Biobaterías en la piel convierten el sudor en electricidad gracias al oro

Investigadores de la Universidad de California San Diego (EEUU) han desarrollado células de combustible elásticas que extraen energía de nuestro sudor, y que podrían alimentar una gran gama de dispositivos electrónicos portátiles -“gadgets» o “wearables”-, como por ejemplo relojes o radios Bluetooth. Estas nuevas células de biocombustible generan diez veces más potencia por superficie que cualquier otra desarrollada hasta el momento, afirmaron los científicos.

Las nuevas biobaterías se forman gracias a una pequeña plancha electrónica con base de oro y están equipadas con una enzima que oxida el ácido láctico -presente en el sudor humano- para generar corriente, afirmó Amay Bandodkar, uno de los autores de este trabajo de investigación, que ha sido publicado por la revista Energy and Environmental Science.

El grupo de científicos, liderados por el profesor Joseph Wang, conectó las celdas de biocombustible a una placa de circuito hecha a medida y demostraron en pruebas con voluntarios que el dispositivo podía encender un LED mientras que una persona que lo llevaba se ejercitaba en una bicicleta estática.

bicicletas estáticas

Estas nuevas células epidérmicas de biocombustibles son un gran avance en este campo, que ha estado luchando especialmente con la fabricación de dispositivos que sean lo suficientemente potentes y flexibles. Para ello, los ingenieros de la Universidad de California San Diego han fabricado estos sensores epidérmicos con cátodos y ánodos basados ​​en nanotubos de carbono 3D.

Esencialmente, la célula está formada por filas de puntos que están conectados cada uno por estructuras en forma de resorte. La mitad de los puntos componen el ánodo o electrodo de la célula a través del cual fluye la corriente convencional; La otra mitad son el cátodo. Las estructuras a modo de resorte pueden estirarse y doblarse, haciendo que la célula sea flexible sin deformar el ánodo y el cátodo.

La base de la estructura de las islas y puentes está hecha de oro. Los investigadores utilizaron la serigrafía para depositar capas de materiales de biocombustible en la parte superior de los puntos del ánodo y del cátodo. Para aumentar la densidad de potencia, los ingenieros imprimieron una estructura de nanotubos de carbono 3D en la parte superior de los ánodos y cátodos.

Las pruebas de estas biobaterías practicadas en voluntarios, revelan datos curiosos, como que las personas en peor estado físico, las que hacen ejercicio una vez a la semana o menos, produjeron más electricidad que los que estaban en mejor forma, esto se podría deber a que se cansan antes, anticipándose así el proceso de glucólisis y por tanto, formando más ácido láctico.

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