A qué se dedican los ex presidentes de los Estados Unidos cuando dejan su cargo

Reuniones constantes, conferencias de prensa, fotos personales en revistas y diarios, y mucho poder; todos ellos vienen incluidos en el pack que recibe, cada vez que asume, toda persona que se inicia en un cargo político de alto rango.  Y cuando ese cargo es el de Presidente de los Estados Unidos, las cargas son aún mayores. Sin embargo, esas responsabilidades también conllevan recompensas: principalmente, un salario anual de U$S 400 mil. Pero ¿de qué viven los ex presidentes de la primera potencia mundial cuando deben dejarle su silla al que les sigue?

A pesar de que muchos de sus beneficios se terminan en su último día de mandato, (entre ellos, el alojamiento gratuito en la Casa Blanca, el traslado gratuito en la limusina presidencial, el Air Force One y el Marine One), otros se mantienen. Los ex jefes de Estado norteamericanos mantienen, por ejemplo, sus costos por viajes oficiales cubiertos y su servicio de cuidado de salud pago, además de obtener una oficina y una pensión anual estimada de U$S 200 mil al año, según la compañía de educación financiera Credit Loan.

A su vez, a días de la asunción de su sucesor, Donald Trump, Barack Obama ya recibió una oferta de empleo: convertirse en el nuevo Presidente de Playlists en Spotify. Sin embargo, el rubro de la música no es al que se dedican la mayoría de sus colegas. Es que desde Jimmy Carter, pasando con George W. Bush y Bill Clinton, todos han escrito libros, una actividad muy bien redituada cuando tus anécdotas incluyen ser parte conflictos bélicos o crisis económicas globales.

“Decision Points”, de Bush, vendió en sus primeros meses unas 2 millones de copias, mientras que Clinton recibió U$S 15 millones por adelantado por su libro “My Life”, en base a lo reportado por CNN.

Otra actividad a la que los ex presidentes estadounidenses dedican su tiempo post Casa Blanca es a dar charlas. Por esta actividad, el sitio de noticias POLITICO sostuvo en un artículo que Bush embolsó, tras un total aproximado de 200 discursos repartidos a los largo de unos 5 años, una suma cercana a los U$S 100 mil a U$S 175 mil por aparición.

La cifra obtenida por Bush es minúscula si se la compara con la conseguida por el matrimonio Clinton, quienes desde 2001 a 2016 recibieron por sus charlas, según el medio con base en Atlanta, un total de U$S 153 millones.

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