4 lecciones para la sostenibilidad de las actividades de conservación y desarrollo en la alta montaña de Colombia en un mundo más caliente

Los ecosistemas de alta montaña juegan un papel protagónico al permitir la recarga de los acuíferos, los que producen el agua que eventualmente llega a un acueducto para su potabilización y posterior distribución. Es clave mantener la “buena salud” de nuestros ecosistemas de alta montaña y asegurarnos de que, incluso bajo un clima más caliente, estos siguen proveyendo estos servicios tan valiosos.

En el 2015 tuve la oportunidad de subir por encima de los 2,900 metros de altura y visitar dos zonas montañosas, una en Colombia y luego otra en Ecuador, ambas ricas en bosques de páramo. Respirar aire puro de la montaña con olor a bosque, a una temperatura absolutamente agradable, y oír el correr del agua de la quebrada más cercana, traen a uno mucha paz interior y un respeto profundo por la naturaleza y todos los servicios que nos da que incluye también, y por qué no, el de terapia emocional.

Lamentablemente, el avance rápido de un desarrollo que no tiene en cuenta a la naturaleza y a sus recursos y un lento pero inequívoco aumento en la temperatura global son indudablemente dos factores que juntos ponen en alto riesgo no solo a los ecosistemas montañosos sino también a los medios de vida de los habitantes de estas regiones.

Los ecosistemas de alta montaña presentan amenazas

La tala indiscriminada de árboles y remoción de cobertura vegetal, el uso de prácticas de monocultivos a gran escala, la no conservación del suelo, entre otras acciones poco sostenibles, irán acabando poco a poco con la salud de estos ecosistemas prístinos que tienen un rol absolutamente determinante en la captación, retención y regulación del agua de lluvia, entre otros.

Por otro lado, el cambio climático afectará en paralelo los patrones de precipitación, creando una mayor variabilidad en el ciclo hidrológico anual, lo que generará mucha incertidumbre en el momento de planificar el uso del recurso hídrico.

Entonces, ¿cuáles serían las acciones de adaptación para ayudar a que estos ecosistemas y las comunidades se puedan adaptar al cambio climático de forma sostenible? Aún más importante, ¿cuáles serían las actividades económicas más recomendables para la alta montaña, que armonicen y complementen los esfuerzos de conservación de estos páramos?

Un proyecto protege los ecosistemas en la alta montaña en Colombia

En Colombia llevamos a cabo un proyecto en la alta montaña que ayuda a responder precisamente estas preguntas, generando satisfactoriamente muchas lecciones aprendidas que pueden ser utilizadas en otras zonas montañosas y de piedemonte en Latinoamérica. Se trata del proyecto “Adaptación a los impactos del cambio climático en la regulación y suministro de agua para el area de Chingaza-Sumapaz-Guerrero”.  Las acciones de adaptación al cambio climático llevadas a cabo consisten en: (i) actividades de restauración ecológica y (ii) actividades agroforestales que promuevan el desarrollo local y contribuyan con la sostenibilidad de los ecosistemas de alta montaña, incluyendo también el entrenamiento de los dueños de las parcelas en el monitoreo, registro y análisis de las condiciones climáticas.

Cuatro lecciones aprendidas de la implementación de este proyecto

Dentro de las lecciones aprendidas más importantes que se pueden extraer de la implementación de este proyecto se destacan:

1. El envolvimiento activo de los miembros de las comunidades y de las organizaciones comunitarias con un enfoque de género en el diseño e implementación de las medidas de adaptación es clave para su sostenibilidad. Por ejemplo, con la guía del equipo técnico del proyecto, las familias participantes lograron hacer una autoevaluación de resiliencia-climática de sus fincas, lo que se convirtió en el primer paso para la identificación de medidas de adaptación a los impactos del cambio climático, que incluían tambien actividades de diversificación económica. De igual forma se fortalecieron asociaciones locales empresariales de mujeres y se capacitaron en actividades productivas “amigables con el páramo”.

2. La constante y clara comunicación a los participantes de los objetivos del proyecto, los avances de su implementación y resultados esperados es imprescindible si se quiere mantener su participación continua. El proyecto creó una estrategia de comunicaciones para llegar a los diferentes actores en la cuenca y se diseñaron diversas herramientas para diseminar conocimientos del proyecto y sensibilizar a las comunidades sobre su rol determinante frente a los impactos del cambio climático. Uno de los “medios” más efectivos para conectar con las comunidades locales fue el arte, a través del cual se pudo representar de forma fiel su cultura, vivencias, conocimiento del territorio, logrando realmente la construcción de un proceso adaptativo transformador.

3. La adaptación al cambio climatico se puede definir como “buen desarrollo” y debe ofrecer beneficios económicos y sociales tangibles también en el corto plazo.  En este sentido el proyecto logró traer ciencia aplicada y conocimiento nuevo sobre cambio climático al nivel territorial más pequeño que son las fincas, para aplicarlo en el mejoramiento de la calidad de vida de los campesinos que viven en estos territorios.

4. Un proceso de adaptación transformacional para la alta montaña se basa en el trabajo conjunto y la confianza de las comunidades locales. La literatura ha venido estudiando desde hace ya varios años el concepto de “adaptación transformacional” el cual es clave para lograr un cambio de comportamiento que en ultimas garantizará que los mecanismos de respuesta a los impactos de cambio climático sean sostenibles en el tiempo. A partir de la experiencia de este proyecto, se puede decir que la construcción de confianza en el trabajo con las comunidades locales es el vehículo para construir esta capacidad adaptativa transformacional.

En particular, cuatro elementos fueron claves en el proceso de construcción de confianza: (i) establecer un diálogo sincero, (ii) demostrar respeto por el conocimiento técnico ancestral de las comunidades, (iii) construir un lenguaje común, que sea entendible por la comunidad para hacer llegar los mensajes de forma efectiva y (iv) cumplir los compromisos acordados.

La única manera de proteger los ecosistemas de alta montaña de los efectos del cambio climático es conservándolos para garantizar su buena salud. Esto se hace particularmente importante en zonas de transición en donde la huella urbana y agrícola está avanzando rápidamente y en las que la implementación de actividades agroforestales en armonía con estos ecosistemas puede hacer una diferencia.

Gracias al proyecto se desarrollaron igualmente muchos estudios que permitirán entender mejor cómo el cambio climático está impactando la hidrología y la biodiversidad del páramo. Se trata de implementar actividades que ayuden en la medida de lo posible a que estos ecosistemas puedan seguir un proceso natural de adaptación y, sobre todo, den un sustento seguro a las familias.

Tomemos conciencia… aun estamos a tiempo…

Argentina estamos a tiempo…

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