De lentes negros, campera (sí, campera) y remera blanca, el autor de «Volver a empezar» salió a escena y sentado al teclado comenzó su encuentro con el público sanjuanino con «Un minuto de amor» muy rockero y al cierre de esta edición seguía recorriendo su repertorio, aunque también mostraría algunas de las canciones de su disco Auténtico.

Estrella. Alejandro Lerner subió después de la medianoche para reecontrarse con los sanjuaninos.

Antes, la noche había comenzado con las voces angelicales del Coro de Niños y Jóvenes de la UNSJ que bajo la dirección de Jorge Fuentes obsequiaron una selección de villancicos, luciendo sus gorros navideños para estar a tono. Luego, la Camerata San Juan se sumó al show con Dvorak primero y con Bach, bailaron elegantes y etéreos, Sofía Usin y Diego Felix Infante. Fueron los niños del coro de nuevo quienes trajeron al festejo a Don Buena con Vallecito, arrancando encendidos aplausos.
La participación de la Camerata cerró maravillosamente con tres canciones del rock nacional en la voz de la talentosa Martina Flores (Adiós, Inconsciente colectivo y Desconfío) en una version arriba con el saxo Luciano Gutiérrez como co-protagonista. Después Martina se quedó sola con sus músicos para mostrar sus propias canciones y cerrar con un «Volveré siempre a San Juan» distinto.
Después vino Lerner y entonces se fue cerrando el círculo de una noche perfecta. Calurosa, pero perfecta.

 

El hilo conductor
La Camerata San Juan volvió a mostrar su calidad musical y versatilidad a la hora de ejecutar distintos ritmos. La formación brilló sola, con repertorio clásico o el tradicional Las dos puntas; y del mismo modo acompañando al Coro de Niños y Jóvenes de la UNSJ; como partner de Sofía Usín y Diego Félix Infante y junto a Martina Flores haciendo buen rock nacional. Veinticinco músicos, un lujo.