Argentina y la carrera por crear una industria del hidrógeno verde

Argentina busca salir de su propia inacción para evitar quedar relegada del emergente mercado internacional del hidrógeno verde.

Países como Chile y Uruguay ya están trabajando en proyectos de desarrollo experimentales para posicionarse como productores tanto para uso local como para exportación a Europa y Asia, donde se centrará la mayor demanda.

En Argentina, ninguno de los últimos tres gobiernos ha reglamentado la Ley de Promoción del Hidrógeno, que la administración de Néstor Kirchner aprobó en 2006.

“El Poder Ejecutivo no la ha puesto en marcha ni le dio presupuesto. Hay una clase dirigente que no tiene una mirada estratégica y que pierde el tiempo con cuestiones menores. Hemos perdido como país la mirada de mediano y largo plazo”

La norma de 2006 establecía la creación del Fondo Nacional de Fomento del Hidrógeno (Fonhidro), que sería financiado por el Estado a través de préstamos, aportes, legados y donaciones de personas físicas y jurídicas, organismos e instituciones nacionales o internacionales públicas o privadas, entre otros.

A su vez, los proyectos contarían con beneficios en el pago del IVA y por la adquisición de bienes de capital o la realización de obras vinculadas a su desarrollo. En tanto, el hidrógeno para vehículos no sería alcanzado por los gravámenes aplicados a los combustibles líquidos, gas natural, diésel y a la infraestructura hídrica.

El Fonhidro nunca se creó, por lo que la ley jamás pudo implementarse y ahora corre riesgo de caducar a fines de 2021. Para impedirlo, deberia postergarse su fecha de vencimiento por 20 años y actualizar su texto para poner el foco en la producción de hidrógeno verde.

Hasta ahora, ni siquiera las comisiones de energía y combustibles, ni de presupuesto y hacienda de la Cámara de Diputados han estudiado el tema, pese a que el secretario de Energía, Darío Martínez, se había comprometido públicamente en julio a actualizar la norma.

Si no se trata antes de febrero de 2021, el proyecto perderá estado parlamentario y deberá ser presentado nuevamente en el Congreso. Para agilizar el trabajo de los diputados, propuso incluso crear una comisión redactora para sacar un predictamen.

“El objetivo es generar un incentivo de orden tributario para compensar el mayor costo que requiere esta infraestructura, como las exenciones a los aranceles de importación, su inclusión en los regímenes fiscales para la adquisición de bienes de capital para que esta actividad despegue como ocurrió con las energías renovables”, indicó el legislador.

Para Ariel Pérez, gerente de energías renovables de Hychico, unidad de hidrogeno verde de la petrolera argentina Capex, este paso es importante, pero no basta. Para impulsar esta industria debería incorporarse el hidrógeno en leyes que estén relacionadas con un desarrollo sostenible, incluidos la movilidad, las energías renovables y el almacenamiento.

UN NEGOCIO VIABLE

El mercado del hidrógeno verde crece a pasos cada vez más acelerados y países como Chile, Australia, Brunéi y Uruguay están buscando posicionarse como proveedores de aquellas naciones que carecen de los recursos suficientes para producirlo localmente.

“Argentina está entre los países del mundo que podrían producir mucho hidrógeno y a muy bajo precio. Estamos posicionados bien en el mundo en cuanto recursos. De nosotros depende cuánto avanzamos. Es necesario instalar al hidrógeno dentro de la agenda de nuestro país”, advirtió Pérez en un webinar organizado por el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética (Ceare).

El gobierno anterior firmó el memorándum de cooperación con Japón en septiembre de 2019. Japón es uno de los países que mayor impulso le está dando a esta industria y está procurando conseguir proveedores para reducir la huella de carbono en su matriz energética.

“Enfrentaremos una década donde se va a configurar la industria del hidrógeno a gran escala y Argentina tiene un rol importante que cumplir”, señaló Juan Carlos Villalonga, presidente de la ONG ambientalista Globe en otro webinar organizado por Ceare.

El potencial de exportación del hidrógeno verde de Argentina podría superar los US$100.000 millones, según cálculos de Koen Langie, desarrollador sénior de soluciones de hidrógeno de la generadora eléctrica francesa Engie.

