AUSTRALIA – Piden que las pepitas de oro gigantes encontradas en la mina de Beta Hunt se queden en un museo.

Hace unas semanas, la mina de oro de Beta Hunt, situada en Kambalda (Australia), saltó a los medios de comunicación de todo el mundo tras el hallazgo de varias rocas cuajadas de oro. Aunque la mina de oro es propiedad de la compañía canadiense RNC Minerals, expertos en minería han propuesto que el Gobierno australiano las adquiera para exponerlas de forma permanente en un museo, al tratarse de parte de la herencia histórica del país, muy vinculado con la minería de oro.

El pasado mes de septiembre, medios de comunicación de todo el mundo (Oroinformación entre ellos) publicaban el hallazgo de varias rocas cubiertas de oro en la mina australiana de Beta Hunt, explotada por la compañía minera canadiense RNC Minerals.

Como informa el diario local The Sydney Morning Herald, las dos rocas más grandes extraídas de la mina y valoradas en unos cinco millones de dólares, han sido expuestas al público esta semana en la ciudad de Perth (Australia Occidental).

A raíz de esta exposición y del interés que las rocas han suscitado, Sandra Close, directora de la consultora Surbiton Associates, especializada en minería de oro, ha afirmado que las piezas forman parte de la herencia minera australiana y que deberían permanecer expuestas en el país.

Según Close, “se trata de dos especímenes extraordinarios, compuestos en un 80% de oro. El mayor, una roca de 95 kilos que contiene unas 2.440 onzas de oro (75 kilos), es la masa de oro natural más grande y valiosa de todas las que existen, mientras que la pequeña, de 63 kilos, contiene unas 1.620 onzas (50 kilos)”.

Desde Surbiton destacan el hecho de que estas piezas hayan sido extraídas del subsuelo en vez de tratarse de rocas erosionadas que han sido arrastradas por la corriente y se encuentran cerca de la superficie.

Sandra Close es también la presidenta de la comisión de patrimonio del Instituto de Minería y Metalurgia de Australasia, y ha señalado que lamentaría ver que estas piezas corren la misma suerte que la famosa pepita Holtermann, de 290 kilos, que fue fundida en la década de 1870.

Por ello, ha realizado un llamamiento para que el Gobierno nacional o el de Australia Occidental adquieran las rocas y las cedan para su exposición permanente, con el objetivo de recordar a los ciudadanos australianos y a los visitantes la importancia del oro para el desarrollo y la consolidación del Estado australiano.

En palabras de Close, “pocos australianos son conscientes de que nuestro país es el segundo mayor productor mundial de oro y que este metal constituye una de nuestras principales exportaciones, por un valor de más de 11.300 millones de dólares anuales. Así que ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de contemplar estas piezas en una exposición permanente serviría para subrayar la importante contribución del sector de la minería de oro a la Australia actual”.

El problema es que las rocas pertenecen a la compañía que explota la mina de Beta Hunt, la canadiense RNC Minerals, cuyo CEO, Mark Selby, ya anunció en el Simposio sobre Inversión en Metales Preciososcelebrado recientemente en Perth que las pepitas van a ser subastadas.

Según Selby, el hecho de que se trate de un hallazgo histórico es un valor añadido para quien quiera adquirir las piezas: “Beta Hunt forma parte de Australia Occidental y queremos asegurarnos de devolver a este territorio parte de lo que nos da. Vamos a tener en cuenta todo ello para tomar una decisión que cumpla con todas las normativas y que contente a todas las partes”.

El Gobierno de Australia Occidental, cuya situación financiera actual es complicada, se ha distanciado de la idea y, por medio de un portavoz, ha asegurado a The Sydney Morning Herald que “el Gobierno estatal no es el propietario de las pepitas de oro, así que la decisión de qué hacer con ellas o a quién venderlas corresponde a RNC Minerals. Pagar por ellas más de cinco millones de dólares no sería una forma apropiada de gastar el dinero de los contribuyentes de Australia Occidental”.

De momento, las piezas serán expuestas en Perth durante unos días más y luego está previsto exhibirlas en una exposición itinerante por Norteamérica, Asia y Europa.

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