). En diez minutos se acabó el partido. Se derrumbó la choza ofensiva de Mayor, que al rato tuvo que meter un volante central (Sánchez) por un punta (Ríos) para no llevarse una goleada histórica. De todas maneras, Boca siguió jugando a mucha velocidad y mucha precisión. Tanto, que a veces parecía que iban a terminar los 11 jugadores adentro del arco de Temperley con pelota y todo. El equipo de Guillermo hizo varias cosas interesantes. Mucho desequilibrio por las bandas (más con Pavón que con Centurión) pero también momentos de pausa y elaboración. Con un Pablo Pérez cada vez más jugador, pero con un Bentancur que demostró que es algo más que una cotización exagerada.

Está claro que Central le va a aumentar exponencialmente a Boca el nivel de resistencia. Sería como pasar de hacer guantes con Cachito Vigil a ir a pelear contra el mejor Tyson (y de visitante). Pero Boca ayer abrió una canilla que tenía apenas goteando. Si en Córdoba el equipo de Guillermo puede combinar momentos de buen juego desde los pies de Pérez, si Tevez encuentra espacios para lastimar, si el nueve de turno (como ayer bien hizo Bou) contribuye a darle agilidad a los ataques, y si los de afuera siguen con el colesterol de picor alto tendrá sus buenas chances. De lo contrario será como el partido contra Lanús, un triunfo importante edificado con oficio, pero lejos del Master Plan del entrenador que va siendo hora que se haga realidad.

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