“Argentina está muy bien posicionada en los rangos más bajos de los precios potenciales del hidrógeno, por lo que tiene todos los elementos para activar este mercado tanto interno como externo”.

Dado la capacidad de generación eléctrica que el país tiene tanto en la matriz eólica en la Patagonia como solar en el centro y noroeste, las posibilidades de crecimiento de esta industria no estarían supeditadas solamente a las ventas al exterior, sino que al ámbito local, donde podrían desarrollarse negocios por cerca de US$10.000mn, en especial, en sectores como la minería, siderurgia, movilidad y petroquímica, según estimó Langie.

Para Gabriel Monópoli, gerente de desarrollo de negocios de la unidad argentina del proveedor francés de gases industriales Air Liquide, hoy están dadas las condiciones para generar hidrógeno en el país a un costo igual o menor que el diésel, lo que haría viable su implementación en el transporte.

La actual capacidad de generación eléctrica verde que tiene Argentina, que debería alcanzar el 20% de la matriz total para 2025 con el fin de cumplir con la ley de renovables, es suficiente para poder impulsar la industria local del hidrógeno en una primera etapa, focalizada en el transporte público.

Sin embargo, sería necesario mejorar la infraestructura de transporte para poder distribuirlo en todo el país, utilizando los actuales gasoductos o construyendo otros nuevos, para lo que se precisará de tener acceso a financiamiento externo.

Hasta el momento Argentina no ha solicitado ninguna de las líneas de crédito que tiene disponible el BID para proyectos vinculados con el hidrógeno, señaló Michelle Carvallo, asesora del jefe de la división de energía de la entidad multilateral.

PRIMEROS MOVIMIENTOS

Empresas locales se han puesto en campaña para comenzar a movilizar esta industria, encabezadas por Y-Tec —compañía de investigaciones tecnológicas contralada por la petrolera estatal YPF y el consejo nacional de investigaciones Conicet— que lanzó el consorcio H2AR.

La entidad trabajará en los próximos dos años en el estudio de escenarios para la producción, transporte y exportación de hidrógeno, así como la evaluación de oportunidades de aplicación específicas en campos de la movilidad, la industria, la red de gas natural y la energía eléctrica.

“El consorcio tendrá como uno de sus objetivos iniciales consolidar una visión común y delinear hojas de ruta en distintos campos de aplicación, que permitan identificar desafíos, impulsar iniciativas piloto conjuntas y conformar un entorno normativo y de negocios que promueva el desarrollo de capacidades productivas y tecnológicas locales”, explicó el gerente general de Y-TEC, Santiago Sacerdote, en un comunicado.

Hasta el momento se han sumado al consorcio firmas como YPF, Siemens Energy, Toyota Argentina, Cargill, Alstom, Pampa Energía, Tenaris, Ternium, Scania, YPF Luz, Profertil, Compañía Mega, TGN, TGS, Genneia, Baker Hughes y Sumitomo.

También  participan Loma Negra, Ieasa, Emerson, ABB, CGC, Trafigura, Explora, Sica, ABO Wind, AES Argentina, Air Liquide, Honeywell, Air Products, Hychico, Praxair, Aesa y Soluforce.

El primer punto en el que piensan trabajar es el uso del hidrógeno para el transporte público tanto para la propulsión del vehículo como para la producción eléctrica para servicios secundarios como climatización y sistemas de comunicación y electromecánicos. Para eso, H2AR se reunió con el ministro de Transporte, Mario Meoni.

“Queremos avanzar en la innovación de nuevas fuentes de energía en el transporte porque, además, entendemos que puede ser una manera de incentivar nuevas industrias”, sostuvo el funcionario en un comunicado.

En tanto, Hychico es la empresa que más avanzada está en la producción de hidrógeno verde en el país con su planta ubicada en las inmediaciones de su área petrolera y su parque eólico Diadema en la provincia de Chubut.

Allí produce 120m3/h de hidrógeno de alta pureza (99,9%) utilizando su propia energía eólica. El hidrogeno se mezcla con 58% de gas natural asociado, proveniente de su yacimiento, para utilizarlo como combustible con el fin de alimentar un motogenerador de 1,4MW y generar la electricidad que utilizan los equipos del bloque para extraer crudo.

Por Andrea Polizzotto

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